El Banco Central (BCRA) endureció su régimen sancionatorio y ahora podrá multar a billeteras virtuales con las mismas reglas que aplica a los bancos.

A través de la Comunicación "A" 8411/2026, el organismo redefinió el marco punitorio vigente, ajustó los puntos sensibles que pueden derivar en sanciones e incorporó a nuevos jugadores que, desde ahora, quedan mucho más expuestos a 'la lupa' del organismo.

Uno de los cambios centrales de la norma, que comenzó a regir en los últimos días, es que iguala el tratamiento entre bancos y fintech. La resolución suma a los Proveedores de Servicios de Pago al Grupo A de su régimen disciplinario.

También incorpora a este team a Interbanking, Compensadora Electrónica (COELSA), Newpay y Red Link, al catalogarlas como infraestructuras de importancia sistémica. La entidad las considera, así, piezas fundamentales para la estabilidad del sistema y hace que, de ahora en más, la supervisión sobre ellas sea mucho más detallada.

El BCRA divide al universo que regula en dos grupos, según el tipo de actividad. No los separa por tamaño, sino por la naturaleza del negocio y la importancia que tienen para el sistema.

Así, el Grupo A es el "pelotón pesado": reúne a los actores que mueven dinero, crédito o pagos. En otras palabras, aquellos players a los que hay que seguir de cerca, ya que una falla puede mover el tablero financiero entero. Hasta ahora, lo integraban los bancos, pero a partir de esta resolución también se suman las billeteras.

Nuevos controles y multas a las billeteras

Diego Kupferberg, analista de Banca & Fintech de Taquion, señala a iProUP que "la norma sube el piso de exigencia operativa. Homologa consecuencias, las penalidades pasan a ser comparables entre bancos y PSP, corre el foco hacia la infraestructura".

"Lo que antes era un 'diferencial competitivo' ahora es una condición regulatoria mínima, e introduce una asimetría reputacional, por lo que, por ejemplo, una caída en una billetera ahora puede tener impacto sancionatorio y reputacional similar al de un banco", añade.

Esto significa que, de acá en adelante, Mercado Pago, Naranja X, Personal Pay y el resto de PSP quedan sometidas al mismo marco sancionatorio que los bancos.

Caídas, demoras y fallas: qué mirará el Banco Central en las billeteras

En relación a esto, el eje central de la comunicación es el punto 11.23, dedicado íntegramente al Sistema Nacional de Pagos (SNP). Allí se detalla la lista de incumplimientos y el tratamiento que tendrán. Entre los puntos que pueden motivar sanciones aparecen:

Esto puede interpretarse no solo como un cambio regulatorio, sino también como una suerte de mensaje: hoy el regulador considera que el funcionamiento de los pagos digitales es un eje crítico del sistema financiero y que las billeteras juegan en el mismo nivel que las entidades tradicionales. Aunque tienen distinta naturaleza, poseen igual importancia.

"El regulador no está diciendo que bancos y billeteras sean lo mismo, sino que, de cara al usuario y al sistema de pagos, deben comportarse como si lo fueran. Eso tiene dos consecuencias. Por un lado, sube la vara para todos; y, por otro, mantiene abiertas las discusiones estructurales sobre quién puede hacer qué dentro del sistema financiero", subraya Kupferberg.

El experto añade que el BCRA busca "empujar a que la experiencia del usuario sea indistinguible entre banco y billetera en términos de confiabilidad" y que "la infraestructura pase a ser activo competitivo", aunque con "innovación bajo presión", ya que "avances como pagos NFC impulsados por COELSA van a convivir con mayores exigencias de estabilidad".

Para Iván Bolé, abogado especializado en fintech, esto forma parte de un proceso natural. "Ya lo vivimos igual en 2004, cuando la por entonces AFIP 'descubrió' el Fideicomiso Inmobiliario y el de Garantía y empezó a distinguirlos con resoluciones e interpretaciones", recuerda.

En su visión, los reguladores, como CNV, BCRA, UIF y ARCA, van dimensionando que las fintech "llegaron para quedarse" y por eso "las van regulando más". "El Estado 'siempre llega tarde' es una máxima regulatoria: el fenómeno fintech pisa fuerte desde 2018. Se hizo evidente en 2020-2022, y ahora están regulando todo", añade.

