La batalla por el control de las cuentas sueldo (uno de los terrenos más codiciados dentro del sistema financiero argentino) llegó al corazón del Congreso con la discusión de la reforma laboral.
La expectativa del sector fintech para lograr que el proyecto habilite formalmente el pago de salarios en billeteras virtuales terminó: las negociaciones del Gobierno se inclinaron a favor de la banca. Así, el miércoles quedará fuera del debate el famoso artículo 35.
Desde hace algunas semanas, la industria fintech creía tener una oportunidad histórica para avanzar sobre uno de los nichos más estratégicos del sistema de pagos: que los trabajadores pudieran optar por cobrar sus haberes en aplicaciones como Mercado Pago, Ualá, Personal Pay o cualquier billetera habilitada como Proveedor de Servicios de Pago (PSP).
Actualmente, el marco legal obliga a que la acreditación de salarios se realice en cuentas bancarias tradicionales (CBU), una condición que forjó una posición dominante de los bancos durante décadas.
¿Qué proponía el proyecto?
Uno de los puntos más sensibles del borrador de reforma (el artículo 35) proponía modificar el artículo 124 de la Ley de Contrato de Trabajo para admitir que el salario pueda acreditarse en cuentas de pago reguladas bajo el paraguas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Para las fintech, se trataba de una actualización necesaria al ecosistema de pagos que ya opera en la Argentina real: las billeteras concentran un enorme volumen de transacciones diarias y participan de la mayor parte de las operaciones de pago digital del país.
La Cámara Argentina Fintech y otros actores del sector habían hecho público su respaldo. Varios sondeos también indicaban que los usuarios estaban a favor de cobrar su salario en billeteras virtuales.
En este sentido, el trabajo de Isonomía Los argentinos y el dinero arrojo que 9 de cada 10 argentinos quieren poder decidir dónde cobrar su sueldo, en un contexto en el 60% de los empleados en relación de dependencia tienen cuenta en una entidad definida por el empleador.
El mismo trabajo remarcaba que el 76% de los argentinos ya posee o utiliza una billetera virtual, además de que seis de cada 10 confían en estas plataformas como herramienta para manejar su dinero.
Ente las nuevas generaciones, el 78% considera que cobrar su sueldo en una billetera virtual sería más práctico, mientras que el 67% afirma que esta modalidad es segura y le brinda tranquilidad. Entre trabajadores informales e independientes, el apoyo superaba el 65%.
Los motivos que explican esta preferencia son concretos: menor burocracia, facilidad de uso, administración integral del dinero y la posibilidad de generar rendimientos diarios. Para una porción cada vez mayor de argentinos, la billetera virtual no es una opción futura, sino la herramienta desde la cual ya gestionan su ingreso una vez cobrado.
En el mismo sentido, un trabajo de D'Alessio Irol señaló que:
- 26% aceptaría cobrar indistintamente en banco o billetera
- 15% lo haría bajo ciertas condiciones (poder mover el dinero fácilmente o recibir beneficios concretos como menores costos, rendimientos o promociones)
- 37% sigue prefiriendo cobrar exclusivamente en una cuenta bancaria tradicional
- 9% dice "no por ahora, pero podría evaluarlo más adelante"
Pero el proyecto que debatirá el Senado indica que "las remuneraciones en dinero debidas al trabajador deberán pagarse, bajo pena de nulidad, únicamente mediante la acreditación en cuenta abierta a su nombre en entidad bancaria o en institución de ahorro oficial".
El freno de la banca tradicional
La crisis estalló el fin de selama. Las dos principales cámaras del sector, la Asociación de Bancos Argentinos (ABA) y la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPPRA), manifestaron su rechazo frontal a este artículo a través de documentos enviados a figuras clave del Congreso, como la senadora Patricia Bullrich y el diputado Martín Menem.
El argumento central de los bancos es que el pago de haberes en cuentas virtuales no cuenta con las mismas garantías y protecciones legales que las cuentas bancarias tradicionales (CBU).
Según las entidades financieras, el sistema actual de "triple protección" –integrado por el Seguro de Depósitos (SEDESA), el régimen de pasivo privilegiado y un marco de resolución especial ante crisis– asegura que el salario del trabajador permanezca resguardado bajo un estándar mínimo de seguridad jurídica.
Para las cámaras bancarias, la habilitación de las billeteras digitales para este fin generaría:
- Asimetría regulatoria: los bancos consideran que los PSP no están sujetos a los mismos requisitos de supervisión y exigencias patrimoniales que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) impone a las entidades con licencia bancaria
- Contracción del crédito: ABAPPRA estima que la salida de estos fondos del circuito bancario tradicional provocaría un "efecto desintermediación". Se calcula que el crédito bancario puede contraerse significativamente afectando el financiamiento a Pymes, consumo y préstamos hipotecarios
- Falta de transparencia: las entidades aseguran que, a diferencia de los bancos, cuya información financiera es pública y auditable, los PSP operan bajo un marco que no permite a los usuarios conocer con claridad en qué se invierten sus recursos
Se trata de un mercado de unas 10 millones de cuentas sueldo, un público cautivo que recibe dinero todos los meses de forma directa, haciendo que las billeteras deban invertir en acciones para incentivar el traslado de fondos.
Los argumentos de las fintech
Desde la Cámara Argentina Fintech, la visión es diametralmente opuesta. La entidad sostuveo que el debate no se trata de imponer el uso de billeteras, sino de "ampliar derechos" y adecuar la ley a una realidad que ya es masiva en el país.
Según datos oficiales del BCRA citados por la entidad, solo en diciembre se realizaron 753 millones de transferencias inmediatas, de las cuales el 75% tuvo como origen o destino una CVU.
La respuesta de las fintech se estructura en varios puntos clave que buscan desmitificar las advertencias bancarias:
Para las fintech, el salario es una de las pocas operaciones masivas donde todavía no existe plena libertad de elección del canal de cobro.
Compararon esta situación con la reciente apertura de medios de pago en el transporte público: sumar opciones no elimina las anteriores, sino que fortalece la infraestructura y beneficia al usuario.
"El salario pertenece al trabajador", enfatiza el comunicado de la Cámara Argentina Fintech, instando al Congreso a no mantener "privilegios regulatorios" que hoy obligan a millones de personas a utilizar canales que quizás no son de su preferencia para administrar su ingreso diario.
Sin embargo, a Mercado Pago todavía le queda un as sobre la manga: si logra la licencia bancaria, que ya solicitó, podrá ofrecer cuentas CBU y, en definitiva, ofrecer el cobro de salarios a sus usuarios, tal como lo puede hacer Ualá tras la compra de Wilobank (hoy Uilo).
Para los trabajadores, la discusión pone en foco una pregunta esencial: ¿debe primar la seguridad regulatoria de las estructuras tradicionales o la libertad de elección del individuo para decidir dónde y cómo recibe su salario? La respuesta que termine plasmándose en la ley tendrá impacto directo en la arquitectura del sistema financiero argentino y en la dinámica competitiva entre bancos y fintech en los próximos años, fomentando o limitando la inclusión financiera en el país.