El mercado cripto atraviesa uno de sus momentos más extraños de los últimos años. Bitcoin sigue atrapado en movimientos laterales y sin poder superar los u$s80.000; las tensiones geopolíticas vuelven a golpear a los mercados globales y buena parte de los activos digitales todavía operan lejos de la euforia de otros ciclos. En paralelo, hay un segmento que no deja de crecer y acaba de marcar otro récord histórico: los dólares cripto.
Según el último informe de CoinDesk Data, el mercado total de stablecoins alcanzó una capitalización récord de u$s321.000 millones, con un crecimiento mensual de 1,63%. Lo más importante no es únicamente el número, sino el contexto: ya son tres meses consecutivos de expansión incluso en un entorno global cargado de incertidumbre.
La señal empieza a trastocar la lectura del mercado. Durante años, las monedas estables crecían principalmente como combustible especulativo. Esto es, cuando subía Bitcoin, aumentaba la demanda de dólares digitales para operar dentro del ecosistema cripto. Pero ahora el fenómeno parece distinto. El dinero tokenizado empieza a consolidarse como una infraestructura financiera propia, cada vez más integrada al sistema tradicional.
El informe remarca que el crecimiento se produjo mientras el resto del mercado cripto se mantuvo range-bound, es decir, sin una dirección clara, y pese a los conflictos geopolíticos en Medio Oriente y varios problemas dentro del ecosistema DeFi, como los exploits sufridos por Drift y KelpDAO.
Eso implica algo importante: las stablecoins ya no dependen exclusivamente del modo risk on del mercado.
La batalla de las stablecoins
El gran ganador de esta etapa es indiscutiblemente Tether. USDT elevó su capitalización hasta los u$s190.000 millones y ya concentra casi el 60% del mercado total de stablecoins. Además, domina más del 73% del volumen operado en exchanges centralizados.
El marketcap (en amarillo) del dólar cripto crece mes a mes
La magnitud del dominio empieza a parecerse más al rol de una infraestructura monetaria global que al de un simple token cripto. De hecho, abril dejó una postal muy simbólica del nuevo poder que acumula Tether dentro de la industria, ya que la compañía comprometió hasta u$s127,5 millones para ayudar a recuperar fondos tras el hackeo de Drift Protocol, un exploit que generó pérdidas por unos u$s285 millones.
Hubo devolución de gentilezas: Drift abandonó USDC y migró su sistema de settlement hacia USDT. Punto a favor. En los hechos, Tether actuó casi como un prestamista sistémico dentro del ecosistema.
Mientras tanto, Wall Street acelera su desembarco sobre el negocio del dólar digital. El informe muestra una sucesión de movimientos que hace apenas dos años parecían improbables:
El mensaje detrás de todos esos movimientos es que el negocio de las stablecoins ya no gira solamente alrededor de emitir tokens. La verdadera pelea pasa por controlar las reservas, la infraestructura de pagos, el colateral y los canales de distribución del dinero digital. Ahí aparece otro de los fenómenos más relevantes del informe: la explosión de los activos tokenizados.
La capitalización total de este mercado alcanzó u$s26.700 millones en abril y acumula nueve meses consecutivos de crecimiento. Pero lo más llamativo es qué instrumentos están liderando esa expansión.
Los bonos del Tesoro tokenizados y los fondos monetarios representan más del 60% del mercado total de RWA (real world assets), con una capitalización de u$s16.200 millones. En otras palabras, la primera gran adopción masiva de la tokenización no vino de activos exóticos ni del metaverso. Vino de los instrumentos más conservadores de Wall Street.
El market cap de las stablecoins
La lógica financiera detrás del fenómeno es bastante simple. Los fondos tokenizados permiten combinar: rendimiento en dólares, liquidez inmediata, operatividad 24/7, y uso como colateral dentro de mercados cripto. Por eso gigantes como BlackRock, Circle o Standard Chartered empiezan a empujar cada vez más fuerte esta infraestructura.
Incluso las acciones tokenizadas comienzan a acelerar. Según CoinDesk Data, el segmento creció 22% mensual y alcanzó un récord de u$s1.590 millones. Ondo lidera el sector y ya permite a usuarios operar versiones tokenizadas de acciones y ETF, además de votar mediante wallets gracias a una alianza con Broadridge.