Para Bolé, el problema no es regular, sino cómo hacerlo. En este sentido asegura que no ve que esta sea una noticia que vaya a impulsar o mejorar el sector. "En mi postura filósofica, se impulsa regulatoriamente incorporando innovación, haciendo seguimiento cercano, dialogando, cooperando y previniendo. Castigar es tarde para todos. Obviamente, hay que hacerlo, y hay que trazar la raya y los límites, pero 'los niños' aprenden con el ejemplo, no con el castigo", sostiene.

"Los reguladores harían bien en estar en contacto estrecho y permanente con las fintech. Innovar a la par, dialogar, recomendar y prevenir: todo eso suma más que sancionar, aunque sea inevitable hacerlo en determinadas circunstancias", enfatiza.

La "misma vara" del Banco Central golpea a las billeteras virtuales

Pero para entender el alcance de la medida, hay que mirar el contexto en el que aparece. Llega después de un extenso (y acalorado) debate en el Congreso por la reforma laboral, que en su versión original habilitaba a Proveedores de Servicios de Pago a ofrecer cuentas sueldo.

Ese punto quedó afuera: el Gobierno se alineó con el discurso de la industria bancaria y eliminó el punto de la iniciativa alegando cuestiones de seguridad. Si se hubieran habilitado, se habrían reducido los costos de adquisición de usuarios para las empresas del sector y se habrían abierto mejores condiciones de préstamos por intermediación financiera.

Sin embargo, después de ese debate, las billeteras ahora quedan dentro del mismo régimen sancionatorio que los bancos: se las medirá con la misma vara, con idénticos requisitos de cumplimiento y seguridad, aunque después se les impida acceder a las mismas atribuciones.

Kupferberg señala que, para los bancos, no hay grandes cambios a partir de esta nueva disposición, porque "ya operaban bajo marcos prudenciales estrictos, en materia de capital, liquidez y compliance, y tienen estructuras más maduras", agrega.

Pero para las billeteras, sostiene que esto "aumenta el costo operativo, acelera la 'bancarización de facto' del modelo, con más procesos, más compliance, menos flexibilidad y puede generar una consolidación del mercado", haciendo que "los jugadores más chicos, con menor espalda tecnológica, queden más expuestos".

Francisco Chaves del Valle, consultor fintech y docente del ITBA, remarca a iProUP el golpe que esto representa en términos de rentabilidad "al ofrecer productos sin costo" y advierte que "si esto sucedía en 2020, hubiera provocado seguramente la muerte de muchísimas fintech". Esto no ocurre hoy es porque, asegura, "las que llegaron ya tienen una base de usuarios, otra robustez".

Coincide, además, en que "a las más chicas les pega más fuerte esto, porque tienen menos transacciones, tienen menos usuarios y tienen menos posibilidad de rentabilidad". Este grupo es, además, el más castigado por la estructura impositiva actual, un frente en el que el Gobierno prometió una reforma tributaria, pero que sigue afectando al sector, con Ingresos Brutos como principal foco de conflicto.

"La analogía que puedo imaginarme es asociada al fútbol: todos los equipos participan de un mismo torneo y todos tienen que jugarlo con las mismas reglas. Un escenario perfecto sería que se contemplen distintos tipos de empresa dentro del universo. Pero entiendo que hoy, una cuestión también burocrática, organizativa, no 'estando en el vestuario'. pero entendiendo cómo funcionan algunas cosas, lamentablemente algunas medidas les afectan a algunas empresas más que a otras", concluye.

Por eso, dentro de la industria, esta norma podría leerse como una señal más para un ecosistema fintech que viene reclamando hace rato por decisiones antipáticas que golpean su modelo de negocio. Puertas afuera, todos se muestran en sintonía. Puertas adentro, estas fricciones generan reclamos y algunos alertan incluso por una suerte de "campaña silenciosa" contra el sector, al punto de que hay quienes creen que el BCRA busca reducir la cantidad de billeteras existentes a fuerza de mayores regulaciones, controles o sanciones.

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