Cocos recibió la confirmación del Banco Central para quedarse con el Banco VOII. La operación suma la licencia bancaria a las que ya tenía:
- Agente de liquidación y compensación (ALyC), para ofrecer inversiones en Bolsa
- Proveedor de servicios de pago (PSP), que le da la funcionalidad de billetera, como pagos y transferencias
- Proveedor de servicios de activos virtuales (PSAV) para la operación de activos virtuales
Así, la fintech se convierte en la única del mercado con las cuatro licencias "importantes" del sistema financiero argentino bajo un mismo ecosistema.
Mercado Pago pidió la licencia bancaria al BCRA
Cocos posee 2 millones de usuarios que pueden elegir entre las pestañas Capital, para invertir y pagar, y Crypto, para operar con monedas digitales. Pronto podrá sumarse una tercera sección, la de banco, con productos como plazos fijos y cuentas en dólares para operar a la cotización oficial.
La compra también habilita a Cocos para captar cuentas sueldo, un negocio que hoy sigue vedado a las billeteras y que no pudo ser revertido por la Reforma Laboral.
La diferencia frente al resto de las fintech es el punto de partida. Mercado Pago, Ualá y Naranja X conocen a su usuario como pagador. Cocos, en cambio, lo conoce como inversor, un perfil que en general es mejor sujeto de crédito.
Con esa base, la empresa apunta a ofrecer préstamos y productos bancarios con un scoring propio, construido a partir del historial de inversión de sus clientes. La operación también deja una duda regulatoria abierta.
El plan de Cocos
El Banco Central todavía no define si permite combinar servicios bancarios y cripto bajo una misma aplicación, algo que hoy restringe la normativa vigente. Si el regulador da luz verde, Cocos puede ser el primer banco en ofrecer activos digitales en el país.
Mercado Pago pidió la licencia bancaria al BCRA
Mercado Pago anunció el año pasado que había solicitado la licencia para construir un banco "desce cero". Así confirmó que buscará ofrecer productos hoy reservados a los bancos. Hoy ya cuenta con las habilitaciones de ALyC y PSP, además de administrar de forma directa su propio fondo común de inversión.
La licencia bancaria le permitiría hacer intermediación financiera, es decir, tomar depósitos de unos usuarios para prestarle a otros a menor costo. También abriría la puerta a las cuentas sueldo, un mercado de 9 millones de cuentas privadas y públicas.
Mientras espera el trámite, Mercado Pago ya lanzó su tarjeta de crédito y avanzó con en dólares MEP. Es el líder indiscutido del sector: concentra cerca del 80% de los depósitos que manejan las fintech no bancarias del país y más de 25 millones de usuarios.
Esa escala explica por qué el mercado sigue de cerca cada paso de su trámite. In la industria no descartan un plan B: comprar directamente un banco chico para acelerar los tiempos, algo que el propio BCRA ya avaló en fusiones recientes como Galicia-HSBC y Macro-Itaú.
Revolut compró el Cetelem para meterse en el negocio bancario
La fintech británica Revolut elige el camino de la compra directa. La compañía adquiere el Banco Cetelem, una entidad chica que pertenece al grupo francés BNP Paribas. La operación incluye la licencia bancaria y activos por u$s6,4 millones, y todavía espera la aprobación final del Banco Central.
Agustín Danza, ex ejecutivo de Mercado Pago, es el CEO de su operación local. El neobanco europeo apunta a un perfil de usuario premium, con cuentas multimoneda y una tarjeta pensada para gastar en el exterior.
Es la misma estrategia que la firma repite en otros mercados de la región, como también sucede con la licencia que posee en México.
Personal Pay apuesta al Banco Sáenz
Banco Macro avanza con una jugada distinta al resto del mercado. La entidad se quedó con el 50% del Banco Sáenz junto a Fintech Digital LLC, un holding que también participa como accionista de Telecom y de Personal Pay.
La operación contempla el pago del patrimonio neto de la entidad, más un adicional de u$s2 millones, y todavía debe pasar por el Banco Central.
Con este movimiento, Macro busca ofrecer servicios bancarios dentro de la billetera sin mezclar esa operación con su negocio tradicional. El backend bancario queda a cargo del Sáenz, mientras que Personal Pay conserva su interfaz para el usuario final.
La billetera ya suma más de 3 millones de usuarios, con un crecimiento del 20% interanual según el último balance de Telecom. La compra tiene un efecto colateral clave para el resto del mercado.
Le cierra a Mercado Pago un atajo que el unicornio evaluaba para acelerar su propia licencia, ya que el Sáenz también aparecía entre sus opciones para comprar un banco chico y saltear el trámite desde cero. Así, Macro consigue expandirse en fintech y, de paso, bloquea una alternativa a su principal competidor.
Por qué todas las billeteras corren por la licencia bancaria
El motivo detrás de esta carrera son las cuentas sueldo. La Reforma Laboral mantuvo el monopolio de los bancos sobre la captación de salarios, algo que revaloriza mucho la licencia bancaria.
Se trata de un negocio multimillonario: la masa salarial de los argentinos ronda los u$s12.000 millones mensuales, según datos de la Superintendencia de Seguros.
Además, la licencia bancaria permite hacer intermediación financiera, es decir, prestar con fondeo mucho más barato que el que consiguen hoy las fintech en el mercado de capitales.
El gran negocio: la masa salarial de los empleados argentinos llega a $18,4 billones
Ualá recorre este camino desde hace varios años tras la compra de Wilobank (hoy Uilo). Naranja X, del Galicia, también cuenta con una licencia financiera equivalente a la bancaria. Con una cuenta sueldo, el dinero del usuario ya nace dentro de la plataforma y no depende de que decida transferirlo desde otro lado.
Ese detalle cambia por completo el negocio: el que retiene el sueldo conoce cuánto gana, cuándo cobra y cómo gasta cada cliente. Con esa información, puede ofrecer mejores tasas de crédito y fidelizar al usuario sin competir solo por promociones.
El mapa financiero argentino cambia mes a mes. Nubank también evalúa comprar un banco local, aunque por ahora frena sus planes de desembarco en el país. Otras entidades tradicionales, como Santander e YPF Digital, avanzan con alianzas propias para no quedar afuera del negocio digital.
La pregunta que queda abierta es cuál será la aplicación que el usuario argentino elige abrir todos los días para pagar, invertir y pedir un crédito.