La inteligencia artificial podría sumar un participante inesperado al ecosistema de pagos digitales: agentes capaces de decidir compras y concretarlas automáticamente según las instrucciones recibidas, sin intervención humana en cada paso.
Brian Armstrong, CEO de Coinbase, sostiene que criptomonedas y stablecoins podrían facilitar esa dinámica, especialmente cuando esos sistemas necesiten operar continuamente, durante momentos en los que una persona no esté disponible.
Por qué las criptomonedas podrían ser útiles para los agentes de IA
El desafío aparece cuando un agente completa una tarea que implica contratar un servicio, porque necesita una herramienta financiera que permita cubrir ese costo sin intervención manual inmediata y dentro del proceso.
Armstrong definió a las criptomonedas como "dinero programable en tiempo real", vinculando sus características con procesos donde una transferencia puede integrarse directamente a una acción ejecutada por software.
Bajo esa lógica, las redes cripto permitirían enviar valor entre sistemas durante cualquier momento del día, algo potencialmente útil para programas que funcionan fuera de los horarios habituales del sistema bancario.
La comparación no supone afirmar que todos los pagos bancarios sean lentos, sino señalar que un agente de IA podría requerir infraestructura disponible permanentemente para resolver operaciones cuando surja una necesidad concreta.
Las stablecoins sumarían otra posibilidad, porque mantienen una referencia al dólar y podrían utilizarse para pagar computación, suscripciones, datos u otros servicios digitales, siempre según las herramientas disponibles y los permisos concedidos.
Qué puede hacer Coinbase for Agents con inteligencia artificial
Coinbase ya llevó esta hipótesis al terreno de los productos con Coinbase for Agents, una herramienta que vincula agentes de inteligencia artificial con cuentas para ejecutar operaciones, pagos y determinados flujos de trabajo.
Según la información de lanzamiento, los agentes utilizados desde ChatGPT o Claude pueden comenzar realizando operaciones de criptomonedas a partir de órdenes expresadas mediante lenguaje natural, según instrucciones proporcionadas por sus usuarios.
La compañía plantea así que un programa pueda actuar en representación de su usuario, aunque la descripción disponible no confirma que esta herramienta abarque acciones o mercados de predicción desarrollados dentro de otras áreas.
Brian Armstrong también planteó que los agentes autónomos podrían llegar a procesar diariamente más transacciones que las personas, una posibilidad condicionada por la expansión de sistemas capaces de administrar fondos y efectuar pagos.
Esa afirmación describe una expectativa sobre el desarrollo tecnológico y no un volumen de operaciones actualmente alcanzado por agentes, mientras los permisos disponibles dependerán de la configuración elegida por cada usuario.
La cuestión de los controles resulta relevante porque conectar una cuenta con un agente implica determinar qué instrucciones puede ejecutar y hasta dónde puede utilizar los fondos autorizados en cada caso.
Qué otras empresas desarrollan pagos para agentes de IA
El movimiento de Coinbase forma parte de una tendencia empresarial más amplia, con Mastercard desarrollando herramientas y colaboraciones orientadas a facilitar actividades comerciales apoyadas en inteligencia artificial.
Ese trabajo busca preparar mecanismos para el comercio asistido por agentes, aunque no significa que todas las operaciones futuras vayan a ejecutarse automáticamente y sin intervención humana en cada transacción.
Ripple avanza por otra vía mediante infraestructura para pagos asociados con agentes e incorporó XRP y RLUSD a una iniciativa de pagos con IA impulsada por la Linux Foundation, recientemente anunciada.
En este caso, los activos y la infraestructura utilizados son diferentes de los vinculados con Coinbase, aunque ambas propuestas exploran mecanismos para que sistemas de software puedan participar en operaciones económicas.
Para que este esquema alcance una adopción significativa, será necesario que desarrolladores, empresas y usuarios incorporen las herramientas y confíen en sistemas capaces de administrar pagos bajo condiciones previamente autorizadas.
Por ahora no existen cifras de adopción ni un calendario que permita afirmar que los pagos entre máquinas ya se hayan generalizado, por lo que las previsiones de Armstrong deben leerse como escenarios futuros.