Bitcoin podría convertirse en una de las inversiones con mayor rendimiento esperado a largo plazo, según las nuevas proyecciones de JPMorgan para los mercados financieros internacionales.
El banco proyecta que la criptomoneda superará el rendimiento de inversiones tradicionales, como las acciones estadounidenses, el oro y las carteras diversificadas que combinan bonos y renta variable.
¿Cuánto podría rendir Bitcoin por año según JPMorgan?
Las nuevas estimaciones de JPMorgan Asset Management para 2027 incorporan a Bitcoin entre las alternativas de inversión analizadas, con una rentabilidad anual compuesta que alcanza el 10% durante un horizonte de entre 10 y 15 años.
El pronóstico forma parte de un estudio publicado el 19 de octubre, elaborado con información cerrada en septiembre y que contempla más de 200 clases de activos para comparar sus perspectivas de inversión.
El 4 de noviembre, Zach Pandl, director de investigación de Grayscale, se refirió a esta incorporación y destacó la relevancia de que Bitcoin aparezca entre las alternativas evaluadas por una de las principales entidades financieras internacionales.
Según los datos difundidos por Grayscale, las acciones estadounidenses de gran capitalización tienen un rendimiento esperado del 7,5%, mientras que el capital privado alcanza una proyección del 9,8% anual.
Una cartera integrada por 60% de acciones y 40% de bonos registra una estimación anual del 7%, mientras que para el oro JPMorgan calcula un rendimiento esperado del 5,5% anual, según el documento publicado.
La comparación permite observar que Bitcoin presenta una rentabilidad potencial superior a varias inversiones tradicionales, aunque esa diferencia no significa necesariamente que resulte más conveniente para todos los perfiles de inversores.
¿Qué riesgos advierte JPMorgan sobre el rendimiento futuro de Bitcoin?
El atractivo de una rentabilidad proyectada superior no elimina los riesgos asociados a Bitcoin, cuyo comportamiento puede diferir ampliamente del de los activos que integran habitualmente las carteras tradicionales de inversión.
JPMorgan incorpora una hipótesis de volatilidad anualizada del 55%, un nivel que refleja oscilaciones pronunciadas y obliga a evaluar con cuidado el peso que la criptomoneda tendría dentro de cualquier estrategia.
El banco también señala que las correlaciones de Bitcoin con otros activos pueden variar con el tiempo, lo que dificulta anticipar cómo responderá cuando cambien las condiciones generales de los mercados financieros.
En particular, la correlación con las acciones estadounidenses de gran capitalización se ubica en 33%, mientras que el oro muestra una relación menor con ese segmento del mercado bursátil estadounidense.
Ante esa inestabilidad, JPMorgan deja a Bitcoin fuera de sus principales modelos de análisis de riesgo, ya que su comportamiento dificulta medir cómo puede afectar al equilibrio de una cartera diversificada.
El estudio considera especulativa a la criptomoneda y vincula su evolución con la flexibilización monetaria, la adopción, la regulación y la liquidez, factores capaces de alterar sus resultados futuros en los mercados financieros.
A diferencia de bonos y empresas que generan flujos de caja, Bitcoin carece de fundamentos equivalentes para proyectar ingresos, una diferencia que vuelve más complejas las estimaciones de largo plazo para los inversores.
¿Qué porcentaje de Bitcoin recomiendan BlackRock y Bank of America?
Las recomendaciones de las grandes firmas financieras muestran que reconocer el potencial de Bitcoin no significa aconsejar grandes posiciones, sino establecer límites según los objetivos y la tolerancia al riesgo individual de cada inversor.
En junio, BlackRock planteó una exposición de entre 1% y 2% en Bitcoin como posible complemento diversificador, debido a que su comportamiento puede diferir del registrado por inversiones tradicionales en una cartera diversificada.
La firma advirtió, sin embargo, que una participación superior podría elevar significativamente el riesgo general de la cartera, y comparó su contribución con la exposición a las principales compañías tecnológicas estadounidenses.
Bank of America recomendó en diciembre de 2025 asignar entre 1% y 4% a activos digitales para determinados clientes que se sienten cómodos con niveles elevados de volatilidad en sus inversiones financieras.
Esa orientación abarca activos digitales en general, prioriza vehículos regulados y alcanza a los servicios patrimoniales Merrill, Bank of America Private Bank y Merrill Edge, dentro de sus operaciones de gestión patrimonial.
Los porcentajes propuestos no son reglas universales: BlackRock plantea un rango más acotado, mientras Bank of America admite uno mayor, siempre sujeto al perfil y las necesidades particulares de cada inversor.
¿Cómo funcionan las carteras de criptomonedas de Grayscale?
El 14 de septiembre, Grayscale presentó cuatro carteras modelo destinadas a profesionales financieros, con distintas combinaciones de productos cotizados en bolsa vinculados con criptomonedas para orientar decisiones de asignación de activos.
Los modelos ponderan los activos según su capitalización de mercado y contemplan un reequilibrio trimestral, de modo que las proporciones puedan ajustarse cuando cambian los valores relativos de cada componente.
Cada estrategia establece que ningún activo supere el 40% de la cartera, un límite diseñado para impedir que una sola posición concentre una parte excesiva de la inversión total de los clientes.
Las carteras ofrecen un marco de trabajo para asesores, pero no sustituyen el análisis de cada cliente ni determinan automáticamente la distribución final, que continúa bajo responsabilidad de los profesionales financieros.
En conjunto, las proyecciones de JPMorgan y las pautas de BlackRock y Bank of America muestran mayor apertura institucional, aunque la volatilidad y las correlaciones cambiantes mantienen límites importantes para la exposición de los inversores.
El 10% anual compuesto coloca a Bitcoin entre los activos con mayores retornos esperados en el estudio, pero no representa una garantía: su desempeño dependerá del mercado, la adopción y la regulación financiera.