Durante años, la plata y Bitcoin caminaron juntos en el imaginario del mercado: refugios alternativos, cobertura frente al fiat, termómetros del estrés macro. Enero de 2026 rompió ese pacto tácito. Mientras la plata voló y luego corrigió con violencia, Bitcoin BTC deslizándose hasta casi u$s70.000 el miércoles. Eso expone que hoy mandan dos fuerzas bien distintas: COMEX y la Fed. Cada una empuja un activo diferente.
COMEX es el principal mercado de futuros y opciones de metales del mundo. El rally de la plata respondió a un impulso clásico, casi de manual. Los inventarios registrados en ese mercado cayeron en más de 100 millones de onzas desde octubre, en un contexto de restricciones de oferta asociadas a China y de un déficit estructural que, según analistas estadounidenses, ya no pudo ser disimulado.
Con cerca de la mitad de la demanda explicada por usos industriales (paneles solares, vehículos eléctricos y data centers) en fuerte expansión, el mercado pasó a valorar a la plata como lo hace cuando el metal físico escasea: una historia de oferta limitada.
Ese combo llevó a la plata a máximos históricos por encima de los u$s120 la onza. El ajuste posterior fue intenso, pero esperable: un rally acelerado que dio paso a toma de ganancias y a un endurecimiento de las condiciones de margen. Hubo volatilidad y sacudón de corto plazo, pero no señales claras de un cambio en la tendencia de fondo.
La Fed: liquidez, beta macro y el golpe al cripto
Del otro lado está Bitcoin, que hoy juega en otra liga. No manda la escasez física sino la liquidez. Y ahí el árbitro de ahora parece ser la Reserva Federal. Expectativas de tasas altas por más tiempo, balance ajustado y señales hawkish reordenaron el apetito por riesgo. Cuando la liquidez se encoge, el mercado cripto, y especialmente tras el desarme de apalancamiento, responde como activo de beta macro.
El resultado fue una secuencia conocida para el ecosistema: caída de precios, liquidaciones en cascada (más de u$s1.000 millones en 24 horas), fondos cotizados con flujos más fríos y un Bitcoin que, pese al relato de "oro digital", se movió en sincronía con acciones tecnológicas y activos de riesgo. Incluso correcciones moderadas activaron liquidaciones rápidas: sensibilidad pura a la liquidez.
La divergencia deja una lección incómoda. Hoy Bitcoin no cotiza como commodity escasa, sino como termómetro de expectativas financieras. Los metales, en cambio, se comportan como metales bajo estrés físico, y amplificados por el momentum especulativo.
Sobre este punto, el analista financiero Leandro Monnittola, explica en diálogo con iProUp que, Bitcoin consolida esta semana su sesgo bajista. Para el experto, la señal no viene solo del mercado de futuros, donde predominan las posiciones cortas, sino también de los ETF cotizados en bolsa, que muestran salidas netas relevantes y un claro enfriamiento del apetito institucional.
Monnittola expone que la corrección responde a una combinación de factores. "Por un lado, el dólar global, que venía debilitado, rebotó y volvió a fortalecerse, un movimiento que suele ir de la mano con menor apetito por riesgo", dice. A eso se suma el nombramiento de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed, una señal leída por el mercado como menos favorable para los activos digitales, dado su perfil más ortodoxo en materia monetaria.
"Finalmente, la fuerte demanda de metales como refugio en un contexto de mercados en máximos refuerza la rotación hacia activos tradicionales y vuelve a poner en duda el rol de las criptomonedas como cobertura en esta etapa del ciclo", concluye el experto.
Transición defensiva: por qué Bitcoin todavía no capta flujos
Paula Chaves, analista de mercados de HFM, explica a este medio que, la lectura actual de su análisis es que el mercado atraviesa una fase de transición, más ligada a la gestión del riesgo que a un deterioro estructural del activo, en este caso Bitcoin.
Chaves explica que hoy no hay una rotación clara hacia refugios, sino algo más defensivo: "La liquidez se mantiene al margen de muchos activos de inversión. En contextos de mayor incertidumbre, el capital prioriza preservación antes que retorno", plantea la experta.
¿Wall Street le da la espalda a Bitcoin?
Agrega que es por eso que se observan salidas masivas (como las del viernes) incluso desde activos considerados defensivos, y una preferencia marcada por renta fija de muy bajo riesgo, especialmente en tramos cortos.
En ese entorno, explica Chaves, Bitcoin aún no logra captar esos flujos. "No porque haya perdido su tesis de largo plazo, sino porque todavía es percibido como parte del universo de activos de riesgo. La secuencia típica es conocida: primero se reduce exposición a volatilidad, luego el capital se estaciona en instrumentos seguros –bonos de uno a dos años– y solo después, cuando baja la percepción de riesgo, comienza una transición gradual hacia activos con mayor potencial. Ese proceso no es inmediato", advierte la estratega.
Para Chaves, esto explica por qué hay entradas relevantes en renta fija de corta duración: "Es dinero que no está buscando oportunidades agresivas, sino esperar con visibilidad. Mientras esa liquidez permanece en pausa, Bitcoin tiende a rezagarse y, en algunos tramos, a extender las caídas, aun sin cambios fundamentales de fondo", agrega.
A nivel más amplio, tampoco se observa un patrón clásico de "huida al refugio". Hay debilidad generalizada incluso en activos defensivos, lo que refuerza la idea de que el capital está retirándose temporalmente del riesgo en lugar de rotar entre clases de activos. "En ese proceso, Bitcoin todavía no logra salir del grupo que el mercado reduce primero", plantea la analista.
Dicho esto, desde el punto de vista de valoración, Bitcoin se encuentra en niveles muy atractivos para horizontes de largo plazo, recuerda Chaves. Sin embargo, ese atractivo no se traduce de forma automática en flujos inmediatos. Históricamente, el capital espera confirmaciones: "Menor incertidumbre macro, mayor claridad en tasas y un entorno de riesgo más estable. Solo entonces empieza a salir de la renta fija segura y a buscar activos con mayor retorno esperado", plantea.