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Exclusivo: fintech preparan sus app para financiar Pymes con la factura electrónica

Exclusivo: fintech preparan sus app para financiar Pymes con la factura electrónica
Las nuevas financieras están apuntando a un sector que tiene mucho potencial de crecimiento ante la digitalización de facturas, cheques y pagarés
Por Laura García
24.10.2019 06.07hs Finanzas 4.0

En el universo fintech, muchos ya vieron el negocio. Aunque el mercado de facturas electrónicas en la Bolsa aún es reducido, quienes hicieron su apuesta ya están pidiendo pista para lanzar sus app dedicadas exclusivamente a esta operatoria.

Se trata de una alternativa que le permite a las empresas, medianas o chicas, financiarse en el mercado vía el descuento de estas nuevas facturas digitales, obligatorias desde abril. El potencial, insisten en la City, es fenomenal, al punto que en países como Chile mueve el equivalente al 10% del PBI. Más aun, varios creen que pronto le hará sombra al cheque de pago diferido, el mecanismo preferido por lejos por las Pyme para acceder al crédito.

Para tener una idea, estos instrumentos movieron $7.500 millones en septiembre, último dato disponible de la CNV, lo que supone un total de 23.836 cheques y el 54% del financiamiento que las compañías obtuvieron ese mes en el mercado de capitales. El descuento de facturas, en tanto, representó el 1%.

 

En perspectiva, lo cierto es que en septiembre ya asomó el crecimiento exponencial que irá experimentando esta operatoria: hasta agosto se habían negociado apenas 12 facturas por $39 millones, para luego saltar a 39 por un total de $71 millones.

Correr con ventaja

Por lo pronto, hay un jugador fintech en el mercado que desde septiembre ofrece esta solución y le sacó varias cabezas a sus competidores. En rigor de verdad, corría con ventaja, ya que hace rato estaba vinculado al negocio del descuento de facturas.

Pablo Sanucci, CEO de InvoiTrade, resume esa historia. La firma tiene 7 años de vida, gestiona facturas de 80 grandes empresas y de 75.000 Pymes, lo que significa unas 800.000 por mes. Incluso, recibió un aporte del Banco Mundial y de un fondo de inversión que le permitió ampliar su operatoria a otros países.

Cuando llegó la factura electrónica, Sanucci estaba listo. "InvoiTrade arrancó en septiembre con una alianza de colaboración con el Rofex para el clearing, que fue clave porque nos dio gran credibilidad. En noviembre tenemos planeado lanzar la versión mobile con reconocimiento biométrico", anticipa a iProUP.

"Otros jugadores buscan ofrecer una opción fintech, completamente digital. Incluso, uno o dos ya pidieron autorización a la Caja de Valores o la obtuvieron", afirma, algo reticente. "También hay bancos que están interesados, aunque serían plataformas pensadas para sus propios clientes. Al menos eso se dice", agrega.

Claro que para dar el "salto digital", las Pymes necesitan asesoramiento. "Hoy estamos ayudando a muchas compañías a cambiar procesos de contabilidad para adaptarse a la ley y al nuevo régimen. Más del 70% de las facturas que se negociaron fue a través nuestro", asegura.

Y añade: "El cheque irá desapareciendo de a poco, incluso por cuestiones de compliance. Pensá en las grandes empresas que deben explicar a su casa matriz que se sigue usando, cuando en ningún otro lugar se manejan así".

En los últimos 15 años, en el mercado de capitales han operado aproximadamente 20.000 Pymes y actualmente hay más de 12.000 activas. Podrían llegar a participar 200.000, gracias al sistema de factura de crédito electrónica.

El listado desconocido

"Sé de varias plataformas que están en vías de dedicarse específicamente a esta operatoria y me resulta natural, porque es enteramente digital. La conexión entre la AFIP y la Caja de Valores le otorga mucha transparencia. Es más fácil llevarlo al mundo fintech", revela a iProUP Andrea Manavella, gerenta de Pymes en Criteria.

Para que este negocio desarrolle todo su potencial, es preciso informar. "Uno de los problemas a sortear, más allá de la coyuntura, demanda y tasas, es el desconocimiento. Falta difusión. Una gran mayoría de pequeñas y medianas firmas no sabe de la participación del FONDEP en este mercado (Fondo Nacional de Desarrollo Productivo)", afirma.

Agrega que "ese fondo tiene un listado limitado para la compra de cheques directos pero que también existe para las facturas y es mucho más amplio, si bien con montos menores. Por ejemplo, cuando no se trata de empresas de primera línea, está autorizado a comprar hasta $15 millones en facturas".

Cómo se financian las Pymes

Los vehículos de inversión Pyme representaron en septiembre 54% del total del fondeo que empresas locales salieron a buscar en el mercado de capitales.

