El mercado financiero regional vive horas de tensión. Trump apuntó contra PIX, el sistema de pagos electrónicos de Brasil, en un conflicto que va más allá de lo comercial: tiene una alta dosis de geopolítica.
Amenazó con sanciones y aranceles al país vecino porque cree que PIX, como modelo estatal de pagos, crea una desventaja competitiva para empresas estadounidenses.
El presidente brasileño Lula Da Silva salió a "bancar" al sistema y Gustavo Petro, su par colombiano, anunció que planea adoptarlo descartando al propio proyecto Bre-B. Pero la amenaza que ve Trump va más allá de una cuestión coyuntural y económica.
Por qué Trump apunta contra PIX
El sistema de pagos brasileños guarda ciertas similitudes con Transferencias 3.0, el estándar utilizado en Argentina. Permite cobrar y transferir usando una llave PIX (número de teléfono, correo electrónico o identificación nacional) o QR. Y lo hace con tarifas muy bajas para los comercios, de hasta 0,33%, versus el 1,13% y el 2,34% que aplican a las tarjetas de débito y crédito.
La discusión tiene varias aristas. Según Diego Kupferberg, analista de Banca y Fintech de Taquion, la primera es el motivo que esgrime Trump, pero no el más importante: "Estados Unidos abrió una investigación sobre prácticas de Brasil. PIX entró en una discusión formal de política comercial".
Francisco Chaves del Valle, consultor fintech y docente del ITBA, añade: "El carácter gratuito y el diseño del Banco Central de Brasil, asociado a cuentas bancarias y fintech, hace que haya varios interesados y sea un tema más en la conversación bilateral entre EE.UU".
Claves del enfrentamiento Trump vs. PIX
La segunda clave del problema es lo más visible: el esquema brasileño privilegia cuentas bancarias y bajas comisiones, lo que compite de frente contra las marcas de tarjetas y Google Pay o Apple Pay.
Cristian Soragni, docente de UCA, asegura que "es el efecto económico más inmediato: le pega a Visa, Mastercard y todo el sistema bancario tradicional y al modelo de comisiones que conocemos hasta hoy".
El tercer aspecto es la base del iceberg y está al tope de las prioridades de Washington: la geopolítica. Para Kuperferg, "cuando un Banco Central construye infraestructura publica de pagos que escala masivamente y funciona como estándar nacional, ya no se discute solo un producto; se discute soberanía digital".
Así lo blanqueó el propio Lula Da Silva con una campaña en redes: "PIX es de Brasil". Y marca la pauta de lo que viene.
Geopolítica y pagos: el corazón del enfrentamiento
Según Soragni, el golpe de EE.UU. no es contra un sistema de pago, sino que responde a una agenda del bloque que conforma Brasil junto a Rusia, India, China y Sudáfrica, que está en tensión con Washington.
"El modelo que propone PIX está relacionado 100% a políticas que quieren impulsar desde los BRICS, como reducir la dependencia global del dólar o fomentar monedas locales", señala Soragni, en alusión a evitar sanciones y embargos de EEUU.
El experto remarca que la potencia norteamericana "domina instituciones clave, como SWIFT y el FMI. Brasil con un sistema como PIX, con influencia en Latinoamérica; y bajo el bloque de los BRICS, buscan descentralizar la economía que EE.UU. centraliza con el dólar". Chaves del Valle refuerza: "Trump quiere evitar del control total estatal del dinero digital".
Sobre los rieles de PIX, además, podrá correr el DREX, la moneda digital de banco central (CDBC) que prepara Brasil. El propio Trump descartó tener una para el dólar y delegó ese riesgo en los privados, además de obligarlos a comprar deuda del Tesoro como colateral para mantener al billete verde como referencia global.
"Si Brasil instaura las CBDC, puede transformar como algo natural otras infraestructuras, como blockchain. Cada Banco Central tendría control total de prender o apagar esos tokens. Si Brasil logra ventaja en este punto, EE.UU. responderá para que el mundo se siga moviendo con el dólar: peleará cada batalla como la última", dice Chaves del Valle.
Esto tiene dos lecturas. Por un lado, PIX puede ser el modelo que tome de inspiración BRICS Pay, el sistema que los emergentes diseñan como alternativa al dólar para comerciar entre sí y otras naciones. De hecho, el UPI de India y el SPB ruso siguen ese camino.
