La educación financiera se instaló como uno de los principales culpables de la crisis de morosidad que atraviesa la Argentina. Sin embargo, hay datos que ponen en duda que esa sea la única y verdadera razón de un problema que golpea a casi 6 millones de personas.
Por un lado, hay dichos recientes que van en la línea de responsabilizar, casi de forma exclusiva, a los deudores:
- El presidente Javier Milei declaró en la Bolsa de Comercio de Rosario que "nadie fue con una pistola en la cabeza" a pedir un crédito y dijo que el Gobierno trabaja para que "haya una mejor educación financiera"
- El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó a A24 que "es un tema entre privados" y que "cada uno debe hacerse cargo de sus decisiones". El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, coincidió en que se trata de "una disputa económica entre privados"
- El diputado de La Libertad Avanza, Alberto Benegas Lynch, fue más allá y aseguró que "el tipo que compró una televisión para el Mundial, como Argentina no ganó, no la quiere pagar".
Esta 'bajada' no es propia solo del Gobierno o de funcionarios afines a él. Es que hay un cierto consenso transversal en la "educación financiera" como, quizás, el único factor que todos los actores reconocen, con sus respectivos matices, por supuesto, como parte del debate sobre la morosidad:
Las cifras que contradicen el relato sobre la mora
Para Diego Kupferberg, experto en desarrollo de negocios digitales y fundador de API Hub de Negocios, "el debate público encontró un culpable cómodo" para responsabilizar por la mora "y es el propio deudor".
Califica como "relato prolijo" a la "falta de educación financiera", en el que coinciden desde el Gobierno hasta bancos y billeteras, pero "que a la luz de los datos, es bastante difícil de sostener". Es que existen cifras que contrastan con ese discurso y muestran que no es el único factor para explicar la mora récord:
- Millones de personas canalizan hoy sus consumos según qué app bancaria o billetera les ofrezca ofertas, descuentos o reintegros. Cada argentino tiene, en promedio, 4 CBU y 4 CVU, según datos de COELSA
- El propio Milei argumentó que la mora está vinculada a créditos de 2024, cuando "hubo una suba abrupta del riesgo país, se elevó tanto la tasa de interés, se frenó la actividad económica, se congelaron los ingresos y los salarios reales cayeron"
- En este sentido, Caputo advirtió a los bancos: "Si estás prestando plata al 10% mensual, los sueldos crecen 2%, lo más probable es que esta gente no te pague"
- El Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) de un préstamo personal en Mercado Pago empieza en 76,3% y puede trepar hasta el 1357%, aunque la fintech aclara que ese nivel se aplica solo al 2% de la cartera
- El promedio nacional de préstamos en mora alcanza los $2,4 millones entre bancos y fintech
Por su parte, el informe "Endeudamiento y mora en familias" del Centro de Economía Política Argentina, con datos del BCRA y el CENDEU, revela:
- El salario real registrado acumula una caída del 8,7% desde noviembre de 2023
- El promedio de deuda de una persona con Mercado Pago, billetera que concentra la mayor cantidad de usuarios en mora (1,1 millones de un total de 6,5 millones de créditos activos), es de $116 mil. Es 3 veces menor que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM)
- La morosidad de las familias con los bancos estuvo motorizada por el financiamiento al consumo mediante préstamos personales y tarjetas de crédito: 73% del saldo irregular a mayo de 2026
- De las 14 entidades bancarias que superan el promedio de mora, las dos principales, con picos cercanos al 50%, están vinculadas a compras del día a día: Carrefour Banco (49,9%) y Sáenz (48%)
En el mismo sentido, un estudio de Opina Argentina revela que el 49% de los argentinos tomó deuda para pagar gastos cotidianos y 1 de cada 2 tuvo problemas para pagar la tarjeta en el último tiempo.
Está claro que, dentro de esos números, habrá casos puntuales de compras impulsivas o irresponsabilidad. También resulta más que obvia la importancia de la educación financiera, un aspecto clave, sobre todo a temprana edad, por el que incluso funcionarios de distintos partidos políticos impulsaron iniciativas para incorporarla en las escuelas como parte de la currícula.
Ahora bien, si el problema se extiende a casi 6 millones de argentinos; golpea principalmente a las familias, que registran los niveles más altos de mora desde la crisis de 2001; está concentrado, sobre todo, en consumo masivo; y los morosos quedan fuera del sistema y tienen que recurrir a otros canales para seguir afrontando sus necesidades, queda en evidencia que no se trata de una cuestión únicamente de "educación financiera".
Por qué el problema no es solo de educación financiera
Christian Balatti, consultor fintech y cofundador de EsXAI, ratifica a iProUP que "la morosidad en Argentina es un hecho multifactorial y reducirla a una sola causa no resiste el cruce con los datos". Por eso, propone separar qué parte de la mora "se resuelve enseñando" y qué parte "necesita otras herramientas".
Para él hay un terreno donde "la educación ayuda", porque la oferta de productos actual es, en su visión, "una sopa de letras que casi nadie entiende del todo" y, por eso, conviene saber que "el límite de tarjeta no es un ingreso extra" o que "el pago mínimo solo cubre entre el 15% y el 20% de la deuda real y es carísimo" o que "existe el Costo Financiero Total".
