El último Investment Monthly de HSBC Asset Management plantea un cambio de régimen claro para los mercados en 2026 tras el fuerte rally de 2025: el escenario deja de estar dominado por la expansión de múltiplos y el impulso macro para pasar a depender mucho más de la capacidad de las empresas de generar ganancias reales.
Para el gigante bancario, el crecimiento global se mantiene, pero con un Estados Unidos menos excepcional, una economía que se normaliza y un mercado que ya no sube en piloto automático. En este contexto, la dispersión de retornos será mayor y la selección de activos vuelve a ser determinante. El mercado se torna cauteloso y plantea estrategias defensivas vía CEDEAR.
En el frente macro, el banco anticipa una Reserva Federal (Fed) cerca de la tasa neutral, con recortes acotados y lejos de un ciclo agresivo de relajación monetaria. La inflación baja, pero se mantiene por encima del objetivo, lo que limita el rol tradicional de los bonos soberanos como cobertura y pone en cuestión la clásica correlación negativa entre acciones y renta fija. Con ese telón de fondo, HSBC advierte que los portafolios tradicionales enfrentarán mayores desafíos y que la volatilidad será más episódica, ligada a datos y eventos concretos.
En términos de asignación, la entidad adopta una postura más cauta sobre la renta variable estadounidense, donde las valuaciones y las expectativas de ganancias aparecen "exigentes", y muestra una preferencia relativa por Asia y mercados emergentes, donde el crecimiento es más balanceado y los precios resultan más atractivos. También gana espacio la diversificación hacia activos alternativos, como el oro, el crédito privado y estrategias de hedge funds, ante la menor eficacia de los bonos como amortiguador de riesgo.
Los escenarios que analizan los inversores con el boom de la IA
La inteligencia artificial se mantiene como un eje central del escenario, pero con un matiz relevante: HSBC espera que en 2026 el impacto de la IA se amplíe más allá del sector tecnológico y de Estados Unidos, alcanzando a otras industrias y regiones, especialmente en Asia.
Dólar cable, dividendos y defensa
Desde Bull Market proponen para enero una estrategia en CEDEAR claramente defensiva, pensada para un contexto de mercado con más interrogantes que certezas. El foco está puesto en preservar capital, capturar flujo vía dividendos y reducir la exposición a shocks macro o políticos, con una participación acotada de activos más volátiles.
El broker porteño coincide en que el mercado enfrenta desafíos relevantes y que, en ese escenario, conviene priorizar instrumentos contracíclicos y de calidad antes que apostar a una expansión generalizada de múltiplos.
Según el informe, la reciente reducción del canje vuelve especialmente atractiva la inversión en instrumentos vinculados al dólar cable, y los CEDEAR aparecen como una vía directa para dolarizar carteras sin salir del mercado local. Bull Market remarca que el posicionamiento debe concentrarse en sectores que históricamente reaccionan mejor ante episodios de stress, como puedeser un fallo adverso de la Corte Suprema sobre la política de aranceles o una escalada del conflicto político entre la Reserva Federal y la Casa Blanca.
Qué miran los expertos
En términos de asignación, la estrategia privilegia fondos cotizados (ETF) defensivos –consumo básico, salud y utilities– que en conjunto representan casi la mitad de la cartera, combinados con acciones de "calidad y dividendo" como Coca-Cola, Procter & Gamble y AT&T. A eso se suma una participación menor en Chevron, como componente de mayor riesgo relativo.
El resultado, señala Bull Market, es una cartera que se comporta de forma similar a la renta fija, pero con algo más de riesgo y potencial de retorno, y que ofrece una cobertura elevada ante caídas del mercado, sin resignar por completo la posibilidad de capturar upside.
La asesora financiera Martina del Giudice asegura a iProUP que dado el contexto de valuaciones elevadas en el S&P 500, que incrementa el riesgo de correcciones y episodios de volatilidad, "la estrategia apunta a combinar defensa con exposición selectiva a crecimiento". En ese marco, tres CEDEAR de perfil defensivo y dos con foco en innovación y tecnología.
Del Giudice plantea dentro del bloque defensivo, el ETF XLV (salud) aparece como una de las opciones más sólidas. "Es un sector que todavía conserva valor relativo y suele mostrar mayor resiliencia en mercados volátiles. En el último año, además, estuvo impulsado por avances y acuerdos regulatorios. Entre sus principales tenencias se destacan Eli Lilly, Johnson & Johnson y AbbVie, compañías con flujos estables y poder de fijación de precios", dice la experta.
