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La verdad, en números: con estos datos vas a saber por qué los grandes bancos le tienen miedo a las fintech

La verdad, en números: con estos datos vas a saber por qué los grandes bancos le tienen miedo a las fintech
Aunque desde el BCRA admiten que es complejo elaborar métricas, los datos sobre las posibilidades que habilitan las fintech son elocuentes
Por Andrea Catalano
19.06.2019 06.15hs Finanzas 4.0

La bomba explotó el martes y dispersó sus esquirlas por todo el ecosistema financiero local.

Las fintech y los bancos tradicionales protagonizaron un cruce que puso sobre el tapete la tensión que existe en torno a las regulaciones que percibe el sector digital.

En rigor, las entidades bancarias pidieron al Banco Central (BCRA) una mayor regulación sobre las fintech, producto de un informe difundido por la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) y desarrollado por FIEL que, principalmente, apuntaba a la empresa de Marcos Galperín.

En ese sentido alertaron por las "asimetrías regulatorias e impositivas entre prestadores de servicios financieros regulados y no regulados, que atentan contra el desarrollo de la inclusión financiera".

El trabajo elaborado por FIEL indicó además que es necesario "lograr un marco regulatorio y un tratamiento impositivo simétricos y adecuados entre los oferentes de servicios financieros, de forma que se logre la mayor competencia posible y que el resultado refleje los esfuerzos y capacidades de ofrecer mejores servicios a los clientes finales".

La Cámara Argentina de Fintech, que nuclea a todas las empresas del sector, respondió rápidamente.

"ADEBA está saliendo a embarrar la cancha. Más allá del estudio de FIEL, que contiene afirmaciones subjetivas, se comparten algunas medidas que allí se proponen. Pero está disociado de la comunicación de los bancos, que confunde conceptos. En fintech hay muchos verticales", indicó a iProUP, Juan Pablo Bruzzo, presidente de la Cámara.

El ejecutivo señaló además que "sólo a través de la colaboración con el sistema financiero tradicional podremos encarar los desafíos de inclusión financiera con los que nos interpela la realidad argentina actual".

Osvaldo Giménez, VP ejecutivo de Mercado Pago, también recogió el guante. A través de una serie de tuits acompañados con el sugerente hashtag #Nolohizounbanco, destacó los avances que las empresas del segmento fintech alcanzaron en los últimos años en materia de innovación e inclusión financiera.

Según el directivo, las fintech alcanzaron los siguientes hitos:

- "Innovamos creando un QR interoperable, se lo ofrecimos gratis a los comercios y en 12 meses ya hubo más de 8 millones de pagos desde celulares"

- "Democratizamos los pagos con tarjeta de crédito, duplicando la cantidad de comercios que las aceptan. Ya llevamos 900.000 dispositivos Point mPOS vendidos"

- "Le dimos préstamos con nuestro capital a más de 40.000 PYMES que no tenían acceso a crédito bancario. El préstamos promedio es de $73.000 por un plazo de 12 meses"

- "Logramos que casi 400.000 personas puedan invertir sus ahorros a partir de $2. Lo hicimos en 9 meses junto con Bind, que se anima a competir y colaborar"

"Hace décadas que la inclusión financiera en Argentina es bajísima. Es más fácil excusarse en la falta de regulación, que innovar y competir", subrayó Giménez.

El conflicto bancos-fintech no es nuevo. De la mano de regulaciones más laxas, las plataformas que apuestan por la inclusión financiera a través de canales digitales lograron posicionar en un mercado dominado históricamente por entidades tradicionales.

No se trata de un fenómeno pasajero: el sector muestra un crecimiento constante que obliga a repensar no solo la manera de captar nuevos clientes, sino también de conservarlos.

Las cifras del BCRA lo demuestran: las fintech están más fuertes que nunca. ¿Comienza una nueva era para el segmento bancario o el "viento de cola" se terminará cuando se incrementen las regulaciones?

Radiografía de un segmento en alza

El fenómeno de las fintech acumula ya varios años, si bien en la Argentina su explosión se inició hace apenas tres, cuando el Banco Central optó por darle fuerte impulso al sector con el objetivo de ampliar el sistema financiero argentino, el más chico de la región.

Los resultados de esta política están a la vista, según la entidad:

- Se duplicó la cantidad de dispositivos POS (para que los comercios cobren a través de celulares),

- Creció el número de tarjetas de crédito sin que haya un banco tradicional detrás

- Se duplicaron las cuentas comitentes, que son las que permiten operar en bolsa

- Se expandió fuertemente el total de transacciones electrónicas, que habían ingresado en un período de estancamiento.

Desde el BCRA analizan permanentemente esto números, pero también admiten que se trata de un proceso complejo porque, si bien el 80% de los adultos posee una tarjeta de débito, eso no quiere decir que participen del movimiento financiero. 

El crecimiento de las fintech demuestra que el fenómeno es expansivo y que las personas buscan resolver operaciones sencillas y cotidianas, que van desde transferirle un pequeño monto a otra persona a permitirle a una tienda de barrio cobrar con un celular dotado de un dongle (aparato que se conecta al móvil y por el que se pasa la tarjeta de crédito o débito), entre muchísimos otros usos.

"En 2015 teníamos 450.000 POS (Point of Sale) en funcionamiento. Hoy, ya contamos con 800.000 POS con dongle y otros 800.000 POS funcionando. Ualá, por ejemplo, ya distribuyó 800.000 tarjetas", asegura Horacio Tomás Liendo (n).

Las cifras muestran cifras en alza y quizás las más representativas sean las relacionadas a las cuentas comitentes (para operar en el mercado bursátil): hasta hace un año, había 350.000 abiertas, pero desde que Mercado Pago lanzó su fondo de inversión junto con el Banco Industrian (BIND) se sumaron otras 350.000.

