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Bancos de EE.UU. restringen agentes de IA por riesgos para las cuentas de sus clientes

El avance de los agentes autónomos encendió alertas en la banca estadounidense y abrió dudas sobre la responsabilidad por operaciones no autorizadas
Por iProUP
Finanzas 4.0
25.10.2026 • 08:00hs • Finanzas 4.0

Puntos importantes

Principales bancos de EE.UU. restringen el acceso de agentes de IA a cuentas de clientes ante riesgos de seguridad y posibles transferencias no autorizadas.

Entidades como JPMorgan y BofA dudan sobre la responsabilidad ante transferencias no autorizadas por IA, ya que clientes comparten sus credenciales.

Los bancos evalúan permisos de solo lectura para la IA y refuerzan la seguridad interna con sistemas como Mythos para prevenir vulnerabilidades.

La incorporación de agentes de inteligencia artificial a las finanzas personales encendió las alarmas de los principales bancos de Estados Unidos, que comenzaron a restringir el acceso de estas herramientas a las cuentas de sus clientes.

JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo, Morgan Stanley y Citi empezaron a limitar el acceso de ciertas herramientas externas, en medio de dudas sobre seguridad, permisos y responsabilidad por eventuales pérdidas.

¿Por qué los bancos de EE.UU. restringen los agentes de IA?

El problema no es únicamente que un agente de IA pueda consultar una cuenta, sino que termine actuando más allá de lo que el cliente tenía en mente, sin que el banco pueda reconstruir fácilmente cómo ocurrió.

Algunos agentes externos utilizaron datos de acceso proporcionados por los propios clientes, aunque muchos bancos exigen que sean los titulares quienes inicien sesión personalmente en sus plataformas.

También hubo herramientas que parecieron ignorar instrucciones o contactar centros de atención telefónica; esos comportamientos desdibujan la frontera entre una gestión humana autorizada y una acción automatizada difícil de atribuir.

Ante ese escenario, Morgan Stanley, JPMorgan, Bank of America y Citi impusieron restricciones, mientras revisan las reglas que permiten o prohíben conectar sistemas ajenos con sus servicios bancarios.

Un portavoz de Morgan Stanley precisó que la firma no había detectado agentes maliciosos en sus plataformas, por lo que las medidas responden a riesgos potenciales y dificultades de supervisión, no a un ataque confirmado.

Por su parte, un representante de Chase, la división de banca minorista de JPMorgan Chase, advirtió que los clientes no deben compartir sus nombres de usuario ni contraseñas con terceros.

¿Quién responde si un agente de IA transfiere dinero sin autorización?

El punto más incierto llega después de un movimiento no deseado: si el usuario compartió sus credenciales, el banco puede discutir hasta dónde llega su obligación de responder por el dinero perdido.

Jeremy Barnum, director financiero de JPMorgan, planteó esa inquietud durante la presentación de resultados del 13 de octubre y advirtió que el usuario podría ser responsable si un agente actúa contra sus deseos.

Pero las normas estadounidenses limitan la responsabilidad del consumidor en ciertas transferencias electrónicas no autorizadas y también contemplan el caso de una persona habilitada que mueve fondos más allá de los permisos recibidos.

Cómo encajan esas disposiciones en una operación ejecutada por inteligencia artificial sigue abierto; la respuesta podría definir si un cliente recupera el dinero y qué parte termina soportando la pérdida.

No se han documentado pérdidas bancarias confirmadas en los casos descritos por los medios locales, aunque fuera del sistema bancario tradicional ya hay episodios que muestran cómo pueden explotarse los pagos vinculados con agentes.

BeInCrypto, en su informe State of AI Agent Payments 2026, registró dos incidentes en los que atacantes lograron que sistemas relacionados con IA enviaran u$s281.200 a sus billeteras; después, los fondos fueron recuperados.

¿Cómo utiliza Bank of America la IA para detectar vulnerabilidades?

Otro frente de esta historia está dentro de los propios bancos: Bank of America está usando sistemas capaces de encontrar errores de software y sumó personal para corregirlos con mayor rapidez.

El banco contrató a 1.000 especialistas externos para atender fallas detectadas por herramientas como Mythos, el modelo desarrollado por Anthropic, que puede identificar vulnerabilidades en sistemas informáticos de distinta complejidad.

Los contratistas se incorporaron a un equipo de aproximadamente 3.000 empleados, mientras el banco ampliaba su capacidad para revisar código propio y software de proveedores en distintas áreas operativas de su organización.

Brian Moynihan, director ejecutivo de Bank of America, explicó que las incorporaciones empezaron durante el segundo trimestre de 2026 y que la revisión del código seguía en marcha al momento de sus declaraciones públicas.

Mythos había sido habilitado en abril para un grupo limitado de bancos, empresas tecnológicas y organismos gubernamentales, con el objetivo de poner a prueba su capacidad para detectar vulnerabilidades en sistemas informáticos críticos.

Eso no prueba que los errores detectados hayan causado movimientos indebidos en cuentas: la revisión de seguridad y el control de agentes externos son problemas relacionados, pero distintos en su origen y solución.

¿Cómo pueden los bancos permitir el uso de IA sin arriesgar los fondos?

Para no cerrar por completo la puerta a la automatización, algunos bancos exploran permisos de solo lectura, que dejan a los agentes consultar información, pero les impiden ordenar transferencias o cambiar datos de la cuenta.

Varias entidades evalúan implementar este sistema, similar al que utilizan aplicaciones como Quicken, que acceden a información bancaria para ayudar a los usuarios a organizar sus gastos y administrar sus presupuestos.

El reto no se resuelve simplemente con un permiso técnico: las entidades deben separar consultas de acciones financieras, supervisar el comportamiento de los agentes y restringir cualquier operación que no puedan validar.

Los ejecutivos temen que las herramientas evolucionen más rápido que las defensas, una carrera que obliga a reforzar la prevención y a preparar protocolos para responder cuando algo falla.

Esos planes deben proteger los fondos y permitir recuperar el acceso de los clientes después de un incidente, sin impedir usos menos riesgosos de la IA para ordenar información financiera cotidiana de forma más sencilla.

El sector tiene que decidir dónde termina la asistencia automatizada y dónde empieza el control sobre el dinero: esa frontera marcará tanto la confianza en estas herramientas como la futura asignación de responsabilidades.

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