Luego de casi un año de negociaciones, el fondo norteamericano Advent acaba de cerrar la venta de parte de Prisma a Visa International, que ya fue accionista de esa empresa cuando los bancos eran sus dueños mayoritarios.
La información, anticipada en exclusiva por iProUP a fines de enero, fue confirmada por voceros de Advent International y se concreta luego de que la empresa "desenganchó" ciertos servicios que no forman parte del deal.
"Queremos compartir la siguiente noticia: Advent venderá Prisma y Newpay, filiales del Grupo Prisma, la mayor empresa de pagos de Argentina, a Visa. Advent conservará la propiedad de Payway, la empresa de adquisición de comercios del grupo", detalla el fondo estadounidense en una nota enviada a la prensa.
Bajo este formato, Visa pasó a tomar el control de Newpay y Texpert, la nueva marca de Prisma enfocada en el futuro de los pagos digitales y la gestión de la red Transferencias 3.0, y una de las divisiones de innovación de la empresa que desarrolla soluciones tecnológicas avanzadas para el ecosistema de pagos, conectando bancos, fintechs y consumidores.
Payway afuera
Fuera de la operación quedó Payway, la plataforma integral de soluciones de cobro para comercios que centraliza la gestión de medios de pago electrónicos, digitales y QR, que seguirá bajo control del fondo.
El servicio permite cobrar con tarjetas, billeteras virtuales y apps bancarias; ofrecer cuotas; adelantar fondos y gestionar el negocio desde un portal unificado, todo esto como evolución de los servicios que antes ofrecía Prisma Medios de Pago.
Esta separación de Payway (que queda con Advent) y Prisma (que pasa a Visa) busca cumplir con las normativas de competencia, evitando que una sola empresa controle desde el plástico hasta el aparato donde se apoya la tarjeta en el comercio.
Pero, tanto Prisma Medios de Pago como Newpay, las dos joyas de procesamiento y servicios financieros del país, pasan a formar parte de los activos de Visa International en la Argentina.
En este sentido, el documento oficial asegura que Prisma "es la plataforma de procesamiento de emisores número uno en Argentina y Newpay es también el proveedor número uno de pagos electrónicos de facturas (PagoMisCuentas) y el segundo operador de cajeros automáticos del país (Banelco)".
Se trata de una movida estratégica que redefine el tablero de las fintech y la banca tradicional, ya que la operación marca el fin de la era de Advent International como dueño del principal procesador de pagos del país y el regreso de Visa al control de una infraestructura que, paradójicamente, ayudó a fundar hace décadas.
La plataforma más grande
Durante la gestión del fondo norteamericano, Prisma Group experimentó una transformación estratégica que resultó en la separación del negocio en tres plataformas independientes como son Prisma, Newpay y Payway.
La operación le permite a Visa quedarse con la plataforma de procesamiento de emisores más grande de la Argentina que procesa más de 6.000 millones de transacciones al año como socio de confianza de los principales bancos del país.
En el caso de Newpay proporciona infraestructura de pagos y acceso a efectivo en Argentina, lo que permite pagos entre cuentas en tiempo real, incluyendo transferencias instantáneas y transferencias 3.0, así como pagos QR interoperables en todo el ecosistema.
Newpay también ofrece pagos electrónicos de facturas (PagoMisCuentas) y es operador de cajeros automáticos en el país (Banelco).
"La adquisición marca una evolución acelerada para Prisma y Newpay, al combinar una red de pagos global con una plataforma local escalable para impulsar la innovación, la resiliencia operativa y la ampliación de las capacidades para los clientes", señala el documento.
En este sentido, Juan Pablo Zucchini, socio director de Advent, señala que "la transacción refleja la solidez de las plataformas que ha desarrollado el equipo de Prisma y el valioso papel que desempeñan en el ecosistema de pagos de Argentina".
Además, reconoce que Visa está bien posicionada para apoyar la evolución continua y el éxito a largo plazo de Prisma y Newpay.
