La lucha contra el fraude, el estancamiento del open banking y la irrupción de las stablecoins fueron los ejes centrales de un panel que reunió a referentes de la industria de pagos argentina.
Durante el Latam Digital Assets Conf realizado en Workspace by IRSA, el panel El futuro de los pagos y la innovación colaborativa en Argentina" contó con los oradores:
- Victoria Minnasian, Chief Product Officer de Naranja X
- Rafael Soto, CEO de MODO
- Pablo Cordón, COO de APPA, la billetera de los shoppings de IRSA
Hannah Sciuma, de Lucero Ventures, fue la moderadora de este panel sobre los desafíos que enfrenta el ecosistema fintech local.
Fraude: por qué las billeteras digitales necesitan colaborar en tiempo real
Uno de los consensos más fuertes del panel fue que la prevención de fraude es el único terreno donde la competencia entre jugadores debería quedar de lado.
"En la lucha contra el fraude no tenemos que competir individualmente", disparó Minnasian. Según explicó, hoy existe una central de prevención de fraude a nivel industria, pero "falta gobernanza y claridad en cómo determinamos mandar esa información", lo que impide una respuesta verdaderamente en tiempo real.
La comunicación entre entidades, señaló, todavía depende de canales poco ágiles: "conectarse con el otro player por mail, por teléfono... ¿cómo?".
Soto contó que la billetera está desarrollando una solución concreta para destrabar ese cuello de botella: una base de comunicación que se integrará vía API entre entidades y que permitirá compartir "no solamente CVUs o datos de tarjetas, sino también device ID, IP" para frenar más rápido la cadena de fraude, que "arranca en una cuenta y después pasa rápidamente a otras".
El proyecto, conocido como Trusnet, arrancará dentro del ecosistema MODO, pero según adelantó, "lo vamos a abrir a todas las billeteras que quieran sumarse". El directivo coincidió en que la gobernanza de los datos es la clave: "Buenos datos generan buena información".
Open banking en Argentina: un desarrollo lento pese al decreto presidencial
Consultado sobre el estado del open banking en el país, Soto fue crítico: "Nadie tiene muy claro el valor que agrega, entonces nadie lo impulsa lo suficiente".
Explicó que existe un decreto presidencial y una mesa de trabajo del Banco Central que busca definir qué información debe compartirse, aunque "nadie quiere empezar compartiendo la suya", por lo que la discusión arrancó por los datos del Estado. El diagnóstico fue directo: "El avance te diría que es bastante lento".
En ese contexto, MODO se posiciona como un conector para evitar que todos se tengan que conectar con todos, un rol que ya cumplió con Transferencias 3.0 y que ahora extiende al cobro contra transferencia (PCT), el reemplazo del DEBIN.
Soto recordó que este último instrumento "era sujeto de muchos abusos" por parte de proveedores no financieros de crédito, motivo por el cual el Banco Central diseñó un nuevo producto para reemplazarlo.
Por qué el dato vale más que el negocio de pagos
Desde una posición distinta al resto del panel, Cordón explicó que APPA no busca entrar en el negocio de los pagos por el revenue que genera, sino por el acceso al dato del consumidor.
"Nuestra razón de ser es conocer al visitante de los shoppings", resumió. Hoy la compañía recurre a mecanismos como el escaneo de facturas para programas de fidelidad, pero reconoció sus límites: "Dependemos mucho de la buena voluntad y de las ganas del usuario de darnos esa información".
Por eso, el objetivo es "entrar en la ruta del dinero, en el medio de pago", para captar el dato de consumo en el momento exacto en que se genera, sin fricción para el visitante. "No es por el negocio, no es por el revenue en sí", insistió Cordón, aunque aclaró que "el pago es un camino directo, es el camino más corto para capturar ese dato".
Blockchain y stablecoins: ¿convergen con los pagos tradicionales?
La consulta sobre la reciente alianza entre Banco Industrial, Circle y ARC en torno a blockchain y stablecoins abrió otro eje del debate.
Minnasian planteó que la tecnología blockchain tiene un potencial que excede ampliamente la imagen que el público general asocia con ella: "cualquiera que no conoce el mundo habla de cripto y en lo primero que piensa es en Bitcoin".
Aclaró que las entidades reguladas todavía enfrentan límites para ofrecer funcionalidades cripto, aunque "la tecnología tiene muchísimo potencial que podríamos estar explotando en otro tipo de soluciones".
