El Gobierno se anota entre sus logros de gestión haber controlado las principales variables macroeconómicas que parecían crónicas, como la inflación, el tipo de cambio y el déficit fiscal.
Pero quizás nunca creyó que iba a tropezar con una cifra de la "micro", inédita en este siglo: la morosidad récord, que toca el 27% según el último informe de la consultora Analytica y pega con más fuerza en los sectores medios y bajos.
Así, el Banco Central tiene en carpeta dos cuestiones que apuntan mejorar el crédito en las dos puntas: la originación de líneas y el cobro de deudas en billeteras, que se llevan la peor parte de la crisis de impagos. Pero ninguno de los dos entusiasma a las entidades.
El plan para generar más créditos
Con respecto a la originación de préstamos, el Gobierno anunció la creación del sistema de finanzas abiertas (SFA). La infraestructura apunta a que los usuarios usen la información que tienen bancos bancos, billeteras y dependencias públicas (como ARCA y ANSES) con entidades financieras tradicionales y fintech. Con más datos se crea un mejor perfil de riesgo del solicitante, lo que permite ampliar el universo y otorgar condiciones más favorables con líneas a medida.
Para ello, el cliente debe prestar consentimiento, el primer punto del debate. La industria creía que se iba a utilizar la plataforma de Transferencias Pull, que hoy ofrece un logueo entre entidades para extraer dinero de una cuenta bancaria o fintech propia, sin salir de la app donde finalmente se depositarán esos fondos.
Pero el Banco Central tiene otros planes. "La propuesta es hacerlo desde MiArgentina", revela el directivo de una fintech que no tiene apuro en sumarse al Open Banking.
En efecto, la industria se enteró recientemente de que el portal de documentación personal se convertiría en una suerte de portal de big data financiera, complementado con los registros tributarios de ARCA. Según pudo recrear iProUP a partir de importantes fuentes, la idea del PowerPoint oficial consistiría en que MiArgentina funcione de dos formas:
- Como un login financiero, al estilo de una cuenta de Google o Apple que permite autenticarse en diferentes servicios de terceros. En este caso, bancarios o fintech
- Como un monitor financiero: una especie de dashboard en el que el usuario sepa de un vistazo con qué entidades compartió información y revocar ese consentimiento si lo cree conveniente
En el sector creen que la plataforma no cuenta con estándares de seguridad de grado bancario, caso contrario al de Transferencias Pull. De hecho, por momentos su funcionamiento es irregular y hubo rumores de filtraciones desmentidos por el Ejecutivo. Sin embargo, no es el reclamo que esté al tope de la lista.
"Primero está el incentivo comercial, lo demás después es charlable", indica el ejecutivo de una fintech. En otras palabras, lo primero a consensuar es la cuestión económica, es decir, cuánto abonará la entidad que recibe los datos a la entidad que generó ese usuario.
Esa cuestión es crucial y marcó a fuego el debate por el QR interoperable, que entonces gozó de un fuerte rechazo de Mercado Pago, bajo el argumento de que la comisión debía permitirle amortizar el desarrollo de la red de comercios.
Con el Open Banking, es más complejo aún. "Le servís en bandeja el cliente a un competidor. No me sirve un 0,6% por operación como el QR o el 1% con la prepaga", lamenta un directivo, que espera un incentivo más atractivo y que vaya más allá de esa transacción.
Existe una regla no escrita en la industria: el costo de adquisición de un usuario en el mundo digital se ubica entre u$s10.000 y u$s15.000 por millar de clientes, más gastos mensuales en infraestructura y en un esquema en el que la mayoría de los servicios son gratuitos. En los bancos con sedes físicas puede quintuplicarse.
Otro ejecutivo ilustra "no solo les das el oro, también le regalás las herramientas para sacarlo". La figura elegida sugiere más de lo que dice: es una verdad de perogrullo que los datos valen tanto como el metal precioso.
Por ello, en la industria proponen un incentivo no solo en dinero, sino que también contemplan que los "datos se paguen con datos": desde la posibilidad de que la entidad receptora brinde a su contraparte perfiles que matcheen con algún producto, hasta servir de nexo con algún cliente para acercarle una propuesta.
Pero más allá de ofrecer más crédito, en el sector fintech buscan fortalecer cómo cobrarlos.
El plan para mejorar los cobros
La segunda medida del BCRA que no convence a los bancos ni a las billeteras es el cobro con tranferencia, un mecanismo diseñado para reemplazar al "débito inmediato". Funciona de la siguiente manera:
- El cliente simula el préstamo en una billetera o home banking
- Al aceptar los términos, debe loguearse con los datos del banco o fintech de la cual se debitarán los fondos
- Cada mes se le avisará hasta tres veces, con 48 horas de diferencia, que debe abonar
- No se podrá cobrar una cuota de forma retroactiva en caso de atraso: se deberá acordar otro medio de pago, como una transferencia
- Todas las cuotas deben ser iguales
El BCRA tiene previsto avanzar en las próximas semanas con las homologaciones del sistema, para su implementación el 31 de agosto, si bien no entusiasma demasiado.
Un referente asegura a iProUP que "la herramienta está mal diseñada". Asegura que quisieron dialogar con el BCRA y que uno de los problemas principales es el número de intentos. "Se prueba retirar fondos tres veces, con 48 horas de diferencia, pero quizás el usuario cobra después o justo no tiene saldo y no la podés volver a exigir el pago por ese mismo método de pago".
El directivo critica que "si no cobrás la cuota ese mes tenés que pedirle que pague por otro lado: querían hacer algo transparente y terminás rogando una transferencia por fuera del sistema que armaron".
"Las cuotas deben ser todas iguales, pero si el deudor se atrasa no se pueden aplicar intereses de refinanciación ni ajustar si aumentan impuestos. Todo eso te infla tasas o recorta otorgamientos", dispara.
Y suma: "Fue hecho a medida de Mercado Libre y Naranja X, que tienen muchos usuarios con saldos altos en cuentas. Las que tienen que salir a buscar la plata afuera, sonaron".
El gran problema es que añade más gastos a las entidades, ya que están obligadas por regulación a invertir en tecnología para sumarse al sistema. Más allá de que les costará muchísimo amortizarlo.
Así, el open banking apunta a ampliar la oferta de crédito, pero se le critica la falta de incentivos económicos; en tanto que los cobros con transferencia no ofrecen la flexilidad necesaria y suben los costos pero no la eficacia. Dos iniciativas que buscan reactivar el crédito, pero corren el riesgo del efecto contrario.