Hay una paradoja que pocos países del mundo podrían mostrar. Décadas de inflación, devaluaciones y crisis bancarias terminaron produciendo uno de los mercados de billeteras digitales y crédito embebido más activos del planeta.
No es un accidente. Es la consecuencia directa de que millones de argentinos aprendieron, por necesidad, a mover dinero rápido, proteger el valor de sus pesos en cualquier instrumento disponible y desconfiar de las instituciones lentas. Cuando llegaron las fintech con billeteras que hacen todo eso en tres toques de pantalla, el match fue inmediato.
Los números lo confirman. El financiamiento no bancario embebido en billeteras y apps alcanzó un stock de $13,15 billones (equivalente a aproximadamente u$s9.400 millones) en diciembre de 2025, según la consultora EcoGo. Y creció más rápido que el crédito bancario formal en los últimos meses, precisamente cuando la mora bancaria trepó al 12,7% y casi 7 millones de personas quedaron fuera del sistema bancario.
La puerta que el banco cerró y que la app abrió
Para entender por qué el crédito digital creció tan explosivamente en Argentina, hay que partir de una realidad incómoda. La banca tradicional excluyó sistemáticamente a segmentos enormes de la población, ya que exigen:
- Trabajo formal
- Recibos de sueldo
- Historial crediticio positivo
- Domicilio verificable
Esa combinación deja afuera a los trabajadores informales, a los jóvenes sin historial, a los autónomos con ingresos variables, a quienes alguna vez tuvieron una deuda impaga. En Argentina, ese universo representa decenas de millones de personas.
Las fintech resolvieron ese problema con datos. Mercado Pago, Ualá y otras plataformas tienen acceso a información transaccional en tiempo real. Saben con qué frecuencia el usuario cobra, cuánto gasta, dónde paga, si sus pagos son regulares. Con eso construyen un scoring crediticio alternativo que los bancos, con sus sistemas legacy de décadas, no pueden replicar.
La mora récord en bancos y billeteras
Romina Daer, contadora especialista en finanzas personales y digitales, consultada por iProUP, lo describe con precisión: "La billetera virtual no solo cambió cómo pagamos. Cambió quién puede acceder al crédito."
La experta considera que "una persona que jamás calificó para una tarjeta bancaria hoy puede tener un límite de crédito en Mercado Pago basado en su historial de compras en el marketplace. Eso es inclusión financiera real, no un eslogan."
A principios de 2024, Mercado Pago amplió su oferta de BNPL (Compre ahora, pague después) a través de alianzas con grandes retailers, usando modelos de riesgo con inteligencia artificial para gestionar la exposición crediticia. Ualá lanzó su propia versión apuntada a consumidores jóvenes y digitalmente activos. El crédito en dos toques de pantalla, aprobado en segundos, sin papeles.
Un mercado que va a quintuplicarse en cinco años
Las proyecciones de crecimiento del sector son las que despiertan tanto entusiasmo en el sector como preocupación en algunos analistas y legisladores.
Según Mordor Intelligence, el mercado de pagos de Argentina crecerá de u$s113.190 millones en 2025 a u$s569.870 millones para 2031, con una tasa compuesta del 30,92% anual. Para ponerlo en perspectiva, implica quintuplicar el mercado en seis años.
Las bases de ese crecimiento ya están instaladas. Las cuentas bancarias y de pago digital crecieron un 21% entre abril y agosto de 2024, alcanzando los 228,5 millones de cuentas. Las transacciones móviles aumentaron un 248% en el primer semestre de 2024. El promedio de operaciones diarias en el mercado de capitales argentino ya roza las 836.000 transacciones.
Belén González, analista financiera especializada en mercados digitales, contextualiza el fenómeno: "Argentina construyó casi por accidente uno de los ecosistemas fintech más sofisticados del mundo. La inflación obligó a las personas a volverse extremadamente activas en la gestión de su dinero, y las plataformas digitales capitalizaron esa necesidad con productos que los bancos tardaron décadas en ofrecer."
"Ahora, el desafío es sostener ese crecimiento sin que el nivel de morosidad (que ya es récord) destruya la confianza en el sistema", concluye la especialista.
El proyecto de ley que quiere frenar los créditos en un clic
No todo el mundo celebra este boom. En abril de 2026, un grupo de 15 legisladores presentó en la Cámara de Diputados un proyecto que apunta directamente al corazón del negocio de Mercado Pago, Ualá y otras billeteras.
La propuesta busca prohibir los créditos instantáneos (esos que las apps aprueban en segundos sin pedir documentación) hasta tanto no se evalúe la capacidad de pago del usuario. También propone fijar topes a las tasas de interés y crear un registro obligatorio de todas las entidades que otorguen crédito no bancario, bajo supervisión del BCRA.
El argumento es que la mora en entidades no financieras llegó al 32,2% en mayo de 2026. Uno de cada tres pesos prestado por billeteras y fintech está impago. Parte de ese problema, dicen los legisladores, es que muchas plataformas aprobaron créditos a personas que nunca tuvieron capacidad de devolverlos, usando la velocidad como ventaja competitiva sin medir el riesgo.
El debate pone sobre la mesa una tensión real. Más regulación protege al consumidor sobreexpuesto, pero también frena el único canal de crédito al que millones de argentinos pueden acceder. En un país donde los bancos ya excluyeron a 7 millones de personas del sistema formal, cerrar el grifo del crédito digital tiene consecuencias que van mucho más allá del balance de las fintech.
Por ahora y a pesar de datos que no son felices, la lección que emerge de los últimos dos años del mercado argentino es una sola. En crédito, gana quien tiene datos y puede actuar rápido.
Los bancos tradicionales tienen el capital pero no los datos transaccionales en tiempo real que necesitan para prestar a clientes no convencionales. Las fintech tienen los datos pero enfrentan costos de fondeo más altos y, ahora, presión regulatoria creciente.
El equilibrio que viene probablemente sea un híbrido. Bancos que incorporan datos de billeteras para mejorar su scoring, y fintechs que buscan regulación formal para bajar sus costos de fondeo y competir de igual a igual. BBVA, Santander y otras entidades ya lanzaron sus propias versiones de billeteras digitales y productos de crédito embebido.
El mercado de pagos de Argentina que llegará a u$s570.000 millones en 2031 no va a ser exclusivamente de Mercado Pago ni exclusivamente de los bancos. Va a ser de quien resuelva mejor el problema de fondo: cómo prestarle a alguien que el sistema lleva décadas ignorando, sin que eso termine en otro récord de mora.