A eso se le suma la letra chica de las condiciones de los créditos y la publicidad "que vende la cuota y esconde la tasa", critica Balatti.
Los factores que están bajo la lupa en medio de un contexto de morosidad récord en Argentina
Uno de los casos que más resonó en redes sociales en las últimas semanas son los préstamos de Mercado Pago, con ads en la app que invitan a "pedir dinero". Esto no necesariamente está mal: está claro que el negocio de una fintech es ofrecer servicios financieros y el crédito es uno de ellos.
Sin embargo, hay polémica por lo invasiva que resulta muchas veces dicha publicidad, que para Balatti es propia del neuromarketing con el que las plataformas construyen herramientas en pos de un "compro hoy y pago después" y productos "diseñados para acortar la distancia entre el deseo y la satisfacción".
Para eso, remarca, sí puede ser útil la formación para ayudar a "saber endeudarse". "Para qué, con qué instrumento, a qué plazo y a qué tasa son las cuatro preguntas que deberían hacerse antes de firmar cualquier crédito. Ahí la educación financiera tiene su mayor impacto", argumenta.
Más allá de esta cuestión, hay un dato que va en dirección contraria al "discurso" que la ubica como causa primordial de la mora. El estudio The State of Digitization and Financial Inclusion Study 2026 de Mastercard reveló que el 75% de los argentinos que abrazaron los pagos digitales aseguran que les permite controlar mejor sus gastos.
"No es un dato menor. Es la población que supuestamente 'no sabe administrarse' diciendo, en una encuesta, que usa la billetera virtual precisamente para administrarse mejor", sostiene Kupferberg, quie resalta que, "si la premisa fuera cierta, el resultado del estudio debería ser el opuesto".
También está el tema de la tasa de interés: en algunos casos alta, en otros exorbitante, capaz de disparar cualquier deuda a niveles impagables en cuestión de tiempo.
Es un punto en el que el Gobierno, que rechazó poner un tope, puso la lupa sobre transparencia y evalúa tomar medidas para obligar a las entidades a mejorar cómo se exhibe la información.
En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se abrió un expediente contra Mercado Pago, Naranja X, Ualá, Personal Pay, Brubank y Cencosud por presunto acoso, hostigamiento y falta de información clara en sus créditos, y se les solicitó informar tasas, plazos y costos financieros.
Para Kupferberg, ante productos "pensados para que el usuario tome la decisión de endeudarse antes de dimensionar el costo total", la respuesta "no es enseñarle finanzas al usuario, sino que esto se resuelve exigiendo que la información esté al frente y no en la 'letra chica'".
Por qué las tasas son altas: qué es el 'pricing por riesgo'
Sin embargo, Balatti reconoce que "también hay que decir que del otro lado hay ciertos argumentos razonables". Uno tiene que ver con que "si el Estado licúa deudas cada vez que hay una crisis, el incentivo a pagar se deteriora para todos, incluidos los que sí pueden".
En esa línea, detalla que las tasas altas "no son solo abuso", sino que "en buena medida compensan el riesgo de prestarle a quien no tiene historial crediticio o tiene ingresos informales, lo que se llama pricing por riesgo".
"Es importante entender que el crédito fintech tiene una estructura de costos diferente a la bancaria. Las fintech no pueden financiarse con los depósitos de sus clientes y deben obtener recursos mediante créditos bancarios, emisiones de deuda u otras fuentes del mercado de capitales. A eso se suman el riesgo asociado a prestar a segmentos con menor historial crediticio, los costos operativos y de cobranza y una carga impositiva que representa aproximadamente un tercio del costo que termina pagando el usuario", refuerza Alejandro Tejero Vacas, Director de Comunicación de la Cámara Argentina Fintech, a iProUP.
No obstante, el fundador de API Hub de Negocios vuelve a poner sobre la mesa que no se trata de un solo factor. "El problema no es que exista ese pricing, sino que aparece cuando la tasa no se comunica con claridad o no hay techos regulatorios razonables, no restrictivos. La educación financiera ayuda a comparar tasas, no a fijar la política de precios del sistema", suma.
La conclusión a la que llegan tanto Balatti como Kupferberg es similar. Una cosa es que la educación financiera sea necesaria y otra muy distinta es que sea la explicación de una mora que estalló entre millones de argentinos al mismo tiempo, en montos que apenas cubren gastos corrientes y en coincidencia con una caída de ingresos que el propio Gobierno reconoce.
Balatti lo sintetiza al señalar que la morosidad récord "tiene una porción real de responsabilidad individual y desconocimiento que la educación financiera debe corregir, pero otra igual de real que es estructural" y que "confundir ambas cosas o usar la primera para tapar la segunda, no es solo un error de diagnóstico, sino la manera más eficaz de que el problema se repita el año que viene".
Kupferberg reafirma que "una cosa es que la educación financiera sea necesaria y otra muy distinta es que sea la explicación". "Hablar de educación financiera es más cómodo que hablar de salarios reales, de tasas y de transparencia en el costo del crédito. Pero cómodo no es lo mismo que cierto", concluye.