A esto le suma Procter & Gamble (PG), un clásico del consumo defensivo. "Funciona como refugio en contextos de incertidumbre, con un negocio diversificado, marcas líderes y el atractivo adicional de un flujo constante de dividendos. En la misma línea, Costco (COST) refuerza la pata defensiva desde el consumo masivo, con un modelo de retail sólido, márgenes defendibles y un crecimiento sostenido apoyado en su estrategia omnicanal", sostiene Del Giudice.
Del lado del crecimiento, la estratega propone a MercadoLibre (MELI) como una empresa líder con precios de entrada más interesantes tras la corrección. "Aporta diversificación internacional, exposición a América Latina y, además, funciona como cobertura parcial ante una eventual debilidad del dólar, combinando e-commerce, fintech y escala regional", dice.
Finalmente, plantea el ETF CIBR, enfocado en ciberseguridad, suma una pata estructural de innovación. "Es un sector cuya demanda no depende tanto del ciclo macro, ya que la inversión en protección digital se volvió una necesidad permanente para empresas y gobiernos. Entre sus principales tenencias figuran Cisco, Palo Alto Networks y Broadcom, nombres clave en infraestructura y seguridad digital", concluye la experta.
Wall Street en máximos: cuál es la estrategia
En el último informe enviado a clientes, el asesor de inversiones Gastón Lentini plantea una advertencia clara sobre los índices estadounidenses: el problema no es el largo plazo, sino el punto de entrada.
"Con los principales benchmarks operando cerca de máximos históricos, la recomendación dominante es la cautela y la espera de correcciones antes de sumar riesgo, especialmente para estrategias tácticas o de corto plazo", consigna el documento.
En el caso del S&P 500, el informe es explícito en su incomodidad con los precios actuales. Señala que el ETF SPY se encuentra demasiado cerca de máximos y que el principal soporte técnico aparece recién en la zona de los u$s620, donde converge la media móvil de 50 semanas. Más abajo, la referencia de largo plazo se ubica en torno a los u$s500, nivel que coincide con el piso alcanzado durante la crisis de aranceles con China en abril de 2024.
A estos precios, la lectura es clara: no es momento de comprar para trading. La excepción es el inversor de largo plazo que sigue una estrategia de dollar cost averaging, para quien el único objetivo sigue siendo comprar todos los meses sin intentar timear el mercado.
El diagnóstico sobre el Nasdaq es similar, aunque con matices. Lentini remarca que el índice no representa una acción ni un commodity, sino la síntesis de las expectativas globales sobre tecnología y liquidez. Ese carácter explica el rally reciente, impulsado por un grupo reducido de grandes nombres del sector, con expectativas de crecimiento ya incorporadas en los precios.
El riesgo principal no pasa por una recesión clásica, sino por valuaciones exigentes en un sector donde la obsolescencia tecnológica puede ser rápida. Para 2026, el Nasdaq sigue siendo estructuralmente atractivo en el largo plazo, pero el propio informe reconoce que será difícil repetir el desempeño de 2025 y que el activo luce menos seductor a los niveles actuales.
Desde el análisis técnico, la recomendación es aún más concreta. Para el ETF QQQ, Lentini sugiere que los inversores de corto plazo pueden vender en la zona de u$s610-u$s620 y esperar una corrección de al menos 10% antes de reingresar. En un escenario de corrección más profunda, con precios acercándose a la media de 200 semanas en torno a los u$s420, la recomendación cambia radicalmente: compra fuerte, aun cuando el contexto informativo sea negativo y los titulares se vuelvan alarmistas.
El Russell 2000 aparece como una excepción relativa dentro del universo de índices. El informe destaca que se espera un crecimiento de ganancias del 60% respecto de 2025 para las empresas que lo componen. Desde lo técnico, subraya la importancia de la zona de 243–245 puntos, que durante años funcionó como resistencia y ahora se redefine como soporte. Aun así, también aquí se sugiere esperar lateralización antes de abrir posiciones agresivas, confirmando que la prudencia atraviesa todo el diagnóstico.
En cuanto a diversificación global, el ETF ACWI es presentado como un vehículo eficiente para capturar líderes globales sin necesidad de seleccionar acciones individuales. Sin embargo, incluso en este caso el informe alerta sobre divergencias bajistas en indicadores técnicos y recomienda cautela, llegando a sugerir desarmar completamente la posición si el precio alcanza ciertos objetivos de largo plazo.