Del mismo modo, destaca la decisión de Advent de mantener el control sobre Payway "que continuará expandiéndose hacia soluciones comerciales de mayor valor, como pagos instantáneos y códigos QR, soluciones contra fraudes y seguridad, y servicios financieros integrados".
En tanto, Martin Kaplan, director ejecutivo del Grupo, agrega que Advent "ve un gran potencial a largo plazo en Payway como plataforma independiente, respaldado por la continua digitalización de la economía argentina, la transición constante del efectivo a los pagos electrónicos y la creciente demanda de soluciones comerciales avanzadas".
Cambio de control
Desde el 2008, Advent invirtió o comprometió u$s9.400 millones en 18 empresas de pagos a nivel mundial como Nuvei (proveedor global de servicios de pago enfocado principalmente en comercios electrónicos empresariales); myPOS (soluciones de pago para autónomos y comerciantes en Europa); Mangopay (líder de soluciones de pago para marketplaces y plataformas) y Medius (líder de automatización de cuentas por pagar en la nube).
Paralelamente, Advent ha invertido en seis empresas argentinas desde 1998 en los sectores farmacéutico, de consumo, financiero y de servicios empresariales.
En el caso de Prisma, la operación no marca solo un cambio de manos de una marca, sino sobre el control de los "rieles" por donde circula el dinero en Argentina:
En el caso de Prisma Medios de Pago es considerado como el mayor procesador de emisores del país (tarjetas de crédito, débito y prepagas). Es la infraestructura que permite que las tarjetas de los bancos funcionen, mientras que con Newpay, Visa también pasa a controlar la Red Banelco de cajeros automáticos más extendida del país.
También se queda con Pago Mis Cuentas, la plataforma líder en pago de impuestos y servicios, y con Pagos en Tiempo Real, infraestructura tecnológica para transferencias inmediatas.
Para entender la importancia de esta transacción, hay que mirar hacia el 2019, durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando Prisma era propiedad de un consorcio de 14 bancos locales, pero por una resolución de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, fueron obligados a desinvertir para evitar un monopolio.
Historia del desembarco de Advent
En ese marco, el fondo Advent International compró el 100% de la compañía en dos etapas por un total cercano a los u$s1.000 millones, con el objetivo de modernizarla y volverla un "unicornio".
La historia dice que, durante décadas, Prisma fue la empresa dominante en el mercado de pagos electrónicos del país, controlada por 14 entidades bancarias entre las que se encontraban el Santander, Galicia, BBVA, Macro y el Provincia, en sociedad con el gigante Visa International.
La compañía controlaba todo el ecosistema: desde la emisión de tarjetas Visa; el procesamiento de pagos; la red de terminales LaPos y la plataforma de pagos Todo Pago.
En 2016, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) inició una investigación por presunto abuso de posición dominante y falta de transparencia. El veredicto fue que los bancos debían desinvertir para fomentar la competencia.
En la decisión oficial jugó fuerte el rol del actual ministro de Desregulación del gobierno libertario. Federico Sturzenegger tuvo un papel agresivo en la venta de Prisma al fondo de inversión Advent International en el 2019.
Su intervención no fue la de un mediador, sino la de un "arquitecto de la desregulación" que utilizó el poder del Banco Central (BCRA) para forzar a los bancos a desprenderse de su joya más preciada. En ese entonces, Sturzenegger era titular del BCRA, cargo que había asumido en 2015 y desde el cual inició una investigación para identificar si el mercado de pagos local estaba "cartelizado".
Según su visión, la estructura de la compañía generaba falta de competencia ya que, al ser dueños de la red, los bancos no competían entre sí por las comisiones. También existía una especie de barrera tecnológica, ya que se frenaba la entrada de nuevos jugadores (como las fintech) para proteger el negocio tradicional de las tarjetas.