Detrás de todo esto aparece una conclusión incómoda para parte del viejo sistema financiero: la tokenización ya no parece una moda pasajera del mundo cripto. Empieza a parecer una nueva capa operativa de los mercados globales.
Wall Street acelera sobre blockchain
Al respecto, Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, afirma a iProUP que es notable cómo tanto las stablecoins como la tokenización atraviesan un ciclo de crecimiento cada vez más independiente del ruido macroeconómico, "ya sea inflación, tasas de interés o tensiones geopolíticas".
Ortiz sostiene que los datos muestran que el mercado alcanzó en abril una capitalización récord superior a los u$s321.000 millones, acumulando al menos tres meses consecutivos de crecimiento entre febrero y abril. "Lo más relevante es que esta expansión se sostuvo incluso en momentos de debilidad del mercado cripto en general", dice.
En ese contexto, USDT continúa consolidando su dominio, con una participación de mercado que oscila entre el 58% y el 68%, seguido por USDC. "A la vez, empieza a observarse un crecimiento cada vez más fuerte de las stablecoins con rendimiento (yield-bearing stablecoins), especialmente aquellas respaldadas por bonos del Tesoro estadounidense y otros instrumentos financieros tradicionales", dice la experta.
El avance de los bonos y fondos money market tokenizados
Los volúmenes operados durante 2025 también reflejan esa expansión. Las transacciones con stablecoins ya superan picos previos y comienzan a equipararse con redes tradicionales de pagos con tarjetas, "una señal de que existe una adopción real como medio de pago y herramienta de tesorería corporativa", dice.
Para Ortiz, incluso cuando la dominancia de las stablecoins dentro del mercado cripto cayó hasta el 12,1% debido a la recuperación de precio de otros activos digitales, la capitalización total del sector "siguió creciendo de manera sostenida", lo cual "muestra que el dinero tokenizado ya no depende exclusivamente de los ciclos especulativos del mercado cripto".
Dentro de ese crecimiento, se destaca especialmente el avance de los Tokenized US Treasuries, vehículos como BlackRock BUIDL y otros fondos monetarios tokenizados, además de private credit, bonos y oro tokenizado. "El motivo es relativamente claro: la nueva oferta institucional combina rendimiento real en dólares, liquidez 24/7 sobre blockchain, fraccionamiento de activos y compatibilidad con protocolos DeFi", señala.
Parte de este avance también se explica por el nuevo marco regulatorio. "La Ley Genius aportó mayor claridad jurídica para las stablecoins como instrumentos de pago, reduciendo incertidumbre y atrayendo a bancos, fintechs tradicionales y grandes jugadores financieros. A su vez, habilita esquemas de emisión regulada y respaldada por reservas, algo fundamental para la adopción institucional", dice Ortiz.
Toda esta infraestructura introduce además una mejora concreta en eficiencia financiera. Las stablecoins permiten pagos cross-border más rápidos y baratos, reducen costos operativos y simplifican transferencias internacionales de valor. En paralelo, "comienzan a consolidarse como una alternativa funcional al dólar físico en economías con alta inflación o controles de capital", asegura la estratega.
Ortiz explica que ese efecto de red es justamente lo que explica por qué las stablecoins siguen captando capital incluso en períodos de incertidumbre macro o tensiones geopolíticas globales.
USDT avanza sin pausa
Hacia adelante, para la analista, el mercado espera que continúe creciendo la participación de las stablecoins dentro de los pagos globales. "En el caso de los RWA, el proceso de tokenización probablemente se expanda hacia sectores como real estate, crédito privado y múltiples activos empresariales donde exista potencial de fraccionamiento y negociación digital".
Si bien el frente regulatorio seguirá siendo clave, la tendencia de adopción continúa apuntando al alza, en un escenario en el que la tokenización de activos y de parte de la base monetaria global parece acelerarse.
Dentro de ese ecosistema, stablecoins como USDT, USDC, USDS y USDe probablemente seguirán capturando participación de mercado, no solo por el crecimiento de la adopción, sino también por estrategias agresivas de partnerships, integración financiera y expansión de liquidez dentro de exchanges y plataformas institucionales.