Puntos importantes
El sistema financiero argentino registró en junio la primera interrupción de la escalada en la morosidad de los hogares desde noviembre de 2024, luego de siete meses consecutivos de deterioro sostenido.
El alivio, sin embargo, fue apenas parcial porque las tarjetas mostraron una mejora, los préstamos personales alcanzaron un récord de irregularidad y el segmento empresario permaneció prácticamente sin modificaciones durante el período.
La mora familiar frenó su escalada, pero no el deterioro
El Banco Central confirmó que la morosidad de las familias alcanzó 12,8% en junio luego de varios meses consecutivos de crecimiento sostenido iniciado en noviembre de 2024, marcando la primera pausa.
El cambio respondió a una desaceleración del crecimiento real de la cartera irregular, impulsada parcialmente por el envío de deudores irrecuperables fuera de balance que hasta mayo permanecían clasificados en situación irregular.
Al mismo tiempo, el crecimiento real del financiamiento amplió el volumen total de préstamos vigentes y redujo el peso relativo de los créditos en mora dentro del indicador agregado utilizado por la autoridad monetaria.
Ese cambio permitió detener la tendencia ascendente del ratio general, aunque detrás del promedio continuaron observándose diferencias marcadas entre las principales líneas de financiamiento ofrecidas a los hogares argentinos.
El caso más preocupante volvió a concentrarse en los préstamos personales, cuya irregularidad avanzó de 15,9% en mayo hasta 16,4% en junio, el nivel más elevado registrado hasta el momento.
A ese deterioro se suma que la Tasa Nominal Anual permanece alrededor de 65%, muy por encima de la inflación esperada para los próximos 12 meses y prácticamente estable desde diciembre, cuando rondaba 70%.
La mejora en tarjetas no alcanza para cambiar la tendencia
La única mejora clara dentro del financiamiento a los hogares llegó desde las tarjetas de crédito, cuya morosidad descendió de 13,1% en mayo a 12,6% durante junio, según los registros oficiales.
Ese retroceso compensó parcialmente el fuerte deterioro observado en los préstamos personales y permitió que el indicador agregado dejara de escalar después de varios meses consecutivos de resultados cada vez más negativos.
La consultora 1816 atribuyó parte de ese comportamiento a los programas de refinanciación impulsados por los bancos, que alcanzaron niveles inéditos para las últimas décadas y ofrecieron oxígeno a numerosos deudores.
Sin embargo, la firma advirtió que el escenario continúa siendo frágil porque la irregularidad siguió aumentando en 18 de las 30 entidades financieras más importantes del sistema argentino durante junio.
El crecimiento real del crédito al sector privado también resultó insuficiente para consolidar una recuperación, ya que el avance se produjo sobre tasas marginales con un impacto todavía acotado sobre el conjunto.
Tomás Buscaglia, de Adcap, señaló que los deudores que abandonaron el sistema eran, en su mayoría, quienes mantenían las obligaciones de menor monto.
En paralelo, advirtió que entre quienes acumulaban atrasos de 31 a 90 días apenas el 22,5% logró regularizar su deuda, mientras el 47,6% terminó descendiendo a la categoría 5, la de mayor morosidad.
La mora de empresas se mantiene y aparecen señales positivas
A diferencia de lo ocurrido entre las familias, el crédito destinado a empresas mantuvo un comportamiento prácticamente inalterado y cerró junio con una morosidad de 3,5%, sin variaciones respecto del mes previo.
Como resultado, el indicador consolidado que reúne a hogares y empresas descendió levemente de 7,7% a 7,6%, reflejando que la mejora estuvo explicada principalmente por el segmento de personas físicas.
La construcción y la industria continúan exhibiendo algunos de los niveles más delicados de irregularidad, con focos especialmente preocupantes en Santiago del Estero, La Rioja, Chubut, Mendoza y Salta por su desempeño crediticio.
Durante julio volvió a crecer el financiamiento real al sector privado por primera vez desde diciembre de 2025, aunque el impulso provino casi exclusivamente de préstamos de corto plazo destinados a empresas.
Desde LLZ Macro y Finanzas sostienen que las refinanciaciones podrían reducir la mora, pero advierte que el impacto estadístico no será inmediato debido al mecanismo de clasificación establecido por el Banco Central.
La consultora explicó que la mayor parte de los créditos irregulares se encuentra en situación 4. Para abandonar esa condición, los deudores deben recorrer dos escalones desde la situación 3, donde comienza la mora.
Ese proceso genera un "lag normativo" de cinco meses. Por esa razón, el impacto de las refinanciaciones recién podría verse hacia el tramo final del año, aunque persiste el riesgo de que otros clientes ingresen a categorías más graves.