Con la implementación del régimen de bandas cambiarias, el Banco Central (BCRA) definió los andariveles dentro de los cuales la cotización del dólar podrá oscilar de forma libre según la oferta y la demanda del sector privado en agosto.
De esta forma, a finales de agosto el valor de la divisa norteamericana tendrá un máximo de $1.879,97 (cifra que representa un aumento de poco más de $34 respecto al tope anterior) y un mínimo de
La clave de este nuevo esquema radica en el concepto de la no intervención: mientras el precio del billete se mueva dentro de la zona de fluctuación delimitada por el Gobierno, el organismo no saldrá a vender reservas ni a comprar divisas para planchar la cotización en el mercado secundario.
Esta desregulación parcial busca que la cotización encuentre un equilibrio genuino de mercado.
Los factores que presionan sobre el techo de la banda cambiaria
La cotización real del dólar financiero durante las próximas semanas estará influenciada por factores de liquidez doméstica y el nivel de confianza de los agentes económicos en el nuevo esquema de flotación administrada.
Analistas de las principales sociedades de bolsa locales puntualizan que el techo opera actualmente como una referencia psicológica alta pero creíble.
De no mediar eventos extraordinarios en la balanza de pagos, la divisa libre tenderá a consolidarse en una zona de equilibrio intermedia, evitando tocar los extremos pero con una clara tendencia alcista de cara a la liquidación de importaciones del último tramo del invierno.
Por el lado de la oferta, los operadores de bolsa siguen con atención el ritmo de liquidación del sector exportador de materias primas: si los precios internacionales de los granos se mantienen deprimidos, los incentivos para liquidar divisas disminuyen, lo que podría tensionar el mercado financiero en las ruedas de agosto.
Sin embargo, desde el Ministerio de Economía confían en que el actual nivel de tasas de interés reales positivas en pesos actúe como un dique de contención eficiente, desincentivando la dolarización apresurada de carteras y sosteniendo la demanda de activos locales en moneda doméstica.
Las herramientas financieras para proteger los ahorros de cara a agosto
Para los pequeños ahorristas e inversores que no pueden permitirse quedar expuestos a la volatilidad de las nuevas bandas de fluctuación, el mercado de capitales argentino ofrece instrumentos específicos para blindar el capital contra la devaluación sin recurrir al acopio de billetes físicos debajo del colchón.
La prioridad de las mesas de inversión pasa actualmente por seleccionar activos de renta fija corporativa y deudas de bajo riesgo soberano.
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Obligaciones Negociables en dólares (ONs): Representan deudas emitidas por empresas privadas de primer nivel que cotizan en la Bolsa local. Se pueden adquirir tanto en pesos como en dólares, pagan cupones de interés semestrales en moneda dura y ofrecen rentabilidades reales estables que se ubican por encima de la inflación estadounidense.
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CEDEARs de bajo perfil cíclico: Para perfiles que prefieran coberturas cambiarias asociadas a la evolución del dólar Contado con Liquidación (CCL) pero esquivando el riesgo local, la adquisición de certificados de empresas globales del sector energético o de consumo básico permite diversificar el portafolio bursátil con liquidez diaria.
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Instrumentos vinculados al dólar oficial (Dólar Linked): Para las tesorerías corporativas que tienen compromisos comerciales atados al tipo de cambio oficial del Banco Central, las Letras y bonos vinculados a la devaluación oficial funcionan como una cobertura natural ante cualquier salto imprevisto de la divisa dentro de la banda autorizada.
Cualquier estrategia que involucre el posicionamiento en títulos públicos o instrumentos corporativos requiere que los ahorristas minoristas evalúen detenidamente su tolerancia al riesgo y las comisiones operativas de las plataformas bursátiles antes de comprometer capital.
Mantener consultas con asesores financieros idóneos matriculados en la Comisión Nacional de Valores representa es clave para proteger el patrimonio en el dinámico escenario cambiario.