Visa, Mastercard y Stripe están próximos a presentar una nueva plataforma de stablecoins, algo que sugiere hasta un dólar digital propio, en la que trabajan de forma secreta. Además, se evalúa la participación la exchange estadounidense Coinbase.
Dólar cripto: cómo es la plataforma de Visa y Mastercard
Según indicó CoinDesk, los detalles operativos del proyecto permanecen bajo reserva. Lo que trascendió es que las tres compañías –que en conjunto procesan billones de dólares en transacciones anuales– serían las principales impulsoras de una infraestructura diseñada para facilitar pagos y liquidaciones en stablecoins, es decir, criptomonedas cuyo valor está anclado a activos estables como el dólar estadounidense.
El movimiento no es aislado: se inscribe en una tendencia más amplia de las principales plataformas de pagos por capturar el mercado de criptomonedas estables, que actualmente tiene una capitalización total de aproximadamente u$s325.000 millones, según datos de CoinGecko.
El activo dominante sigue siendo USDT de Tether, con unos u$s115.000 millones, seguido por USDC de Circle, con cerca de u$s76.000 millones.
Cada uno de los actores involucrados ya viene haciendo movimientos significativos en el ecosistema de stablecoins antes de este lanzamiento conjunto. Stripe adquirió la plataforma de infraestructura Bridge en 2024 por u$s1.100 millones, lo que la convirtió en uno de los actores mejor posicionados para brindar soluciones de liquidación en criptomonedas estables a nivel global.
Mastercard, por su parte, adquirió la firma de stablecoins BVNK a comienzos de este año y el 3 de junio anunció que expandirá sus capacidades de liquidación en stablecoins, con foco en pagos "siempre activos" (always-on).
Según Raj Dhamodharan, vicepresidente ejecutivo de Blockchain y Activos Digitales de Mastercard, la próxima fase de adopción de stablecoins tiene que ver con la utilidad real, especialmente en la liquidación, donde el momento y la liquidez son los factores que más importan.
Visa, en tanto, anunció en abril que expandía su programa piloto de liquidación en stablecoins a nueve blockchains, incorporando Base, Polygon, Canton Network, Arc y Tempo a los ya soportados Ethereum, Solana, Avalanche y Stellar.
La compañía también tiene una asociación con Bridge –adquirida por Stripe– para emitir tarjetas vinculadas a stablecoins, una iniciativa que ya opera en 18 países y que apunta a superar los 100 países para fin de año.
Coinbase también en la mira: su rol en el ecosistema USDC
La posible incorporación de Coinbase no es casual. La exchange cotizada en bolsa tiene uno de los vínculos más estrechos con el mercado de stablecoins a través de su relación con Circle, emisor del USDC.
Ambas compañías firmaron en agosto de 2023 un acuerdo de reparto de ingresos que vence en agosto de este año y que le permite a Coinbase quedarse con 100% de los intereses generados por el USDC que se mantiene en la plataforma, mientras que el revenue generado fuera del exchange se divide en partes iguales.
A fines del año pasado, Coinbase también lanzó un servicio de dólar cripto de marca blanca (white-label) y el servicio Coinbase Business para pagos con estos tokens, algo que sugiere que la compañía ve a estos activos no solo como herramientas cripto sino como primitivos financieros nativos de internet capaces de facilitar pagos globales, liquidación permanente y movimiento eficiente del dinero.
Qué implica esto para el futuro de los pagos digitales
La confluencia de Visa, Mastercard, Stripe y eventualmente Coinbase en una misma plataforma de stablecoins representa uno de los movimientos más relevantes en la historia reciente de la industria de pagos.
Por primera vez, las redes tradicionales de tarjetas –que históricamente operaron como sistemas cerrados y separados del mundo cripto– estarían coconstruyendo infraestructura con actores nativos del ecosistema blockchain.
El proyecto aún no tiene nombre público ni fecha de lanzamiento confirmada, pero la sola existencia de la iniciativa marca un punto de inflexión: las stablecoins dejaron de ser un fenómeno marginal del mundo cripto para convertirse en un campo de disputa estratégica entre los mayores procesadores de pagos del planeta.