SpaceX busca ampliar su negocio de inteligencia artificial mediante un arrendamiento de infraestructura valuado en unos 40.000 millones de dólares, que involucra a Apollo Global Management y procesadores de Nvidia.
La operación permitirá incorporar chips de última generación y equipamiento para centros de datos, mientras la compañía de Elon Musk acelera sus servicios de cómputo, el desarrollo de Grok y sus contratos externos.
¿Cómo creció el negocio de inteligencia artificial de SpaceX?
La expansión se apoya en xAI, la compañía de inteligencia artificial de Musk integrada en SpaceX en febrero, que construyó dos centros de datos en Memphis, Tennessee, durante apenas dos años.
Las instalaciones, llamadas Colossus I y Colossus II, reúnen varios cientos de miles de GPU; esa infraestructura en la nube permite entrenar y operar modelos avanzados, además de ofrecer capacidad informática a terceros.
SpaceX también amplía Colossus II, cuya potencia de cálculo debería más que duplicarse antes de finalizar el año frente al nivel registrado a fines de septiembre, según las estimaciones difundidas por Musk.
Los nuevos procesadores se utilizarán para Grok, el chatbot de la compañía, y para clientes de servicios en la nube; SpaceX también alquila capacidad informática a Anthropic, creadora de Claude, y Google.
En su informe, SpaceX llamó "Super Intelligence" a su unidad de IA, su mayor negocio: facturó u$s7.560 millones durante el tercer trimestre, frente a u$s813 millones un año antes.
El director financiero, Bret Johnsen, sostuvo que la infraestructura puede recuperar la inversión en menos de un año y que el arrendamiento diversifica fondos para cubrir buena parte del crecimiento.
¿Cómo será el acuerdo de SpaceX para alquilar chips de Nvidia?
SpaceX informó el 26 de octubre ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) un compromiso vinculante para alquilar chips de IA y equipos destinados a centros de datos.
La operación contempla procesadores Vera Rubin de Nvidia, servidores y equipamiento asociado, que comprará una entidad administrada por Apollo Global Management, gestora de inversiones con sede en Nueva York, para uso de SpaceX.
Los equipos llegarán por etapas desde el primer semestre de 2027, y cada tramo tendrá un contrato independiente de hasta cinco años y tres meses; SpaceX espera cerrar la operación antes de finalizar 2026.
El capital previsto durante toda la vigencia asciende a u$s40.000 millones, sin intereses ni gastos continuos; la tasa fija se definirá antes de la firma definitiva y elevará el costo total.
Las cuotas se pagarán por adelantado cada trimestre y equivaldrán a una veinteava parte del costo financiado de cada tramo, más los intereses calculados sobre el saldo pendiente de pago.
El financiamiento también cuenta con la participación de Goldman Sachs, que actuará como agente estructurador, además de fondos y cuentas administrados por BlackRock y Goldman Sachs Asset Management, y cuentas asesoradas por KKR.
¿Qué riesgos y antecedentes rodean el financiamiento de SpaceX?
El domingo 25 de octubre, Elon Musk escribió en X que el financiamiento estaba cerrado y destacó que SpaceX tiene "grado de inversión", además de ingresos provenientes de Starlink y los lanzamientos de cohetes.
Sin embargo, la presentación ante la SEC describe un compromiso para firmar contratos definitivos, no contratos ya suscriptos, y advierte que el acuerdo podría demorarse o no concretarse según lo previsto.
Apollo ya había liderado en enero un paquete de u$s3.500 millones que permitió a un fondo comprar chips Nvidia y alquilarlos a xAI para el centro de datos Colossus II.
La nueva operación supera el acuerdo de u$s36.000 millones, anunciado durante junio de este año, para comprar y alquilar procesadores destinados a Anthropic, encabezado por Apollo y Blackstone y respaldado por Broadcom.
El 7 de octubre, CNBC había revelado que Apollo y varios bancos negociaban el financiamiento. Musk, por su parte, advirtió que las empresas sin ingresos significativos fuera de los centros de datos de IA ya no conseguían acceso a los mercados de deuda.
El empresario pronosticó que más de 200 compañías que alquilan capacidad de cómputo, conocidas como "neoclouds", podrían quebrar o fusionarse, y que finalmente sobrevivirá un grupo reducido dentro del mercado tecnológico.