La caída de Bitcoin volvió a encender alertas, pero esta vez el foco no pasa solo por lo técnico ni por el clima macro. En las últimas ruedas comenzó a tomar forma una correlación que incomodó a más de un analista: el desplome del sector de software y el retroceso de BTC avanzan casi en paralelo.
La lectura gana fuerza a medida que los gráficos se superponen. Arriba, Bitcoin. Debajo, Microsoft. Más abajo, el ETF que agrupa a las principales compañías de software. El movimiento es similar, persistente y profundo. Para el analista Iván Bolé, no se trata de una coincidencia.
"Sin ánimo de pretender tener la llave explicativa de toda la corrección que, como dijimos, es técnica, tenemos que puntualizar que hay un paralelismo alarmante entre la caída de Bitcoin y de las empresas de software", remarca el experto.
El punto de partida fue Microsoft. Luego apareció el ETF IGV, referencia directa del sector software en Wall Street. Y finalmente, Bitcoin. Tres curvas distintas, un mismo recorrido descendente.
Software bajo presión y búsqueda de liquidez
El contexto ayuda a entender el fenómeno. Tras varios trimestres de fuerte apreciación, las compañías tecnológicas comenzaron a enfrentar una rotación de carteras. El ajuste de valuaciones, la toma de ganancias y la necesidad de liquidez empujaron ventas agresivas en el sector.
"Hace unos días detecté una similitud entre la caída de Bitcoin y la de Microsoft que no me cerraba. Hoy, encontré la pieza que faltaba: es todo el sector de software que cayó de forma brutal", advierte Bolé.
Según esta lectura, parte de esas empresas redujo exposición en activos de riesgo rápido de liquidar. Y Bitcoin encaja perfecto en ese casillero.
"Al parecer, estas empresas en búsqueda de liquidez habrían salido en forma masiva a reducir su exposición en Bitcoin que, como sabemos, es una inversión de riesgo y muy fácilmente liquidable", precisa el analista.
En paralelo, Héctor Lucero, experto en tecnología y desarrollo de software, analiza la crisis del sector: "El boom de hace uno años hoy se ve arrasado por la inteligencia artificial". Para el especialista, "los recortes de personal y reperfilamiento hacia la automatización terminaron derivando en un ajuste más fuerte del imaginado".
La narrativa de Bitcoin como "oro digital" vuelve a tensionarse. En momentos de estrés, el mercado parece tratarlo más como una acción tecnológica que como un activo refugio. "Es que, en esencia, hay mucho de tecnología y software embebidos en Bitcoin, solo que lo hemos olvidado", recuerda Bolé.
Los números refuerzan la idea. Desde máximos:
"Salvaje, correlativo e implacable", resume el analista para definir el triple movimiento.
La comparación no apunta solo al comportamiento de precios. También refleja cómo los grandes jugadores agrupan activos por clase de riesgo cuando deciden achicar exposición.
La correlación entre Bitcoin, Microsoft y el ETF IGV (gentileza: Iván Bolé)
"En efecto, Bitcoin se parece mucho más a Microsoft que al oro, cuando de inversiones en bolsa se trata", reflexiona Bolé.
Derivados, efecto multiplicador y tormenta perfecta
A la presión vendedora del sector tecnológico se sumó otro factor que amplificó la baja. El mercado de derivados de Bitcoin volvió a jugar un rol central.
"Sumemos la amplificación de efectos que produce el volumen virtual de los futuros, opciones y derivados del Bitcoin y tenemos la tormenta perfecta", explica Bolé.
En esa lógica, el derrumbe de las empresas tecnológicas marca la dirección, mientras que los derivados aceleran el movimiento. "La caída del sector de software es la pluma que dibuja la caída, y los futuros, la tinta roja", grafica.
Las liquidaciones automáticas, el cierre forzado de posiciones apalancadas y la falta de demanda genuina en niveles clave terminaron de empujar el precio a zonas sensibles.
La correlación deja una consecuencia directa: el mercado comienza a recalcular soportes con una lógica distinta. Si Bitcoin se mueve como un activo tecnológico, los pisos se alinean con los niveles de stress del Nasdaq y del software.
"Sin dudas, Bitcoin es un activo vinculado a la tecnología y al software. 1+1 igual a u$s59.800/u$s60.000", concluye Bolé.
El gráfico compartido por el analista muestra con crudeza esa convergencia. Tres activos distintos, una misma secuencia de máximos y mínimos descendentes.
La señal no define tiempos ni garantiza desenlaces, pero deja una advertencia clara. A medida que Bitcoin se integra al sistema financiero tradicional, también hereda sus dinámicas, sus salidas de liquidez y sus contagios sectoriales.