Bancos y billeteras le piden al BCRA un cambio urgente para bajar la mora sin frenar el crédito

El pedido busca que el Banco Central actualice más rápido su base de deudores para prevenir el sobreendeudamiento y ampliar el acceso al crédito
Finanzas 4.0
08.09.2026 • 06:15hs • Finanzas 4.0

Puntos importantes

Bancos y fintechs solicitan al BCRA mejorar la información crediticia, hoy con un rezago de 60 días que impacta a 6 millones de argentinos.

La Cámara Fintech propone reducir el rezago de la Central de Deudores; ABAPPRA, flexibilizar clasificación de mora.

La desactualización de datos encarece el crédito y dificulta refinanciar; el BCRA rechaza flexibilizar criterios de solvencia.

Bancos y billeteras virtuales coinciden en un mismo pedido al Banco Central: mejorar la información crediticia puede ser clave para enfrentar la crisis de morosidad que atraviesa hoy el país y que golpea a casi 6 millones de argentinos.

Por un lado, la Cámara Argentina Fintech propuso, en un documento titulado Argentina necesita más y mejor crédito, publicado el 20 de agosto, reducir el rezago con el que la Central de Deudores refleja la situación de los préstamos, hoy de 60 días.

Esto, con el argumento de que, en caso de aplicarse, este cambio "permitiría evaluar mejor a cada persona, prevenir acumulación de deuda y disminuir los casos de fraude, bajando así el costo del crédito" en un marco en el que representa apenas el 13% del PBI, muy por debajo del promedio registrado en América Latina y el Caribe, del 53%.

Apenas días después, la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina presentó una serie de propuestas ante el organismo monetario, entre las que se incluyó el "utilizar mecanismos regulatorios que permitan a las entidades financieras flexibilizar la clasificación de deudores y el registro contable de los saldos en mora".

En línea, ABAPPRA propuso "avanzar hacia criterios homogéneos para los distintos proveedores de crédito en materia de evaluación de capacidad de pago, información y transparencia, buscando generar condiciones que permitan anticipar situaciones de dificultad y ofrecer alternativas antes de que los problemas de pago se profundicen".

Ambos pedidos comparten una misma premisa: el sistema financiero, en la actualidad, decide sobre datos que no son lo suficientemente anticipados; que, en otras palabras, llegan tarde y de manera fragmentada.

Bancos y billeteras le piden al BCRA un cambio urgente para enfrentar la mora y seguir dando crédito

Esto lleva a que los dos sectores, con sus diferencias y choques, coincidan en que esto genera una "foto desactualizada" que encarece y complica tanto el otorgamiento de nuevos préstamos como la refinanciación de deudas de aquellas personas y familias que ya están en problemas.

Qué es la Central de Deudores y por qué bancos y billeteras piden cambios en ella

Hay que tener en cuenta que la Central de Deudores del Sistema Financiero es una base de datos donde entidades bancarias, fintechs y otros proveedores de crédito informan al Banco Central las financiaciones de cada persona de los últimos 24 meses. En esa información se incluyen, por ejemplo:

El registro se actualiza de forma mensual con los datos que envían bancos, billeteras virtuales, emisoras de tarjetas de crédito, otros proveedores de financiamiento, fideicomisos financieros, sociedades de garantía recíproca, fondos de garantía públicos y plataformas de préstamos entre particulares, entre otros.

"La Central de Deudores es el registro que arma el BCRA con la información que le reportan mensualmente todas las entidades reguladas", explica Diego Kupferberg, experto en desarrollo de negocios digitales y fundador de API Hub de Negocios, a iProUP.

Con esa información, un 'pantallazo' que puede ver toda la industria financiera sobre cada usuario y que sirve de referencia para bancos y billeteras a la hora de otorgar créditos, se clasifica a cada persona o empresa en seis categorías, según los días de atraso:

Kupferberg remarca que esa clasificación no es solo informativa, ya que "dispara previsiones contables obligatorias para la entidad prestamista", que debe reservar más capital cuanto mayor es la irregularidad, y condiciona si se puede refinanciar sin contagiar la categoría al resto de las líneas del mismo deudor.

El problema que señalan tanto los bancos como las fintech es de tiempos. Es que el dato que el mercado ve, y con el que decide a quiénes puede prestarles o quiénes se encuentran en situaciones irregulares, "tiene un desfasaje de aproximadamente 60 días entre el mes de referencia y el momento en que queda reflejado y disponible", enfatiza el experto.

