El Banco Central oficializó una nueva herramienta financiera denominada Cobro con Transferencia (CCT) que, a partir del 31 de agosto, permitirá a las billeteras virtuales –como Mercado Pago– debitar automáticamente las cuotas de préstamos directamente desde las cuentas bancarias de sus clientes.
El funcionamiento es similar al pago automático de una tarjeta de crédito o un servicio mensual: si un usuario tomó un préstamo a través de una billetera virtual y tiene su cuenta sueldo en un banco, la fintech podrá debitar el monto de la cuota directamente desde esa cuenta, sin necesidad de que el cliente realice ninguna acción adicional.
Cobro con transferencia: cómo funciona
La decisión no surge en el vacío. El sistema financiero argentino atraviesa niveles de morosidad que no se veían desde hace más de una década.
Según datos oficiales, la tasa de incumplimiento en los créditos otorgados por billeteras virtuales y financistas trepó al 25%, más del doble del 12% que registran los bancos tradicionales, cifra que también es récord desde 2010. En el conjunto del sistema, la mora pasó del 11% al 11,5% en el último mes, aunque venía creciendo a un ritmo más acelerado en los meses previos.
Fue iProUP quien adelantó en exclusiva, en abril de 2026, que el BCRA estaba trabajando en esta solución luego de una reunión con representantes de bancos y fintech en la sede de Reconquista 250. La iniciativa responde a un reclamo histórico del sector fintech, que venía denunciando la falta de herramientas efectivas para cobrar los préstamos que otorga.
Cobro con transferencia: antecedentes
Para entender por qué el CCT genera tanta controversia, es necesario repasar el historial de intentos previos.
En 2019, el BCRA de Federico Sturzenegger había aprobado el débito inmediato o Debin, que permitía a las fintech extraer directamente de una cuenta bancaria del usuario el importe de cada cuota.
Cómo funciona el cobro con transferencia
Sin embargo, la herramienta fue perdiendo terreno: la banca presionó porque el sistema solo operaba sobre cuentas CBU y fue siendo utilizado por Mercado Pago para captar fondos de sus usuarios –llevando el sueldo a la billetera el 10 de cada mes– y no solo para cobrar cuotas.
En 2024, el BCRA conducido por Miguel Pesce discontinuó el Debin y lanzó en su lugar las Transferencias Pull, que introducían una nueva capa de fricción: el usuario debía dar su consentimiento activo para que se debitara dinero de su cuenta.
Esta fricción resultó contraproducente para el cobro de cuotas, ya que las fintech siguieron sin contar con un mecanismo tan eficiente como el que tienen los bancos. El CCT intenta ser la solución definitiva a ese problema, tomando como referencia modelos de otros países como Brasil, India y Australia.
Cómo funcionará el CCT paso a paso
El proceso para que un usuario active el CCT al tomar un préstamo será el siguiente:
- El cliente simula un préstamo en una billetera o home banking
- Al aceptar los términos, es redirigido a una pantalla similar a la de Transferencias Pull
- Debe loguearse con los datos de su banco o billetera para dar consentimiento
- En la cuenta de la entidad elegida se le acreditan los fondos del préstamo
- Cada mes, la entidad prestamista deberá notificar al cliente al menos un día antes de intentar el débito
- Se permiten hasta tres intentos de cobro: uno inicial y dos reintentos a las 48 y 96 horas
- El cliente puede revocar su consentimiento en cualquier momento, con efecto inmediato
El calendario de implementación técnica prevé que en julio se realicen las homologaciones entre Prisma, COELSA y las entidades, para llegar a la fecha de lanzamiento del 31 de agosto con todo listo.
Cobro con transferencia: críticas del sector
Aunque la medida apunta a resolver un problema real, la recepción en la industria fue fría. Lo llamativo es que bancos y fintech, que suelen tener intereses opuestos, coincidieron en sus críticas.
Desde el lado fintech, ejecutivos consultados por iProUP señalaron que el sistema no logrará reducir la mora por varias razones. La principal es la fricción que genera: requiere consentimiento explícito en cada operación, cuando el argumento de las billeteras es que la aprobación del crédito ya debería funcionar como ese consentimiento.
Además, el sistema solo permite tres intentos de cobro con 48 horas de diferencia, lo que abre una ventana problemática: si un usuario eligió el día 5 de cada mes para que coincida con la fecha de acreditación de su sueldo, los tres intentos caerían el 5, el 7 y el 9. Si el sueldo se acredita el 10 –algo frecuente cuando hay feriados o fines de semana de por medio– los tres intentos habrán fallado sin posibilidad de reintento.
Otro punto criticado es que las cuotas deben ser fijas e inmodificables, lo que limita la flexibilidad operativa. Si el deudor abona de más en un mes, el sistema no lo contabilizará como pago adelantado. Y una vez agotados los intentos, no hay forma de volver a cobrar por este mecanismo: la entidad deberá acordar otro medio de pago con el cliente.
Un empresario fintech fue categórico: el CCT "no lo va a usar nadie, aunque lo van a tener que ofrecer todos", lo que implicará costos operativos sin beneficios proporcionales.
Desde la banca tradicional, la crítica es más matizada. Reconocen que el consentimiento explícito tiene sentido desde la perspectiva de seguridad –permite verificar la identidad del cliente y proteger a las entidades de reclamos– pero comparten la preocupación de que el diseño del sistema tiene múltiples puntos débiles que lo hacen poco robusto.
Cobro con transferencia: lo que viene
El consenso en el mercado es que el CCT tendrá un uso marginal. Las grandes billeteras multivertical como Mercado Pago ya cuentan con una herramienta más directa: debitar de su propia cuenta virtual. El CCT funcionaría como un "plan B" cuando esa cuenta esté vacía, permitiendo acceder a la cuenta sueldo del usuario en un banco.
Se estima que quienes más partido le sacarán serán mutuales y pequeñas empresas de crédito que no tienen cuenta propia donde los clientes depositan sus fondos.
El sector insiste en que se perdió una oportunidad importante, dado que las fintech de crédito llegan a segmentos que los bancos no alcanzan, y sin herramientas de cobro eficientes ese acceso se vuelve insostenible.
Con una morosidad en fintech que triplica la de los bancos y una economía en la que muchos usuarios recurren al crédito digital como primera opción de financiamiento, la presión sobre el BCRA para ajustar la norma antes del 31 de agosto seguirá siendo intensa. La normativa todavía puede modificarse, aunque el margen de tiempo se achica.