Antes de elegir un negocio, los consumidores revisan calificaciones, comentarios y respuestas. Gestionar esa conversación es una decisión estratégica.
28.07.2026 • 14:00hs • COLUMNA
COLUMNA
Una herramienta de Google puede impulsar las ventas y hacer crecer cualquier negocio
Las empresas gastan fortunas en publicidad para decir que son confiables y, al mismo tiempo, abandonan el lugar donde sus clientes deciden si creerles. Esa contradicción tiene nombre: las reseñas de Google.
No son un aplausómetro digital ni un asunto menor que deba delegarse y olvidarse. Son evidencia pública, acumulativa y disponible justo cuando una persona está por elegir. Antes de entrar a un local, llamar o pedir un presupuesto, el potencial cliente ya encontró una calificación, una cantidad de opiniones, fechas y respuestas. La venta, muchas veces, empezó (o terminó) ahí.
Google no presenta las reseñas como un botón mágico. Explica que los resultados locales se ordenan principalmente según relevancia, distancia y popularidad, y reconoce que más reseñas y calificaciones positivas pueden favorecer la posición local. La conclusión empresarial es clara: la publicidad compra atención; la reputación conquista preferencia. Se puede pagar para llevar a alguien hasta la puerta, pero no para obligarlo a cruzarla.
Y el estándar del consumidor está subiendo. Según la encuesta 2026 de BrightLocal, realizada a 1.002 adultos de Estados Unidos, el 31% solo considera negocios con 4,5 estrellas o más, el 47% no elegiría uno con menos de 20 reseñas y el 74% busca opiniones publicadas en los últimos tres meses. Aunque los datos corresponden a ese mercado, muestran una dirección difícil de ignorar: una gran reputación de ayer puede parecer un negocio abandonado hoy.
El liderazgo también se ve en las respuestas. El mismo estudio señala que el 89% espera que las empresas respondan sus reseñas y que las respuestas genéricas hacen que el 50% sea menos propenso a elegirlas. Responder no es es un apéndice de atención al cliente: es una declaración pública de cultura. Todos observan si la empresa escucha, se hace cargo y mejora. El silencio también comunica.
También hay que abandonar la obsesión por parecer perfectos. El propio Google señala que una combinación de opiniones positivas y negativas suele percibirse como más confiable. Una crítica no es necesariamente una crisis; una queja repetida e ignorada, sí. El liderazgo sólido no esconde la tensión: la convierte en aprendizaje.
Leídas en conjunto, las reseñas son uno de los conjuntos de datos más valiosos y menos aprovechados de una organización. Revelan problemas recurrentes, atributos diferenciales, empleados destacados y brechas entre sucursales. Son una investigación de mercado permanente, espontánea y brutalmente honesta. Ignorarla equivale a pagar por estudios mientras se desecha información real todos los días.
Gestionar reputación no significa coleccionar estrellas. Significa construir un sistema: generar un flujo continuo de opiniones auténticas, facilitar la participación, responder con criterio, aprender de los patrones y medir el impacto. La cantidad sin recencia pierde fuerza; la velocidad sin autenticidad suena vacía; una buena calificación sin mejora operativa es frágil.
El poder oculto de las reseñas es que no solo describen lo que ocurrió: condicionan lo que ocurrirá después. Construyen visibilidad, reducen el riesgo percibido, orientan decisiones y disciplinan la operación. Las compañías que comprendan esto dejarán de tratarlas como una tarea de marketing y las llevarán a la mesa de dirección.
Sus clientes ya están hablando de su negocio. La verdadera pregunta estratégica es si el liderazgo cuenta con las herramientas para escuchar esa conversación a escala, comprenderla y convertirla en crecimiento.
*Por Gastón Lavorato, CEO de Trustars, plataforma de inteligencia artificial para la gestión de reseñas en Google.