Pero, en esos años, Sturzenegger no actuó solo, sino en coordinación con la CNDC, con un único plan: el de atacar a Prisma por dos frentes, el judicial y el monetario. En el 2016, la CNDC inició una investigación por abuso de posición dominante, mientras Sturzenegger presionaba públicamente denunciando que Prisma controlaba desde la emisión hasta el procesamiento de los pagos.
Además y a partir del frente monetario, el BCRA dictó normas para bajar las comisiones que los bancos cobraban a los comercios, lo cual redujo la rentabilidad del negocio para las entidades, "invitándolos" a vender antes de que el valor de la empresa cayera más.
Venta forzada
Este operativo derivó en la venta forzada de Prisma al fondo Advent bajo la amenaza de multas millonarias y cambios regulatorios que iban a desguazar el negocio.
A los bancos no les quedó más opción que aceptar un plan de desinversión a partir del cual en enero del 2019, el fondo norteamericano adquirió el 51% de Prisma por unos u$S700 millones. Se acordó un desembolso inicial de u$s585 millones y un saldo a pagar en un plazo de cinco años.
El mayor legado de Sturzenegger en esta operación no fue solo la venta en sí, sino la ruptura de la exclusividad, teniendo en cuenta que antes, si un comercio quería aceptar Visa, debía contratar a Prisma; si quería Mastercard, a First Data (hoy Fiserv).
Con su rol, el economista forzó que cualquier procesador pudiera operar cualquier tarjeta (adquirencia abierta), lo cual permitió que aparecieran nuevos competidores y dispositivos como los lectores de Mercado Pago o Ualá, bajando drásticamente los costos para los pequeños comercios.
De hecho, en el mercado lo identifican como el ejecutor político que rompió el status quo del sector, utilizando la estructura del Estado para obligar a los bancos locales más poderosos de la Argentina a vender Prisma. El argumento era que la modernización de los pagos electrónicos era imposible mientras los emisores de tarjetas fueran, al mismo tiempo, los dueños de la red de pagos.
Esta medida le valió un enfrentamiento histórico con la cúpula de las cámaras que agrupan a los bancos privados como ABA y ADEBA, que veían en la venta de Prisma una pérdida de soberanía sobre el sistema de cobros.
En este contexto, la llegada de Advent fue vista con buenos ojos por el entonces gobierno de Cambiemos, que entendía que el fondo tenía amplia experiencia en el sector fintech y de pagos (había invertido en empresas como Worldpay y Vantiv), y que buscaba modernizar la infraestructura de pagos en un país donde el efectivo seguía siendo el rey.
Aunque inicialmente los bancos retuvieron el 49% restante, el plan de desinversión dictado por las autoridades de competencia exigía la salida total de las entidades bancarias del capital de la empresa. Así, en febrero de 2022, Advent ejerció su opción de compra y adquirió el 49% restante de Prisma, por otros u$s270 millones, por lo que se estima que que la operación total valoró a Prisma en cerca de u$s1.400 millones.
Con este movimiento, Prisma dejó de ser una empresa "de los bancos" para convertirse en una compañía independiente bajo el mando de un fondo global de capital privado que además cambió las reglas del juego para los consumidores y comercios:
Desde entonces, la empresa transitó un proceso de transformación profunda para convertirse en un gigante tecnológico de pagos, con productos y servicios que en los últimos años se fueron consolidando entre los clientes argentinos.
Ciclo completado
Ahora, Advent completa su ciclo de inversión (el famoso exit) vendiendo las unidades de procesamiento e infraestructura a Visa Internacional cuyo interés por cerrar este deal responde a una tendencia global de las redes de tarjetas que es la de dejar de ser solo "plásticos" para convertirse en compañías tecnológicas de red.
En este sentido, los planes de Visa pasan por integrar sus estándares globales de seguridad directamente en la base de datos de Prisma.
La empresa mencionó que la combinación tecnológica permitirá desplegar soluciones de "comercio agencial", donde asistentes de inteligencia artificial gestionan pagos de forma autónoma y segura.