Esos 60 días son "muchísimo tiempo", advierte a iProUP el consultor fintech y cofundador de EsXAI, Christian Balatti, y aunque sostiene que "la Central de Deudores es y ha sido pieza fundamental del sistema", considera que, en el contexto actual, "reducir el rezago a 30 o 15 días permitiría decidir mejor y, sobre todo, actuar antes".

Esa reducción, según Kupferberg, es "técnicamente viable" y, a su vez, "el pedido más barato de instrumentar" de los que están 'sobre la mesa', ya que "no toca reglas prudenciales" y se trata de "un problema de frecuencia y calidad de reporte". Aunque aclara que es algo distinto a modificar los criterios de clasificación por días de mora (30/90/180, alineados a estándares tipo Basilea/IFRS 9), "que es otra discusión".

"Acortar el rezago de información no cambia cuánto capital tiene que reservar un banco por un crédito ya en mora. Solo hace que el resto del sistema se entere antes de que ese deudor se atrasó, lo cual mejora el scoring y reduce el riesgo de sobreendeudamiento, que alguien pida un préstamo nuevo en una entidad que todavía no ve el atraso registrado en otra", detalla.

Las diferencias entre el pedido de bancos y billeteras que tensionan con el BCRA

Sin embargo, debajo de la 'coincidencia técnica' entre la banca y el mundo fintech por la información crediticia, conviven dos pedidos de naturaleza diferente, con sus respectivos matices.

"Hay coincidencia superficial entre fintech y bancos, 'la info está trabada', pero debajo existen dos agendas distintas", plantea Kupferberg.

Una, asegura, es "de infraestructura de datos, razonable y de bajo costo político", mientras que, la otra, es "de alivio de capital, que el propio regulador ya salió a bloquear porque toca el 'corazón' de la solvencia del sistema".

El reclamo fintech por el rezago, en su visión, es "genuino y de bajo riesgo sistémico". Mientras que el de ABAPPRA "es más delicado", porque "flexibilizar clasificación y registro contable es, en la práctica, pedir reconocer menos pérdida de la que existe hoy para poder seguir prestando sin la foto de deterioro completa".

La propia ABAPPRA delimitó los alcances de su iniciativa al recalcar, en su comunicado, que "no busca desconocer los riesgos ni promover soluciones generalizadas", sino "favorecer un abordaje preventivo que permita distinguir situaciones transitorias, mejorar la información disponible y generar herramientas que contribuyan a sostener una relación crediticia saludable".

La entidad argumenta, además, que mecanismos parecidos ya fueron empleados por la autoridad monetaria en otros contextos de estrés sistémico y "resultaron virtuosos".

Ese matiz tensa las relaciones con el BCRA. El vicepresidente del organismo, Vladimir Werning, cuestionó, durante la 47° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), a las entidades que buscan "compensar el costo de la mora no con capital propio, sino cobrándole mucho más a las familias". En línea, advirtió que "en la medida que eso siga" la chance de generar un círculo virtuoso de repago "es muy baja".

En la misma exposición, afirmó que las entidades "tienen capacidad de absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado" y descartó tanto el auxilio del Gobierno como la baja de encajes.

Kupferberg ve ahí el nudo del asunto, porque "Werning pone el dedo en la llaga" al señalar que relajar el reconocimiento de la mora para ganar tiempo "tiende a posponer el problema, no a resolverlo".

Balatti propone correr el eje, ya que, asevera, "actualizar o flexibilizar la clasificación crediticia no resuelve por sí solo la mora".

Por eso, plantea que tanto bancos como billeteras "deberían dejar de mirar al cliente como una foto y empezar a verlo como una película", cruzando Central de Deudores, comportamiento transaccional y modelos predictivos para anticipar el deterioro y refinanciar antes del default.

Expone casos similares en el resto del mundo y cita a Brasil, cuyo SCR "registra a nivel de cliente y operación prácticamente todo el crédito del sistema financiero, con información detallada reportada mensualmente, y se complementa con el Cadastro Positivo", una base de datos administrada por el Banco Central del país vecino, "que incorpora historial de pagos y otras obligaciones para enriquecer la evaluación crediticia".

También menciona al Reino Unido, que "en 2026 avanzó en la revisión de su esquema de Commercial Credit Data Sharing para ampliar el acceso a datos y mejorar las decisiones de financiamiento".

"Argentina debería ir hacia esa lógica de más información, más actualizada y mejor utilizada, y sumar instrumentos como el balance transfer para trasladar, consolidar y refinanciar deudas entre entidades. La discusión no debería ser solamente cuándo registramos al moroso, sino cómo detectamos antes al cliente que empieza a deteriorarse y le damos una salida antes de que deje de ser recuperable", cierra Balatti.

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