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Los argentinos abandonan el efectivo y las extracciones en cajeros caen más de 50%

El uso de efectivo retrocede en Argentina, con menos retiros en cajeros y supermercados y un avance sostenido de los pagos digitales. Los detalles
Por iProUP
Finanzas 4.0
25.10.2026 • 10:30hs • Finanzas 4.0

Puntos importantes

El uso de efectivo en Argentina cayó más del 50% en 2 años, con extracciones bancarias reemplazadas por pagos digitales y QR.

En supermercados, los pagos con billetes se redujeron a 16,6% del total, mientras transferencias y apps de pago ganan participación.

Los bancos argentinos aceleran la digitalización, cerrando 500 sucursales y estabilizando cajeros por la menor demanda de billetes.

El efectivo pierde terreno en Argentina a medida que se consolidan las transferencias, los pagos con código QR y las tarjetas, una transformación que modifica tanto el consumo cotidiano como la operatoria bancaria.

Las estadísticas oficiales reflejan el cambio: caen las extracciones en cajeros y comercios, disminuye el peso de los billetes en supermercados y las entidades priorizan cada vez más sus canales digitales.

¿Cuánto cayó el uso de cajeros automáticos en Argentina?

Según datos del Banco Central, las extracciones de efectivo pasaron de 99 millones de operaciones en julio de 2024 a 46 millones en julio de 2026, una reducción superior al 50%.

Infobae detalló que el retroceso se concentra en los cajeros automáticos, que registraban cerca de 90 millones de retiros mensuales al comienzo del período y terminaron con poco más de 40 millones dos años después.

La caída ocurrió incluso después de la llegada del billete de $20.000, que comenzó a circular en noviembre de 2024 y permitió retirar montos mayores utilizando menos unidades de papel moneda.

Sin embargo, la inflación acumulada desde su lanzamiento erosionó rápidamente el poder adquisitivo de esa denominación, por lo que su aparición no alcanza para explicar por sí sola la menor demanda de efectivo.

El Banco Central mantiene como máxima denominación un billete cuyo valor equivale a apenas u$s13, mientras continúa vigente el límite de $60.000 por extracción para clientes de otras entidades bancarias.

Esas condiciones pueden dificultar el acceso a sumas importantes en una sola operación, pero no revirtieron la tendencia: las extracciones siguieron cayendo a medida que ganaron espacio los medios electrónicos de pago.

Los retiros por caja en supermercados, estaciones de servicio, farmacias y otros comercios tampoco compensaron la baja de los cajeros, pese a que existe una red extensa de puntos habilitados.

En esa modalidad, las operaciones descendieron de siete millones mensuales a poco más de tres millones en dos años, una evolución que confirma que el retiro en comercios también perdió actividad.

¿Cómo cambiaron los medios de pago en los supermercados?

El cambio de hábitos aparece con claridad en los supermercados, donde las estadísticas mensuales del Indec permiten observar qué proporción de las ventas se cancela con efectivo y qué medios ganan participación.

A comienzos de 2021, los billetes explicaban el 32,5% de las ventas en supermercados; en junio de 2026, su participación había bajado al 16,6%, casi la mitad en poco más de cinco años.

En el mismo período, la categoría de otros medios de pago avanzó del 5,3% al 15,6%, e incluye alternativas como transferencias bancarias, pagos con código QR y operaciones mediante billeteras virtuales.

Las tarjetas también conservaron un lugar destacado: los pagos con crédito crecieron del 35,1% al 41,9%, mientras que el débito se mantuvo cerca de una cuarta parte del total de ventas.

Las promociones y los descuentos frecuentes ayudan a explicar la fortaleza de las tarjetas, y algunas grandes cadenas de supermercados incluso ofrecen plásticos propios para incentivar compras dentro de sus establecimientos.

Pero el avance de estas opciones no responde únicamente a beneficios comerciales: también refleja una costumbre cada vez más extendida entre consumidores, que salen de sus casas con menos dinero físico.

¿Cómo afecta la digitalización a los bancos argentinos?

El cambio alcanza al sistema financiero y reduce la importancia que los bancos asignan a la cercanía física de sus sucursales y cajeros, frente a la disponibilidad de servicios digitales.

Entidades tradicionales y bancos digitales concentran esfuerzos en mejorar sus aplicaciones y canales virtuales, una estrategia que también gana relevancia para la banca pública frente al costo de sostener oficinas presenciales.

En ese escenario, mantener presencia en barrios periféricos o localidades pequeñas dejó de ser la única prioridad, mientras la actualización de los servicios digitales se vuelve central para atender a los clientes.

Los registros oficiales muestran que el país tiene al menos 500 sucursales bancarias menos que cinco años atrás, una reducción asociada tanto al crecimiento de los canales digitales como a fusiones entre entidades.

La red de cajeros automáticos, por su parte, dejó de crecer y se estabilizó entre 19.000 y 20.000 equipos en todo el país, en un contexto de menor utilización por parte del público.

Cada máquina implica gastos de seguridad, mantenimiento y abastecimiento de billetes, costos que se vuelven más difíciles de justificar cuando las extracciones bajan y los clientes resuelven más pagos por vías digitales.

Con menos retiros, menor uso de efectivo en supermercados y una red física que pierde peso, los bancos encuentran nuevos incentivos para acelerar la digitalización de sus servicios en todo el país.

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