En 2026, entró más Bitcoin a Estados Unidos del que salió hacia otros países, algo que no ocurría desde 2022, aunque los pequeños inversores siguieron enviándolo al exterior en operaciones minoristas.
En paralelo, otros países recurren cada vez más a stablecoins vinculadas al dólar, que facilitan el acceso a esa moneda y, mediante sus reservas en deuda pública, impulsan la demanda de bonos del Tesoro estadounidense.
Por qué las grandes operaciones de Bitcoin se concentran en Estados Unidos
El informe Geography of Crypto 2026, elaborado por Chainalysis, detectó que las transferencias superiores a u$s10 millones llevaron un total de 53.200 BTC hacia Estados Unidos durante el período analizado.
En cambio, las operaciones inferiores a u$s10.000 registraron salidas netas en cada período observado, una diferencia que evidencia comportamientos distintos entre los participantes del mercado.
Según Chainalysis, los compradores minoristas envían Bitcoin fuera del país, mientras que las instituciones trasladan el activo hacia territorio estadounidense.
Esta dinámica ayuda a explicar el saldo importador registrado durante 2026, aunque la firma advierte que las decisiones institucionales pueden cambiar según las condiciones del mercado.
El estudio, que abarca los 12 meses hasta el 1 de julio, combinó entradas a servicios on-chain, volúmenes de libros de órdenes y posiciones transfronterizas para construir un índice de Bitcoin.
Estados Unidos obtuvo una puntuación de 0,96, frente a 0,52 para el resto del mundo, una brecha de 0,44 puntos que en 2024 apenas alcanzaba 0,09.
Parte de ese interés responde a la percepción de Bitcoin como una reserva de valor escasa, especialmente frente al aumento de la deuda y el gasto gubernamental.
Will Su, director general y jefe de Investigación de Activos Digitales en BlackRock, explicó: "El interés de los inversores en bitcoin como alternativa monetaria sigue siendo fuerte, especialmente mientras la deuda y el gasto gubernamental alcanzan nuevos máximos a nivel global."
Por qué el resto del mundo prefiere las stablecoins de dólares
Mientras las instituciones estadounidenses acumulan Bitcoin, los usuarios internacionales recurren a monedas digitales vinculadas al dólar para acceder a esa divisa sin abrir una cuenta bancaria en Estados Unidos.
El índice de stablecoins de Chainalysis alcanzó 1,00 puntos fuera del país, frente a 0,56 dentro de sus fronteras, ampliando una diferencia que en 2024 era de apenas 0,05 puntos.
El dominio también aparece en los exchanges, donde los tokens respaldados por dólares representan el 99,1% del volumen de stablecoins negociado en los libros de órdenes.
Las alternativas vinculadas al euro apenas concentran el 0,45%, pese a las reglas MiCA de la Unión Europea destinadas a regular a los emisores de estos activos.
Chainalysis considera que la adopción de dólares digitales podría resultar más persistente que la acumulación institucional de Bitcoin, porque esta última depende de decisiones de inversión sujetas a cambios en el sentimiento del mercado.
Una vez incorporadas a las operaciones cotidianas, las stablecoins ofrecen una vía de acceso al dólar que los usuarios internacionales probablemente no abandonen fácilmente.
Cómo las stablecoins impulsan la demanda de deuda estadounidense
Las reservas de stablecoins están compuestas principalmente por deuda gubernamental estadounidense de corto plazo, por lo que la demanda internacional de dólares digitales también contribuye a impulsar las compras de bonos del Tesoro.
El fenómeno se extiende a los bonos tokenizados, donde Italia, Portugal y Singapur registran más valor que los propios tenedores estadounidenses.
Singapur y Hong Kong establecieron marcos legales para las stablecoins, aunque Chainalysis advierte que la regulación avanzó más rápido que la adopción efectiva entre los usuarios.
Así, mientras Estados Unidos recibe grandes transferencias de Bitcoin, la expansión internacional de los dólares digitales refuerza otro canal de demanda para los activos financieros estadounidenses.