Según Liendo a la fecha, ya hay 900.000 cuentas comitentes operativas, en gran parte gracias al impulso fintech.

El mismo dato fue compartido por Osvaldo Giménez, vicepresidente de Mercado Pago, quien señala que este fenómeno es claro reflejo del interés de miles de pequeños ahorristas por aprender a invertir en instrumentos financieros.

A su vez, coincide con lo expresado por Gastón Irigoyen, CEO de la división Fintech de Naranja, quien indica que la estrategia de la compañía es apuntar a los medios financieros tradicionales más un pool de productos y servicios tecnológicos, donde algunos son financieros y otros no.

"Buscamos resolver las necesidades de la gente y encontrar el mix correcto mirando para ello lo que pasa afuera y adaptarlo a las necesidades reales", apunta.

A la hora de definir qué es lo que buscan resolver las personas, su respuesta es clara y contundente: "Cómo ahorrar, de qué forma llegar a fin de mes, la manera en hacer un plazo fijo o comprar dólares".

"Las necesidades de una gran cantidad de personas son tan sencillas como, por ejemplo, cómo enviarle la plata a un amigo que pagó anoche la pizza. Es decir, custiones del día a día que requieren de soluciones simples y eficientes", expresa el directivo de Naranja fintech.

Impactos y expectativas

Los datos son más representativos cuando se miran los números tradicionales, como cuentas de ahorro y disponibilidad de tarjetas, y lo que sucede con esas alternativas.

Para cumplir con el pago de beneficios sociales, en general de ANSES, el Estado abrió más de 25 millones de cuentas. De este modo, pudo dar respuesta a gran cantidad de gente de manera rápida y transparente. Esto dio lugar, a su vez, a que el 80% de los adultos cuenten, por lo menos, con una tarjeta de débito.

Sin embargo, esa herramienta no muestra su contrapartida de uso en el sistema financiero, tradicional o moderno. Porque gran parte de esos usuarios, una vez que perciben lo aportado sacan todo el dinero de sus cajas de ahorro y pasan a manejarse en efectivo.

La educación es el gran motorizador del mayor uso del sistema financiero, que ahora tiene a las fintech como las principales protagonistas de una mayor inclusión.

Los números avalan tal afirmación: "La transacciones electrónicas crecieron 16% en 2018. Hasta ese entonces, permanecían estancadas desde hace años", expresa Liendo, quien reitera el rol central que están teniendo las fintech en la inclusión financiera y su aporte para la mayor expansión del sistema argentino.

Claro que hay mucho camino por recorrer. El acceso al crédito en el país es de apenas el 13% del PBI. Es el más bajo de la región y las cifras del Banco Mundial lo corroboran:

- En Chile, es del 112%
- En Bolivia, 65%
- En Brasil, 60%
- En Colombia, 50%
- En Perú, 42%
- En Paraguay, 40%
- En México, 35%

Argentina aún tiene mucho trabajo por hacer. Y buena parte de la mejora se dará a partir de los acuerdos entre fintech y bancos tradicionales.

Ecosistema expansivo

El cuestionamiento histórico de la banca tradicional es la falta de regulación del BCRA sobre las fintech. La entidad siempre respondió que no las regula porque no captan depósitos de los ahorristas para prestar.

También recuerda que desde hace tres años la máxima autoridad monetaria viene dando de baja regulaciones innecesarias para la banca tradicional, como la de quitar la obligación de tener castilletes en las sucursales bancarias o habilitar el procesamiento en la nube.

"Necesitamos bajarles los costos a los bancos y es lo que venimos haciendo. En el sistema de pagos y financiero hay todavía un montón para crecer", apunta Liendo.

Las cifras de las fintech dan cuenta de ello. En el último año la cantidad se incrementó un 63%, hasta alcanzar 217 empresas de este tipo, según datos de la Cámara Argentina que las nuclea.

En un trabajo que realizó junto con Accenture, determinó que:

- 58 de ellas se dedican a otorgar créditos
- 39, a los pagos digitales
- 29 son proveedoras de tecnología para las finanzas
- 25 se focalizan en blockchain y criptomonedas
- 21, a servicios fintech B2B.

También están las que se dedican a inversiones (18), financiamiento colectivo (16), seguros (7) y ciberseguridad (4). En el 80% de los casos se trata de pequeñas y medianas empresas que brindan prestaciones innovadoras y que están distribuidas en distintas zonas del país.

"Lo que hay que hacer es más por el sistema financiero de manera integral que por las fintech en particular", dispara Juan Pablo Bruzzo, presidente de la Cámara Argentina de Fintech. Una declaración que cobra más sentido cuando, de manera inevitable, muchos bancos están acudiendo a ellas para innovar y responder a las nuevas demandas.

De lo contrario, serán las fintech las que continuarán capitalizando la carencia que brinda el sistema. Ualá, que funciona mediante una app móvil y emite una tarjeta de crédito Mastercard, comenzó a ofrecer este mes créditos que se acreditan en sólo 24 horas.

Los clientes pueden pedir hasta $100.000 y devolverlos en seis, 12, 18 y hasta 24 cuotas. Esta chance de prestar se debe a los fondeos que viene recibiendo desde que comenzó a operar. En el principio fueron Goldman Sachs y George Soros los que hicieron su apuesta. Recientemente se sumó el apoyo de Tencent, el mayor fondo de inversión chino.

De manera fácil, en la punta de los dedos, con dinero externo y la posibilidad de resolver urgencias o cosas cotidianas. Así se paran las fintech en el mercado argentino. Y desde el regulador avalan el "siga siga".

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