La primera potencia global no solo busca quedarse con el negocio, sino con los flujos y la información que ello conlleva. Según Kupferberg, "existe una pelea por datos, interfaz y primacía de la cuenta".
"Cuando el pago corre por cuenta a cuenta (A2A inmediato), la tarjeta deja su primacía: la discusión no es solo ‘cuanto cobro’, sino quién queda en el centro de la experiencia, quién define autenticación, disputas, tokenización y pagos programables", añade.
Soragni refuerza que, por los pagos con transferencias, "la evolución de las tarjetas de débito, está cayendo. Entonces, marcas como Visa pierden todas esas comisiones por un volumen que hoy no ve".
Trump busca, además, evitar la propagación de PIX, algo que empezó a notarse con cada vez mayor fuerza. Billeteras y bancos argentinos ya son compatibles con el QR brasileño, que acaparó u$s7 millones de pagos diarios de turistas albiceslestes en las costas cariocas. En Uruguay también es aceptado como medio de cobro.
Pero su expansión no es solo de cabotaje. El BIS, que nuclea a bancos centrales de todo el mundo, propone a PIX como caso de éxito en su proyecto NEXUS para imitar por otros países. El premio Nobel Paul Krugman también lo destacó como vehículo de inclusión financiera más eficaz que las criptomonedas y opciones privadas como la estadounidense Zelle.
Kupferberg resalta que ahora "está expandiéndose por uso transfronterizo y aceptación bilateral: turismo, remesas, comercio regional y puentes entre sistemas", como el QR argentino, que llevó adelante COELSA.
El caso Argentino
La pelea por el QR interoperable ya generó rispideces en Argentina. La más notable fue la de "subir" las tarjetas para la lectura de códigos con cualquier billetera, pero antes Visa había presentado sus quejas en la primera versión del QR interoperable.
El centro de la cuestión fue el reemplazo de la tarjeta de débito por las transferencias, que se decidió salomónicamente: en ambos casos, la comisión es de 0,8% para el comercio. Se puede decir que el QR argentino está a salvo de los embates de Trump.
Para Soragni, el reclamo es lógico ya que VISA es el principal emisor de tarjetas de débito en Argentina, en especial, las vinculadas a cuentas sueldo. "Busca contrarrestarlo con promociones del estilo: ‘pagá con NFC y te devolvemos el 30%’", añade el experto.
Chaves del Valle agrega que Transferencias 3.0 "no se creó 100% por el Banco Central, sino junto a privados, en un momento en que el control total de los pagos con QR era de Mercado Pago. Desde allí se hizo el mejor producto posible, con bajas comisiones".
Esto permitió que los jugadores puedan participar del negocio, para que los incentivos y condiciones tengan cierto nivel de consenso de la industria. Aunque va por la compatibilidad regional: COELSA ya negocia con las cámaras compensadoras de otros países para que el QR argentino sea compatible también con el de Paraguay y Uruguay.
La firma además acaba de anunciar otra función que favorece a la industria, pero pone en riesgo el negocio de las tarjetas: los pagos NFC, en el que sólo hay que acercar dos teléfonos, usando la infraestructura de transferencias en lugar de las de tarjetas. Y amenazando otro negocio que Visa y Mastercard ya están ensayando en otros países.
La interoperabilidad está en el centro de la escena. No sólo Latinoamérica avanza, sino también la región de Asia-Pacífico, con convenios entre países orientales y oceánicos para emular una zona de pagos común similar a la europea, pero con QR.
Como respuesta a esfuerzos estatales, ya se está formando PayPal World, una alianza de pagos que, a modo de un Tratado de Tordesillas, el gigante estadounidense trazó en todo el mundo para mantener el liderazgo de los pagos:
- Venmo (EEUU y Europa)
- UPI (India)
- Mercado Pago (Latinoamérica)
- Tencent Pay (China)
"Latinoamérica está entrando en una discusión mucho más grande: si los pagos del futuro serán dominados por infraestructuras públicas abiertas o capas privadas que alquilan acceso a la experiencia del usuario", cierra Kupferberg.
Trump no va contra Lula ni contra un QR. Busca neutralizar un riesgo sistémico que amenaza reducir la relevancia del dólar y empresas de EE.UU. en las transacciones diarias. Es una lucha por quién define las reglas del dinero digital.