Puntos importantes
Cuando se profundiza en qué significó que los bancos hayan compensado exactamente sus pérdidas, la conclusión es que la crisis de morosidad, medida en el resultado del sistema, terminó en cero.
"El sistema financiero ganó lo mismo por intereses netos (cobros por préstamos menos pagos por depósitos) de lo que perdió por cargos por incobrabilidad: $16,1 billones", sostuvo la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
La coincidencia entre ambas cifras no es casual y describe con precisión el modelo de negocio que operó durante todo el ciclo: los bancos prestaron a tasas lo suficientemente altas como para que el margen sobre los que pagan cubriera la pérdida de los que no pagan.
Dicho de otra forma, quienes cumplieron con sus cuotas financiaron el quebranto de quienes no pudieron hacerlo.
Federico Larrea, analista de sistemas financieros, explica la lógica detrás del número: "Ese equilibrio exacto no es un accidente contable: es el resultado de un pricing que ya tenía incorporada la mora esperada. El banco no fija la tasa mirando solo el costo de fondeo, la fija mirando cuánta pérdida por incobrabilidad va a tener que absorber. El problema empieza cuando esa tasa se vuelve tan alta que ella misma genera más mora de la que estaba prevista."
Cuánto pagan realmente las familias por un préstamo personal
Un informe de la consultora 1816 mostró que la Tasa Efectiva Anual en agosto de 2026 fue del 89,2% para los préstamos personales bancarios.
La comparación con el resto de las variables macro es lo que da dimensión al número. La inflación de los últimos 12 meses fue del 33,8% y se espera que ceda al 21,8% de acá a un año.
Es decir, el costo del crédito es aproximadamente 2,6 veces la inflación actual y sería cuatro veces la inflación proyectada.
Con esa brecha, cualquier familia que tome un préstamo personal necesita que sus ingresos crezcan a un ritmo imposible para que la cuota no le coma una porción creciente del presupuesto.
Ese diagnóstico coincide con lo que viene señalando el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. El problema no fue el acceso al crédito sino su uso defensivo en hogares sin margen financiero y bajo condiciones costosas.
Cuánto le pesa la mora al balance de los bancos
El Centro de Economía Política Argentina midió el impacto sobre el activo del sistema y el salto es de una magnitud considerable.
"La suba en la morosidad se ve representada en la fuerte suba de la carga por incobrabilidad sobre el activo de los bancos, evidenciando el aumento absoluto y relativo. En mayo los cargos por incobrabilidad del sector financiero alcanzaron 3,9% frente al 1,1% de 2024", señaló el CEPA. Casi cuatro veces más en año y medio.
A eso se suma lo que las entidades ya sacaron directamente de sus balances. Según el informe de EcoGo, los bancos suprimieron 143.143 préstamos considerados irrecuperables, de los cuales el monto correspondiente a créditos en pesos representó unos $2,9 billones.
Por qué subió la mora en julio si el saldo irregular no creció
Acá hay un detalle técnico que cambia por completo la interpretación del dato y que casi ninguna cobertura explica.
La consultora 1816 estimó que la morosidad en familias trepó del 12,8% al 12,9% en julio, luego de una tenue mejora en junio.
Pero ese aumento no se dio porque haya subido el saldo en pesos del financiamiento en situación irregular. Se dio porque cayó el denominador: el saldo total del crédito.
La morosidad es un cociente. Si el numerador (la deuda impaga) se mantiene estable y el denominador (el crédito total) se achica porque los bancos prestan menos, el ratio sube igual.
Eso significa que el indicador puede seguir empeorando aunque ningún deudor nuevo entre en mora, simplemente porque el sistema está prestando menos cada mes.
En paralelo, el saldo refinanciado alcanzó el 3,7% del crédito total a familias, un nuevo récord en décadas.
Qué esperan los analistas para el crédito hacia adelante
Racionamiento, no tasas más altas. La consultora económica LCG (López & Castilla Grupo) sostiene que el crédito a las familias no va a resurgir con la fuerza de 2024 porque "los bancos estarán más cautelosos".
La consultora plantea que existen dos modelos posibles de estrategia crediticia. El primero es ampliar la base de deudores y compensar los problemas de repago con mayores tasas de interés. El segundo es limitar la tasa restringiendo la cantidad de sujetos de crédito.
Frente a ese dilema, LCG intuye que ocurrirá lo segundo. La consecuencia práctica para el usuario es concreta: menos aprobaciones, límites de tarjeta congelados y criterios de scoring más exigentes. No necesariamente créditos más caros, pero sí mucho menos disponibles.
Camila Ferrer, especialista en riesgo crediticio bancario, describe qué implica ese giro: "Racionar es más barato para el banco que subir la tasa, porque subir la tasa atrae exactamente al deudor que más riesgo tiene: el que no consigue crédito en otro lado. Cuando una entidad decide restringir en lugar de encarecer, está admitiendo que su modelo de scoring falló en el ciclo anterior y que prefiere perder volumen antes que repetir el error."