Soto marcó una distancia entre la inversión en cripto y su uso para abonar en el día a día: "Hoy no vemos un problema con los pesos; son pesos al instante".
Sí ve viable que un usuario con activos en cripto los convierta instantáneamente a pesos al momento de pagar, pero fue escéptico sobre pagar directamente con criptoactivos: "No hay casos exitosos en el mundo", explicó, ya que las diferencias entre monedas (Bitcoin, Ethereum, USDT o USDC) complican la operación: "Es casi como pagar con patacones. Mejor lo convierto".
Schiuma intervino para señalar que la clave está en la capa de conversión: "Yo pago en la moneda que quiero y el comercio recibe la que prefiere".
Soto coincidió, aunque precisó dónde se enfoca hoy MODO: en el "último tramo" (last mile) de convertir cripto a pesos justo antes de autorizar la transacción, aunque reconoció una duda pendiente sobre si el riel de fondo seguirá siendo cripto o PCT.
Cordon, por su parte, contó que APPA ya explora incorporar una billetera cripto a su aplicación, en parte pensando en los turistas extranjeros que visitan los shoppings.
"Tenemos muchos turistas, gente que vive en cripto y no necesariamente quiere pasar por alguna tarjeta", completó. También evalúa aplicaciones de blockchain para programas de fidelidad y puntos.
Cuenta Compartida: el caso de Naranja X sobre innovación centrada en el usuario
Uno de los momentos más ricos del panel llegó cuando Minnasian detalló el proceso detrás de "Cuenta Compartida", el producto que Naranja X lanzó hace tres meses. La premisa de la compañía, explicó, fue "escuchar lo que el usuario no nos dice", más allá de la clásica "voz del usuario".
Un relevamiento de campo federal detectó que, aunque el ingreso de dinero suele ser individual, "en los hogares argentinos y latinoamericanos esa gestión se hace en grupo, se hace en comunidad", lo que genera fricción y estrés doméstico.
Con el dato de que "el 70% de los argentinos hoy declara que maneja sus finanzas globales desde el celular", Naranja X diseñó una cuenta que permite separar las finanzas del hogar y asignar tareas de pago con fecha límite entre sus integrantes.
Los resultados, según Minnasian, ya son medibles: "Casi 1 millón y medio de usuarios" tienen el feature disponible, con "un 46% más de transaccionalidad" frente al resto de la base, de la cual "el 15%" se realiza directamente desde la cuenta compartida.
Según la ejecutiva, "la innovación, más que la tecnología, es encontrar problemas que no se sabe que existen".
Pix como espejo: qué le falta a Argentina
El cierre del panel giró en torno a Pix, el sistema de pagos instantáneos de Brasil que "superó el uso de tarjetas y de otros medios de pago tradicionales".
Para Minnasian, la distinción con Argentina no es de espíritu innovador sino de ejecución regulatoria: "La gran diferencia es cómo se ejecutó Pix, cuál fue el rol del regulador, con qué fuerza y cómo trabajó en conjunto".
Como ejemplo de la fragmentación local, describió la experiencia de pagar con QR en un comercio argentino, donde el usuario debe elegir entre múltiples terminales y billeteras: "No sé si termina de ser tan fluido o tan interoperable en la realidad".
Soto fue más allá y comparó el rol del Banco Central de Brasil, que "genera los espacios de trabajo con la industria, toma decisiones y fuerza a todo el mundo a implementar" y además administra la infraestructura de Pix, con la situación argentina.
"Un Banco Central que le dedica poco recurso a la regulación de este ecosistema digital: pocas personas, poco presupuesto", remarcó. A esto sumó un problema estructural: la existencia de "tres administradores en lugar de uno" para la interoperabilidad, lo que demora cualquier evolución del sistema.
Como ejemplo concreto de esa fragmentación, Soto señaló que mientras la interoperabilidad funciona bien en pagos con QR y tarjetas, "en el mercado online seguimos con la bilateralidad": cada botón de pago –ya sea de Mercado Pago o de MODO– obliga al comercio a tener cuenta en esa plataforma específica.
"No logro entender por qué el Banco Central no determina la interoperabilidad de los pagos online de la misma manera", cuestionó, dejando planteado uno de los principales pendientes regulatorios para el futuro de los pagos digitales en Argentina.