Había una fecha marcada en rojo en el calendario del mercado cripto y financiero global: el 15 de enero. Ese día, MSCI, uno de los proveedores de índices más influyentes del mundo, iba a decidir si excluye de sus benchmarks globales a las empresas que tengan el 50% o más de sus activos en Bitcoin u otras criptomonedas.
La decisión prometía derivar en ventas forzadas por miles de millones de dólares, redefinir la relación de Wall Street con Bitcoin y enviar una señal potente sobre si el activo digital ya es, definitivamente, parte del ADN corporativo o sigue visto como un riesgo.
El miércoles por la noche confirmó que no avanzará, por ahora, con la exclusión de las Digital Asset Treasury Companies (DATCO) como Strategy. El alivio es táctico, no estratégico.
Lejos de cerrar la discusión, MSCI dejó en evidencia un dilema de fondo que sigue sin resolverse: ¿una empresa con el balance dominado por Bitcoin es un negocio operativo o un vehículo de inversión apalancado disfrazado de acción?
El efecto en el mercado cripto
La importancia de MSCI no necesita casi explicación. Sus índices sirven como referencia para más de u$s18,3 billones en activos bajo gestión y funcionan como brújula para fondos, ETF y carteras institucionales en todo el mundo.
Si una acción entra, hay dinero que fluye hacia ese papel. Si sale, hay dinero que se fuga. No es una cuestión de gusto, sino más bien la mecánica del mercado global.
MSCI dio marcha atrás con la medida, lo que evitó un reacomodamiento abrupto de carteras pasivas que podía implicar ventas por miles de millones de dólares. Sin embargo, el proveedor de índices fue explícito en dos puntos clave: La revisión no terminó.
La firma anunció que abrirá una consulta más amplia sobre "empresas no operativas en general", una categoría en la que varios inversores institucionales ya ubican a las compañías cuyo valor depende casi exclusivamente de activos financieros como Bitcoin.
Las DATCO quedan bajo un régimen especial: las empresas que ya integran los índices seguirán incluidas solo si cumplen el resto de los criterios de elegibilidad, pero con restricciones relevantes:
- No se incrementará el número de acciones consideradas
- No se ajustarán el Foreign Inclusion Factor ni el Domestic Inclusion Factor
- Se postergan adiciones o cambios de segmento por tamaño.
En la práctica, esto congela su peso dentro del índice y bloquea futuras compras pasivas, incluso si las compañías emiten nuevas acciones. No hay expulsión, pero tampoco premio por crecer.
El trasfondo del conflicto
El conflicto comenzó el 10 de octubre, cuando MSCI abrió una consulta pública con una propuesta: eliminar de su Global Investable Market Indexes a aquellas compañías cuyo balance esté compuesto en un 50% por criptoactivos.
El argumento fue que, a ese nivel de exposición, dejan de parecer empresas operativas tradicionales y pasan a comportarse más como vehículos financieros.
La propuesta incluyó 39 compañías, entre ellas Strategy y Metaplanet, y el impacto fue inmediato. Ese mismo día, Bitcoin sufrió una caída intradiaria cercana a los u$s12.000, que terminó marcando el inicio de una corrección más amplia del mercado.
Pero en un comunicado publicado el martes por la noche, MSCI confirmó que no avanzará, por ahora, con la exclusión de las DATCOs de los MSCI Global Investable Market Indexes en la revisión de febrero de 2026. La noticia evitó un reacomodamiento abrupto de carteras pasivas que podía implicar ventas por miles de millones de dólares.
Con el correr de las semanas, el tema escaló aún más cuando JP Morgan advirtió que solo en Strategy puede haber salidas por u$s2.800 millones y hasta u$s8.800 millones si otros proveedores de índices replicaban la medida.
Otras estimaciones, como las de Bitcoin for Corporations (BFC), elevaron el posible volumen de ventas forzadas a entre u$s10.000 y u$s15.000 millones en un año. En un mercado donde los flujos institucionales pesan tanto como las narrativas, ese número no es menor.
Emanuel Juárez, analista de mercados de HFM, asegura a iProUP que la posible decisión de MSCI de excluir a compañías con grandes reservas de Bitcoin "no es un detalle técnico menor". Para el experto, es una señal clara de cómo parte del mercado institucional "todavía mira al mundo cripto con cautela".
Juárez indica que si se concreta, el impacto se sentirá más en el sentimiento que en el precio inmediato, "ya que muchas empresas quedarían fuera de índices clave que usan fondos pasivos y grandes inversores para asignar capital". El estratega desliza que para el mercado cripto el mensaje es doble:
- "Por un lado, refuerza la volatilidad de corto plazo y puede generar presión en acciones 'proxy' de Bitcoin"
- "Por otro, también deja en evidencia que la adopción institucional sigue en una etapa de ajuste, donde las reglas aún se están escribiendo"
"A largo plazo, más que una amenaza estructural, es un recordatorio de que la convivencia entre cripto y finanzas tradicionales está en proceso de maduración", asegura Juárez.
No es ideología, es técnica
José Luis del Palacio, cofundador de Decrypto, indica que los índices de J.P. Morgan, de MSCI y otras entidades tienen reglas muy estrictas: "No es que se junta un comité y decide qué empresas entran o salen: existen criterios técnicos específicos y las compañías que los cumplen entran al índice; las que dejan de cumplirlos, salen automáticamente".
Del Palacio señala que no es algo puntual contra el mundo cripto ni contra Bitcoin. "El problema es que estas empresas que tienen buena parte de sus tesorerías en BTC –y acumulan una cantidad importante– funcionaban sin inconvenientes mientras el precio subía. Pero con la corrección desde los u$s128.000 hacia la zona de 80.000-84.000, quedaron muy cerca de los límites establecidos por J.P. Morgan", asegura el experto.
Y agrega: "Fueron advertidas de que si no recomponían su posición podrían ser excluidas del índice por una cuestión puramente técnica, no por una postura "anti cripto".
Bitcoin rebotó algo y se alejó de ese umbral, aunque no hay nada para festejar: el mercado puede darse vuelta y volver a ponerlas en riesgo", indica el experto. Del Palacio analiza que una salida de estas empresas del índice activaría ventas automáticas de fondos comunes de inversión, ETF y grandes inversores que replican esos índices.
"Esas ventas presionarían las acciones de estas compañías. Todo esto es 100% técnico, pero puede tener impacto real. El mercado, como siempre, se depurará", asegura.
MicroStrategy –pionera y referente en este esquema– es probablemente la más expuesta. Según Del Palacio, "hay otras firmas comprometidas, aunque de menor peso. Cualquier exclusión de una empresa cripto de estos índices generaría más ventas y caídas adicionales".
El experto remarca que "incluso puede derivar en que las acciones pasen a cotizar con descuento respecto de su NAV", es decir, que el valor de los Bitcoin que poseen sea superior al precio de mercado de sus acciones.
"Ya sucedió con GBTC y hay antecedentes históricos: en la crisis de 2008, Apple llegó a tener más dinero en caja que su valuación bursátil. Los mercados, cuando necesitan vender, muchas veces cruzan la frontera de la lógica", cierra Del Palacio.