Puntos importantes
El hackeo a Binance se convirtió en el mayor robo de la historia cripto. Según datos de Arkham, la exchange sufrió un exploit por más de u$s5.700 millones, y Tether y Circle congelaron más de u$s2.300 millones en stablecoins mientras el atacante movía fondos por plataformas descentralizadas.
En ese recorrido apareció un dato clave: el atacante usó un préstamo en Aave para convertir stablecoins en Ether. No fue el método del robo, pero explica cómo intentó escapar de los bloqueos.
¿Cómo hackearon a Binance? El mecanismo del robo
El golpe se concentró en la billetera caliente conocida como "Binance 14". El atacante usó EIP-7702, una función de Ethereum que permite a una billetera ceder el control a un programa. La billetera quedó convertida en un "barredor" que enviaba los fondos a la dirección del atacante.
La secuencia, según el registro de la blockchain, fue rápida. A las 17.20 hora de Argentina, una transacción vinculó la billetera a un contrato malicioso, y cuatro minutos después ese contrato la vació. En una sola transacción se movieron 167.464 ETH y 63 tokens.
Lo que todavía no está claro es cómo ingresó el atacante. La delegación solo funciona si está firmada con la clave de la billetera, y Binance no explicó públicamente cómo se obtuvo esa firma. Además, EIP-7702 existe solo en cadenas compatibles con EVM, por lo que no explica los retiros en Bitcoin y Tron, cuyo origen es desconocido.
¿Qué papel tuvieron los préstamos? La jugada en Aave
Con las stablecoins en su poder, el atacante enfrentaba un problema: Tether y Circle pueden congelar USDT y USDC. Por eso, las stablecoins congelables se cambiaron por Ethereum o se usaron como garantía para pedir otros activos.
El mecanismo fue simple. Una billetera del atacante depositó 60 millones de USDT en Aave y, en tres minutos, pidió prestados 19.762 wETH, unos u$s45 millones. En un préstamo descentralizado, el usuario deja un activo como garantía y recibe otro en préstamo, sin pedir permiso a nadie.
La ventaja para el hacker era evidente. El Ether no se puede congelar, y el préstamo le permitía quedarse con un activo líquido mientras los USDT quedaban bloqueados como garantía. Todo ocurrió antes de que Tether congelara su dirección y antes de que el Guardian de Aave frenara las reservas, 46 minutos más tarde.
El saldo es llamativo: se obtuvo cerca de u$s45 millones contra más de u$s5.500 millones robados. Es una porción pequeña, pero muestra la estrategia de salir de activos congelables hacia activos que no lo son.
¿Por qué Aave congeló sus mercados?
La preocupación de Aave era el efecto contagio. Si un hacker deposita garantía robada y pide prestado, y esa garantía luego se congela, se confisca o se desploma, el préstamo no se repaga y las pérdidas recaen en quienes aportaron la liquidez. Esa deuda incobrable es el riesgo que la plataforma quería evitar.
Por eso actuó en varios frentes. Aave bloqueó nuevos depósitos y préstamos en su mercado V3 de Ethereum, y Kamino frenó temporalmente los préstamos en sus mercados de SOL y BTC. En paralelo, Aave congeló sus mercados en Avalanche para impedir que el atacante usara AVAX robado como garantía. Habría movido unos 1,81 millones de AVAX.
Desde el lado de Aave, Marc Zeller, de Aave Chan Initiative, sostuvo que el monto prestado antes del congelamiento era manejable para el protocolo.
Las cifras varían según la fuente y siguen moviéndose. El total congelado superaba los u$s3.000 millones según el último recuento, y el co-CEO de Binance, Yi He, dijo que Ripple ayudó a congelar unos u$s200 millones.
Lo que no se puede congelar es el Ether. Unos 195.470 ETH, algo más de u$s440 millones, quedaron en manos del atacante tras ser enviados a una dirección nueva. Según el análisis de Molly White, el atacante todavía controlaría entre u$s1.500 y u$s3.000 millones.
¿Qué dice Binance y qué pasa con los fondos de los usuarios?
El comunicado de la exchange insiste en un mensaje central: "los fondos de los usuarios están completamente a salvo". Binance aclaró que sus equipos de seguridad revisan la información "con urgencia" y que las novedades se darán únicamente por los canales oficiales, además de advertir sobre estafas con links y mensajes falsos.
Como medida de precaución, la plataforma suspendió temporalmente depósitos y retiros mientras realiza controles de seguridad, congela fondos y trabaja con las fuerzas de seguridad. También prometió que cubrirá todas las pérdidas y publicará un análisis posterior completo cuando termine la investigación. Binance destacó que se trata de un esfuerzo de toda la industria, con socios que ayudaron a congelar activos.
Cuando el episodio estalló, Changpeng Zhao dijo que la actividad "se parece a un hackeo", aunque aclaró que ya no dirige la exchange, lo que generó dudas sobre quién respalda las promesas: el fondo de seguro de Binance ronda los u$s1.300 millones, por debajo de lo que el atacante aún retiene.
Sobre las reservas, los datos de Binance indican que las billeteras afectadas respaldaban saldos de clientes, y el respaldo en ETH quedaría cerca del 94% hasta que la exchange reponga lo sustraído.
La reacción del mercado fue inmediata. Bitcoin cayó a u$s77.000, el BNB retrocedió cerca de 7% y, según CryptoTicker, se liquidaron u$s628 millones en una hora.