¡Qué lindo fue 2025, cuando la mayor preocupación era si Bitcoin podía llegar a 125, 150, 250, 500 o 750.000 dólares en el año! Los más exactistas decían 130 o 135, pero todos –internamente, por técnica y por olfato trader– sabíamos que 125.000 ya era demasiado.
Al final octubre fue Uptober y el ATH fue de $126.272 dólares, pero el meteorito llegaría ese mismo viernes. En efecto: el 6 de octubre tocamos el máximo y, con los espumantes aún en la mano y a tan solo cuatro días del tope, tuvimos el evento de extinción trader, el 10-O. Cayó un meteorito y con él se borraron, en un solo día, 20.000 millones de dólares en posiciones largas de futuros.
Binance falló, quedó congelado, y los traders, atónitos, vimos borrarse nuestros saldos. Todavía faltarían más caídas en noviembre y una clásica Onda 4 de Elliott que duraría casi dos meses. Y luego, el análisis técnico más implacable: Bitcoin caería a principios de febrero como un gemelo de aquel amargo año 2022.
Y la frase racional, lógica y real que dice que "en trading, la historia no se repite" tuvo que irse a cuarteles de invierno –o de verano, porque ni siquiera ese lujo, el frío, nos es dado a los traders argentos–: 33 grados y una sensación térmica trader de 50º. Una calentura tremenda, porque resulta, señores, que 2026 tramaba un bear market.
Pero eso no fue todo. Eso fue Bitcoin. Ahora tenemos que añadir todos los ingredientes de esta ensalada que no es rusa, es ruso-china-iraní. Como si esto fuera poco, los bitcoiners tuvimos que ver al oro en máximos históricos, pasándonos por la Ruta 2 cual Fitito a una Ferrari y desfiando el lema "Bitcoin es reserva de valor".
Acto seguido llegó Inés... Inés Perado: el salto cuántico de la plata que, con un Rastrojero destartalado, pasó al Fitito y a la Ferrari, y nos dejó a todos como a Han Solo. Duro, eh. La plata y el oro subiendo como memecoins de Solana. ¿Y Bitcoin? ¿Y Bitcoin? (Insertar meme de John Travolta perdido).
Sí, sí, ya sabemos que el hype de los metales preciosos estaba inflado, que tenía que corregir, que está recontra manipulado, que el miedo a guerra en Medio Oriente, que la guerra de tarifas... ¿Temporada cuánto? ¿3? Ya perdí la cuenta.
Que el dólar está débil "pero va a subir". Que los cambios en la FED. Que el shutdown (ese es temporada 2). Que los "inversores están rotando" y saliendo de activos de riesgo. Que –por supuesto– los emails de Epstein, entonces "Bitcoin es maligno". Bla, bla, bla.
$73.075 dólares el mínimo de Bitcoin. Leyeron bien, ¿no? Lindo viajecito de 126 a 73.
¡Pero no todo está perdido! Nos queda el caucho. ¡La noble caución a 1 día! Y, si no, los bonos soberanos, o las obligaciones negociales, o los dólares, o la tasa en dólares. No. No hay tasa, no sube el dólar, no hay caucho, los bonos pararon de subir, las ON sobrevaluadas y el Merval... ay, el Merval... ese recuperado, ese promisorio... parece un piloto de Alpine, que sale entusiasta y choca en la qualy 1.
¿Pero entonces qué sabor le queda de todo esto al fiel trader bitcoiner, bolsero, caucionador serial? Ningún sabor, solo una certeza: cuando hay tormenta, mejor quedarse en casa y esperar la oportunidad para salir. Al final el sol, siempre sale, Bitcoin rebota y el mercado te da revancha.
*Iván Bolé es analista de mercados y abogado especializado en fintech