Hay dos frentes que este 2026 aparecen como los más urgentes dentro del ecosistema fintech argentino: la definición de nuevas regulaciones y el fortalecimiento de la educación financiera.
Según indica el último Mapa Fintech Argentina, de la Cámara Argentina Fintech, existe un consenso de que son los principales desafíos a abordar para que la industria pueda seguir creciendo este año.
En concreto, el 57% de las empresas identifica a ambos puntos como los principales aspectos a mejorar y advierten que, en la actualidad, son un freno para el desarrollo del ecosistema.
Si en 2026 no hay avances concretos en estos planos, el crecimiento de un sector clave para la economía argentina volverá a chocar con las mismas barreras.
Regulación y educación financiera: sin una, la otra no funciona
Se trata de dos vertientes que no pueden analizarse por separado. Por un lado, la regulación establece las reglas de juego; por otro, la educación financiera define quiénes pueden (son capaces de) participar.
Por cuestiones normativas, las fintech pueden ofrecer determinados servicios bajo ciertas condiciones. Pero la falta de educación financiera puede impedir que una persona, por simple desconocimiento, acceda a los mismos productos que hoy están disponibles.
El lado B de la industria fintech
Sin un marco regulatorio claro o con un esquema inflexible, ciertos servicios no pueden ofrecerse. Aun si ese marco está definido y la industria, consolidada, como ocurre hoy en Argentina, si las personas no saben cómo acceder y aprovechar al 100% esas herramientas, no las utilizan y, en consecuencia, la adopción termina siendo limitada y ni el mercado ni la industria logran expandirse.
Diego Kupferberg, Analista de Banca & Fintech de Taquion, subraya esto al afirmar a iProUP que "hay más de un centenar de actores solo en medios de pago y crédito, pero la adopción masiva se frena porque muchos usuarios no entienden bien costos, riesgos y derechos, y porque los marcos regulatorios se ajustan de forma fragmentada y reactiva".
Por su parte, Christian Balatti, experto en productos fintech y Country Manager de Argentina en Stefanini Group, alerta que "sin capacidades básicas, como entender intereses, endeudamiento, rendimiento, comisiones, impuestos, pagos mínimos en tarjetas, etcétera, cualquier mejora regulatoria queda en un plano abstracto".
De esta forma, considera que "el producto puede ser más transparente, más seguro y hasta más fancy, pero si la persona no entiende el lenguaje mínimo, lo evita, lo usa mal o lo abandona frente al primer problema".
"Esto genera un círculo vicioso: baja adopción o uso superficial de productos formales, más peso de soluciones informales, mayor desconfianza hacia el sistema y presión social para volver a 'controlar' o restringir, lo que vuelve a limitar la innovación y la competencia, y le mantiene la relevancia al efectivo", advierte.
Por esto, Jorge Larravide, especialista en ecosistema financiero, considera clave "el trabajo conjunto y el acuerdo de todas las partes", tanto por parte de las empresas que integran el ecosistema como de los reguladores.
Esto no es menor si se tiene en cuenta que en Argentina el modelo de regulación es multiagencia e involucra al Banco Central (BCRA), la Comisión Nacional de Valores (CNV) y la Unidad de Información Financiera (UIF), según cada caso.
De esta manera, hay decisiones regulatorias (ya sea el desarrollo de nuevas o la actualización, u eliminación, de vigentes) que no dependen de un solo organismo. Esto quedó reflejado, por ejemplo, en la creación del régimen de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) o en el reciente sandbox regulatorio para la tokenización de activos del mundo real.
Regulaciones y desregulaciones: qué definiciones espera el mundo fintech en 2026
De cara a este 2026, en lo que respecta al plano regulatorio, el ecosistema fintech espera definiciones claras tanto desde Casa Rosada como en el Congreso de la Nación.
Una de las principles tiene que ver con la reforma laboral (de inminente debate en las próximas sesiones extraordinarias en febrero) y la posibilidad de que billeteras puedan funcionar como plataformas para cobrar salarios.
Para Kupferberg, permitir que los sueldos de los trabajadores se acrediten directamente en billeteras y PSP podría:
- Acelerar la inclusión financiera, ya que personas que hoy utilizan casi exclusivamente efectivo pasarían a contar con un instrumento digital de uso cotidiano.
- Fortalecer el ecosistema de pagos, al generar mayor volumen en cuentas de pago y potenciar el uso de QR, débitos automáticos, créditos sobre flujo de sueldo, entre otros servicios.
Sin embargo, aclara a iProUP que, para que este esquema funcione de manera adecuada y sin riesgos, es necesario:
- Garantizar que el trabajador pueda elegir libremente la cuenta (banco o billetera) y cambiarla sin fricciones ni costos.
- Exigir a las billeteras estándares similares a los de los bancos, en materia de resguardo de fondos salariales, transparencia en las comisiones y canales de reclamo.
