En un contexto de ingresos ajustados y mayor fragilidad financiera, los hogares argentinos profundizan su dependencia del crédito no bancario, con un peso creciente de billeteras virtuales y otras alternativas al sistema tradicional.

Este fenómeno se combina con un deterioro sostenido en los indicadores de morosidad, que refleja dificultades estructurales para cumplir obligaciones y anticipa mayores restricciones en el acceso al financiamiento durante los próximos meses.

Crece la morosidad en los créditos no bancarios

"El endeudamiento de los hogares con entidades no bancarias continúa en aumento y alcanza un ratio del 34% de la masa salarial mensual, 12 puntos porcentuales por encima de diciembre de 2024. Al incorporar también el crédito bancario, el peso del crédito asciende al 141% de la masa salarial", precisó un informe de Eco Go.

Entre trabajadores cuentapropistas e informales, el fenómeno adquiere mayor intensidad, ya que el crédito no bancario representa el 143% de la masa salarial mensual, reflejando mayor dependencia de financiamiento alternativo.

Respecto a la morosidad, el informe indicó: "La irregularidad de las carteras de las entidades no bancarias volvió a aumentar y se ubicó en 22,8%, más de cuatro veces la irregularidad del crédito total del sistema financiero y 2,4 veces la del crédito para consumo bancario".

El deterioro en la calidad crediticia coincide con crecientes dificultades familiares para afrontar compromisos, sumado a un repunte del financiamiento no bancario durante diciembre, consolidando dos meses consecutivos de expansión real.

Durante ese mes, el crédito alternativo creció 1,2% mensual en términos reales, alcanzando un stock de $13,15 billones, con un dinamismo que supera el ritmo de expansión del crédito tradicional bancario.

Este crecimiento confirma la consolidación del financiamiento alternativo como motor del consumo, impulsado por herramientas digitales y condiciones de acceso más flexibles que las ofrecidas por entidades financieras tradicionales.

Desaceleración interanual, pero con niveles históricamente elevados

En términos interanuales, el crecimiento del crédito no bancario se moderó hasta 33,7%, registrando el octavo mes consecutivo de desaceleración tras el pico de expansión del 104% observado en abril pasado.

A pesar de esta desaceleración, el volumen alcanzado en diciembre se ubicó 142% por encima de marzo de 2024 y 21,5% por encima del máximo previo registrado en febrero de 2018.

El financiamiento no bancario también ganó relevancia dentro del crédito al consumo, aumentando 0,2 puntos porcentuales hasta alcanzar una participación del 24,4% dentro de ese segmento.

Considerando el sistema financiero en su conjunto, estos préstamos representan el 13% del crédito total, consolidando el rol de las entidades alternativas dentro del ecosistema crediticio argentino.

El mercado presenta además una elevada concentración, con dos compañías que dominan más de la mitad del financiamiento disponible en el segmento no bancario local.

Naranja X concentra el 38,9% del mercado, mientras Mercado Pago alcanza el 13,8%, aunque ambas empresas muestran cambios respecto del año anterior, cuando sus participaciones eran 44,6% y 11,8%, respectivamente.

Morosidad creciente y endurecimiento del acceso al crédito

El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) advirtió que la menor actividad económica y el endurecimiento monetario durante la segunda mitad de 2025 impulsaron un aumento sostenido en los niveles de morosidad crediticia.

Este deterioro llevó a las entidades financieras a reforzar sus criterios de evaluación y a mostrarse más prudentes al aprobar nuevos préstamos, con la excepción de las líneas de financiamiento denominadas en moneda extranjera.

El informe también indicó que los incumplimientos en créditos al sector privado se aproximan a los máximos observados durante la pandemia, aunque con una composición diferente entre los distintos segmentos económicos.

Según el análisis, el deterioro fue más pronunciado en los hogares que en las empresas, debido al impacto de la rápida desaceleración inflacionaria sobre familias que históricamente confiaban en licuar sus deudas mediante el aumento de precios.

"La cuestión es que el problema de la morosidad no queda encapsulado en el balance de las entidades financieras, ya que tiene efectos macro por el freno observado en la evolución del crédito al sector privado, virtualmente estancado a lo largo de los últimos seis meses", añade el informe de Leral.

El crecimiento del financiamiento alternativo y la suba en los incumplimientos reflejan una presión financiera creciente sobre los hogares, en un contexto macroeconómico más restrictivo y con menor margen de absorción del endeudamiento.

El estancamiento del crédito bancario y la expansión de las entidades no tradicionales sugieren una transformación estructural en las fuentes de financiamiento disponibles para el consumo familiar.

Este escenario limita el acceso a nuevas líneas de crédito, incrementando el peso relativo de instrumentos alternativos mientras se sostiene un elevado nivel de irregularidad en los pagos.

La mayor prudencia de las entidades financieras al evaluar préstamos profundiza el círculo restrictivo, reduciendo la disponibilidad de financiamiento en un momento donde la demanda de crédito continúa siendo elevada.

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