El mercado cripto sumó un nuevo frente de presión en el arranque de 2026. Los fondos cotizados (ETF) de Bitcoin volvieron a registrar salidas netas por u$s1.490 millones durante la última semana de enero, un dato que reavivó las dudas sobre la solidez de la demanda institucional y aceleró la corrección de precios.
El flujo negativo no pasó desapercibido: marcó un quiebre respecto del entusiasmo que había dominado buena parte de 2025 y dejó al descubierto un cambio de humor en Wall Street. Sin embargo, Bitcoin intentó el martes rebotar desde el mínimo de u$s74.500 de ayer y llegó a operar más de 4% arriba, en torno a los u$s78.000.
La recuperación se explicó por una mejora en el apetito por riesgo, impulsada por la suba de los metales preciosos y por resultados corporativos mejores a lo esperado en empresas vinculadas a la inteligencia artificial. Sin embargo, la criptomoneda retomó la senda bajista.
Bitcoin había caído a un mínimo de 2025 a comienzos de la semana, luego de una fuerte venta en el mercado de metales preciosos que sacudió a los inversores tanto en activos tradicionales como digitales.
El giro se dio en un contexto de menor apetito de riesgo a nivel global, con ventas transversales en acciones, metales preciosos y activos vinculados al trade de inteligencia artificial.
En ese escenario, Bitcoin quedó expuesto como un activo de beta elevada: cuando el mercado se pone defensivo, la salida es rápida y concentrada. La dinámica de los ETF amplificó ese movimiento, ya que funcionan como el principal canal de acceso para grandes inversores tradicionales.
La coyuntura macro global y su impacto en Bitcoin
Los datos muestran que las salidas se concentraron en los fondos con mayor volumen y liquidez, lo que sugiere rebalances tácticos más que liquidaciones forzadas. Aun así, el impacto fue claro: al reducirse el flujo comprador estructural que aportan los ETFs, el mercado quedó más dependiente de la demanda spot y de inversores minoristas, en un momento en el que la liquidez también se estaba afinando.
Cabe mencionar que Bitcoin llegó a operar por debajo del costo promedio de compra de los ETF estadounidenses, un umbral que suele incomodar a los gestores porque los deja, al menos transitoriamente, en terreno de pérdidas.
Según estimaciones de CryptoQuant, ese nivel se ubica en torno a los u$s79.000, una zona que históricamente actuó como soporte, pero que también dispara decisiones defensivas cuando el contexto macro no acompaña. El resultado fue una corrección más profunda y veloz, con menor participación institucional y un mercado más frágil ante noticias externas.
El muro de los u$s90.000 y el factor convicción
Al respecto, Iñaki Apezteguia, cofundador de Crossing Capital, señala a iProUP que, desde que los ETF spot se convirtieron en el vehículo predilecto, el flujo de capital ha marcado el ritmo del mercado.
"Según los datos actuales, el precio promedio de compra para el conjunto de los flujos hacia estos fondos se sitúa hoy en los u$s90.200", asegura el experto. Apezteguia destaca que, con Bitcoin operando por debajo de ese nivel, el inversor promedio de ETF está un 7% "bajo el agua".
"Esta pérdida no realizada genera una presión inmediata. Es un momento de definiciones: ¿estamos ante una salida estructural o ante una pausa técnica? La volatilidad de Bitcoin es enorme y, aunque las pérdidas no realizadas a corto plazo presionen, los fundamentos a largo plazo siguen siendo la clave", dice el estratega.
Para Apezteguia, febrero no será un mes para mirar a Bitcoin de forma aislada. "El escenario macroeconómico presenta desafíos sistémicos que actúan como catalizadores".
Según el especialista, "la amenaza de shutdown en EE.UU. suma ruido adicional: la parálisis administrativa por falta de acuerdo presupuestario suele debilitar la confianza en el dólar, pero también congela procesos regulatorios y eleva la aversión al riesgo en el corto plazo".
A esto suma la crisis en Japón y explica que el fortalecimiento del yen y la tensión en la deuda nipona presionan el carry trade global, lo que fuerza a muchas instituciones a liquidar activos de riesgo para cubrir márgenes.
En paralelo, plantea que la debilidad del dólar y los movimientos dentro de la Reserva Federal (Fed), con el mercado recalibrando expectativas ante cambios de política y piezas como la nominación de Kevin Warsh, abren la puerta a que Bitcoin recupere su narrativa de refugio, siempre y cuando "logre estabilizarse en medio del caos fiscal de Washington".
"La geopolítica y las commodities agregan otra capa de incertidumbre. El oro perforando récords históricos y la volatilidad en el petróleo son factores que históricamente favorecen la escasez digital, pero castigan la liquidez inmediata", indica.
Denise Cinelli, COO de Notbank by CryptoMarket, dice a este medio que, la dinámica en el cierre de enero mostró un enfriamiento claro del apetito institucional.
"Los ETF spot de Bitcoin en EE.UU. registraron salidas netas cercanas a u$s1.490 millones en la semana del 26 al 30 de enero, una de las peores semanas desde su lanzamiento", asegura la experta.
Advierte que, en paralelo, los flujos hacia productos de inversión cripto a nivel global también reflejaron un sesgo risk-off, con salidas relevantes concentradas en Bitcoin.
De cara a febrero, Cinelli anticipa que, lo clave será si estas salidas fueron un ajuste táctico de corto plazo (toma de utilidades/reducción de exposición por volatilidad) o el inicio de un período más largo de menor demanda institucional.
El experto que. "con el telón de fondo de mayor aversión al riesgo en mercados globales, Bitcoin estuvo reaccionando con fuerza a la liquidez y al sentimiento macro".
"En términos de precio, el impacto suele verse en dos tiempos", desglosa Cinelli:
- "Corto plazo: si continúan las salidas, puede haber presión bajista adicional por ventas asociadas a rebalances y a dinámica de creación/rescate más oferta efectiva en el mercado)"
- "Base para estabilización: si en febrero los flujos vuelven a terreno positivo, se reabre el escenario de "piso" de demanda institucional, lo que históricamente ayuda a moderar caídas y a sostener recuperaciones"
Cuando la volatilidad no es una anomalía, sino la norma
Por último, Fabiano Dias, intentional developer de Bitwage, comenta que la volatilidad es parte integral del mercado de estos activos derivados de Bitcoin.
El experto recuerda que es la primera vez en la historia de la humanidad que una plataforma de intercambio no puede cerrarse y opera globalmente las 24 horas del día, los siete días de la semana.
"Por lo tanto, diversas condiciones políticas y económicas pueden afectar el precio, ya sea al alza o a la baja", asegura. La postura que todos deben adoptar ante este mercado es la calma y la preparación ante este turbulento mar de volatilidad, recomienda el experto.
Según Dias, "las características de protección y descentralización financiera de esta nueva clase de activos no solo se mantienen intactas, sino que también se están desarrollando rápidamente".
"La evolución de la IA no hace sino impulsar aún más esto, ya que la moneda de la IA son las criptomonedas. El mundo avanza a pasos agigantados hacia la financiarización de todo", concluye.