- Asegurar una interoperabilidad plena entre cuentas de pago y bancarias, para evitar que el salario "quede encerrado" en un solo ecosistema.
Pero también se aguardan por cambios en materia tributaria. Este último punto es seguido de cerca por las exchanges cripto, que hoy se encuentran alcanzadas por el Impuesto sobre los Créditos y Débitos (también conocido como Impuesto al Cheque).
Esto último cobra especial relevancia luego de que, en la última LABITCONF, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, prometiera "novedades" antes de fin de 2025, que finalmente no llegaron. Quedará por verse si ese compromiso por parte del Ejecutivo se concreta a lo largo de 2026.
Sobre todo, pensando en que este grupo espera una solución que permita dejar atrás un reclamo histórico del ecosistema cripto, vinculado a la diferencia de trato que existe frente a los bancos y las billeteras no cripto, exentos de este tributo (en el caso de las entidades tradicionales, desde el año 2001, hace ya 25 años).
De hecho, tal como destaca el relevamiento de la Cámara Argentina Fintech, son las empresas que operan en cripto y blockchain las que "más abogan por nuevas regulaciones o por una actualización de las vigentes".
Sin educación financiera no hay adopción de pagos, crédito y cripto
En simultáneo, Balatti sostiene a iProUP que "la educación financiera funciona como una 'intraestructura blanda'" y que "sin ella, las otras infraestructuras, la regulatoria, tecnológica, de pagos, de datos, etcétera, no logran su objetivo de inclusión y bienestar financieros" y compara: "Es como una autopista, no resuelve nada si la gente no sabe conducir".
"Cuando la comprensión financiera se masifica, se activan efectos de red positivos: más personas comparan ofertas, exigen transparencia, detectan abusos, recomiendan buenas experiencias y se vuelven aliadas naturales de reguladores y empresas responsables, así como ganan en bienestar financiero", suma.
Larravide coincide y va un paso más allá al definir a la inclusión financiera y digital como "el eje sobre el cual se pueden concretar todo tipo de iniciativas".
"La tecnología puede ayudar a democratizar el acceso a los servicios financieros, pero si no hay educación financiera, si las personas de todas las edades, de todos los niveles socioeconomics, de todas las latitudes de Argentina no entienden de qué se trata, no vamos a lograr como ecosistema financiero que realmente haya un uso intensivo y completo por parte de todos", asevera a iProUP.
Por eso, considera clave incorporar la educación financiera en el aula desde edades tempranas. Sobre este punto, Kupferberg remarca la necesidad de elevar el nivel de alfabetización financiera, que hoy define como bajo; lo que, en su análisis, genera una "limitación transversal a todos los verticales, desde pagos y crédito hasta cripto e inversiones".
Entre las acciones concretas que, desde el Estado, recomienda el analista de Banca & Fintech de Taquion, se destacan:
- Incorporar contenidos básicos y obligatorios de educación financiera en la escuela secundaria y en la formación docente, como presupuesto personal, endeudamiento responsable, tasas de interés, mora, score crediticio y estafas digitales.
- Utilizar canales masivos (medios públicos, campañas digitales y apps oficiales) para explicar, en lenguaje simple, productos como billeteras, plazos fijos, tarjetas de crédito, seguros y herramientas de inversión.
- Publicar comparadores neutrales de costos y comisiones de productos financieros, tanto de bancos como de fintech, para que los usuarios puedan tomar decisiones informadas.
Más allá de lo que pueda impulsarse desde el sector público y el plano gubernamental, las empresas del mundo fintech también pueden "tomar la posta" en este terreno. En ese sentido, según el especialista, durante este año pueden avanzar (las que aún no lo hacen) con iniciativas como:
- Desarrollar programas abiertos y gratuitos de educación financiera (micrositios, cursos breves y simuladores) enfocados en los segmentos que más utilizan fintech: jóvenes, trabajadores informales, PyME y emprendedores
- Estandarizar mensajes mínimos de transparencia, mostrando siempre TNA, CFT, riesgos y plazos de forma simple y comparable, incluso más allá de lo que exige la regulación.
- Colaborar a nivel sectorial (a través de cámaras y asociaciones) para producir material común y neutral que luego cada marca pueda amplificar, evitando que todo sea percibido como "contenido comercial"
- Medir el impacto de la educación financiera con métricas concretas, como reducción de la mora, menor cantidad de reclamos, mayor uso de débito automático o ahorro y una menor incidencia de fraudes
Francisco Chaves del Valle, consultor fintech y docente del ITBA, asegura a iProUP que todo este proceso generaría un escenario de "ganamos todos".
"Si todas las empresas de un mismo rubro trabajan sobre esa educación, si no invertís en mí, invertís en otra, pero en definitiva ya tenés una persona que invierte y tu diferencial pasa por el servicio que ofrecés, la confianza que generás y las promociones o incentivos que tengas. Entonces, si todos hacemos educación financiera, ganamos todos", concluye.