En este sentido, Visa aclaró que Prisma seguirá procesando tarjetas de otras marcas (como Mastercard o Cabal), manteniendo su rol de procesador multimarca, pero ahora bajo el estándar tecnológico de Visa.
En cuanto al impacto que este deal tendrá para los usuarios, se espera que a corto plazo, nada debería cambiar en el uso diario de Banelco o Pago Mis Cuentas.
Reconfiguración del mercado
Sin embargo, a mediano plazo se espera una implementación más rápida de pagos sin contacto y autenticaciones biométricas y que los servicios de pago estén más alineados con los estándares europeos o estadounidenses.
Además, esta reconfiguración del mercado, con Visa tomando el control de la infraestructura de procesamiento (Prisma) y el fondo Advent reteniendo el negocio de terminales (Payway), genera un escenario de competencia mucho más agresivo, especialmente frente al ecosistema de Mercado Pago.
Es que el cambio de dueños trae una separación clara entre quien "procesa" el pago y quien "vende" el servicio al comercio, mecanismo que debería tener los siguientes efectos:
- Mayor transparencia en los costos: al quedar Payway (la red de terminales POS) separada de la red de procesamiento de Visa, el comercio podrá ver más claramente qué parte de la comisión corresponde al servicio de la terminal y qué parte es el arancel de la tarjeta
- Presión a la baja por competencia: Visa busca escala global. Su objetivo no es necesariamente ganar dinero con una comisión alta por transacción, sino que todas las transacciones pasen por sus rieles. Esto podría forzar a una baja de aranceles para incentivar que los comercios dejen de preferir el efectivo o las transferencias directas
- Paquetes de servicios: Se espera que Payway (ahora independiente) lance promociones más agresivas de "comisión cero" por ciertos períodos o descuentos en el alquiler de terminales para retener a los comercios frente a la avanzada de los lectores de Mercado Pago (Point)
La verdadera batalla
Por "debajo" de la información oficial, se entiende que la verdadera batalla es contra Mercado Pago (El ecosistema cerrado vs. el abierto), ya que se especula con que la compra de Prisma por parte de Visa es, en esencia, un intento de las redes tradicionales por frenar el avance de los "billeteras digitales" que operan de forma cerrada.
En este sentido, se entiende que Mercado Pago ha construido un ecosistema donde el dinero circula principalmente dentro de su propia plataforma.
Visa, al controlar Prisma y Banelco, apuesta a fortalecer el "sistema abierto": que cualquier tarjeta de cualquier banco funcione de manera impecable y segura en cualquier lugar, usando estándares globales (como el pago con el celular vía NFC).
La gran pelea, se agrega, de 2026 es el código QR contra el pago "apoyando" el teléfono o la tarjeta ya que Visa usará la tecnología de Prisma para hacer que el pago contactless sea más rápido y seguro que escanear un QR, tratando de quitarle usuarios a Mercado Pago en la caja del supermercado o comercio.
Además, Mercado Pago es muy fuerte dando créditos rápidos a comercios mientras que Visa, a través de la infraestructura de Newpay, planea ofrecer herramientas de "compre ahora, pague después" (BNPL - Buy Now, Pay Later) integradas directamente en la terminal de pago, compitiendo con el crédito de Mercado Crédito.
Un punto crítico es que el Gobierno y los entes reguladores estarán vigilando que Visa no favorezca a sus propias tarjetas sobre las de la competencia (como Mastercard o tarjetas regionales) ahora que es dueña de la "autopista" (Prisma) por donde viajan todas.
En este sentido, se asegura que para los clientes y el comercio, la operación es "una buena noticia" porque habrá más opciones de terminales y posiblemente mejores promociones de captación.
Para Mercado Pago, significa que su principal competidor ya no es un grupo de bancos locales o un fondo de inversión, sino una de las empresas tecnológicas de pagos más poderosas del mundo con capacidad de inversión ilimitada.