Por lejos, el instrumento preferido fue el cheque de pago diferido: $7.538 millones. El 72% tuvo el aval de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR). Existen otras inversiones menos populares, como el pagaré avalado, que representó $102 millones. En el caso de la flamante factura electrónica, se transaron $71 millones. 

Tanto la negociación de cheques como de pagarés mostraron incrementos importantes respecto del mismo mes del año pasado (123% y 81%, respectivamente), pero esto tiene mucho que ver con la "mano oficial" que interviene a través del Fondo Nacional de Desarrollo Productivo.

"De todos modos, más allá de este sostén oficial, siempre existirán otros inversores abiertos a nuevos instrumentos. Ya se han hecho operaciones con empresas como Cencosud, Telefónica y Celulosa. Lo importante del rol del FONDEP es poner a girar la rueda", agrega Manavella.

Un dato clave que aporta la directiva es que las facturas se negocian a tasas del 63%, equiparables a la de los cheques directos. Es decir, sin aval de una SGR. Los llamados cheques avalados, que sí cuentan con ese respaldo, suponen el 72% del mercado y básicamente facilitan el acceso a financiamiento a un menor costo.

"En cuanto a la intervención de la SGR, imagino que jugarán un rol importante en una segunda instancia, cuando la factura pueda negociarse entre las propias Pymes y el aval sea una garantía que el mercado reclame", sugiere Manavella, pensando ya en una operatoria evolucionada. Es que, al tratarse de grandes empresas y ser las pequeñas y medianas las que cobran, el riesgo crediticio es bajo.

También hay quienes aseguran, más en lo inmediato, que de las 1.500 grandes empresas que hay en Argentina, quizás 300 son realmente conocidas, lo que podría dar lugar a que las SGR participen otorgando una "contragarantía".

Manavella no es la única que le pone muchas fichas a esta nueva herramienta, sobre todo en un momento en que la plaza local se ha quedado, tras el reperfilamiento, sin instrumentos en pesos de corto plazo que no involucren riesgo público.

Martín López, gerente de productos mayoristas del Banco Comafi (entidad que sabe mucho de Pymes y la única que avala cheques de pequeñas empresas en el mercado), afirma a iProUP: "Creo que llegará a competir de igual a igual con el e-cheq". Y añade: "Es un instrumento que hasta tiene ventajas impositivas: con la factura, el emisor paga en el momento de cobrar, mientras que con el cheque, lo hace cuando emite".

"Además, los montos mínimos de emisión fueron reduciéndose y van a confluir para todas las industrias en $100.000 para diciembre. Eso también ayudará a que cobre impulso y a darle mucho más dinamismo al mercado", añade. 

Un gigante dormido

Santiago Lacasia, jefe de asesores de la Secretaría de Simplificación Productiva, a cargo de Pedro Inchauspe y parte del Ministerio de Producción y Trabajo, hace meses que viene trabajando con el tema.

"El cronograma de montos decrecientes puede decirse que terminó. Habíamos arrancado el ensayo piloto con la industria automotriz, con $9 millones, pero hoy 20 de 25 sectores de la economía ya están en el piso de emisión de $100.000, y para diciembre estarán todos", detalla en diálogo con iProUP. "Desde marzo, cuando recién arrancamos, se emitieron más de 400.000 facturas. La mitad fue en el último mes y hoy estamos a un ritmo de 25.000 por día", confía Lacasia.

Según el funcionario, trabajaron codo a codo con la AFIP rearmando el sistema de facturación. "Es la tercera vez que se intenta. Ahora, las claves fueron que sea obligatoria y contar con el desarrollo tecnológico necesario. El sistema casi no falló en todo este año. Es increíble", se enorgullece. La tarea, en efecto, fue monumental.

La mitad aproximadamente de esas 400.000 facturas están en lo que se llama "estado modificable", que es el margen de 30 días que tiene toda empresa grande para decidir qué hacer, explica Lacasia.

"Del resto, 25.000 fueron rechazadas por errores formales, apenas el 5%, lo que nos parece muy razonable. Otras 25.000 se emitieron ayer y de las 150.000 que quedan, 125.000 fueron canceladas. Muchas empresas grandes me dicen: 'Antes pagaba a 45 días y adelanté a 30", cuenta.

Y acá viene el dato central en lo que hace al armado del mercado de descuento: "Hay 25.000 facturas por $30.000 millones aceptadas, lo que nosotros llamamos conformadas y convertidas en un título ejecutivo susceptible de ser negociado. Sin embargo, ¿sabés cuántas se transfirieron a la Caja de Valores para ser transadas? Sólo 122. Esa es la medida de su potencial. Puede producir una explosión del acceso Pyme al mercado", concluye.

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