Puntos importantes
La tokenización puede simplificar operaciones financieras al reunir validación y liquidación, una posibilidad que despierta interés entre los inversores institucionales, aunque su adopción todavía es limitada.
Sin embargo, los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) muestran que el uso sigue limitado y que la velocidad operativa plantea desafíos para la estabilidad financiera.
¿Qué ventajas concretas ofrece la tokenización a los inversores?
La posibilidad de operar fuera de los horarios bursátiles tradicionales ya es una de las señales más visibles del interés por estos instrumentos digitales entre los inversores.
Más de la mitad de las transacciones con acciones tokenizadas se realiza cuando el mercado estadounidense está cerrado, mientras cerca del 80% involucra menos de una acción completa.
Ese patrón apunta al atractivo de la negociación continua y de las compras fraccionadas, que las plataformas desarrollan mediante ofertas de acciones respaldadas por criptoactivos para ampliar el acceso.
Sin embargo, la flexibilidad tiene un costo, porque estos mercados cuentan con menor liquidez y son aproximadamente 1,5 veces más volátiles que sus equivalentes tradicionales.
Además, las noticias difundidas durante la noche terminan reflejándose en los precios de apertura de las bolsas convencionales, una señal de que ambos mercados siguen estrechamente conectados.
Esta relación muestra que la negociación digital puede extender los horarios de actividad, pero no elimina la influencia de los mercados financieros tradicionales sobre los precios.
¿Qué tamaño tiene hoy el mercado de activos tokenizados?
El informe de estabilidad financiera de octubre del FMI estima que los activos tokenizados públicos, excluidas las pensiones, rondan los u$s65.000 millones, una escala todavía reducida frente a los mercados tradicionales.
Dentro de ese total, las acciones tokenizadas representan apenas u$s2.300 millones, y más del 70% se concentra en dos plataformas, Ondo Finance y Backed Finance.
Las pensiones sobresalen con un volumen diario promedio de u$s303.000 millones, cifra que ilustra la relevancia de la gestión del colateral entre los usos más concretos de esta tecnología.
Aun con esos avances, la actividad se concentra en Estados Unidos y algunas plazas offshore, mientras las plataformas operan en redes cuya compatibilidad continúa siendo limitada.
Estas cifras dibujan un mercado con aplicaciones identificables, pero todavía lejos de una adopción masiva, pese al interés de los inversores institucionales y las posibilidades de simplificar distintas etapas de una transacción financiera.
La falta de compatibilidad entre infraestructuras también dificulta conectar plataformas y aprovechar plenamente las ventajas que ofrecería un sistema de activos tokenizados más integrado.
¿Por qué la rapidez también puede aumentar los riesgos financieros?
La liquidación más rápida reduce el tiempo disponible para que los participantes administren su liquidez y ajusten posiciones, por lo que una tensión puede propagarse antes de que consigan reaccionar.
La interconexión entre registros digitales y el recurso al endeudamiento pueden amplificar esas presiones, haciendo que problemas inicialmente acotados se transmitan entre plataformas y participantes del sistema.
Para acompañar el desarrollo, el FMI identifica cuatro prioridades: seguridad jurídica, claridad regulatoria, interoperabilidad y fiabilidad de los activos utilizados para liquidar operaciones financieras.
También defiende reglas neutrales desde el punto de vista tecnológico, según las cuales una misma actividad debe cumplir requisitos equivalentes sin importar qué sistema se utilice para ejecutarla.
La institución favorece la liquidación en moneda de banco central y advierte sobre el contagio asociado a soluciones privadas, especialmente las stablecoins, tras alertar en julio sobre posibles corridas bancarias masivas vinculadas con ellas.
El futuro de la tokenización dependerá, por tanto, no solo de acelerar transacciones, sino de contar con infraestructuras sólidas, reglas claras y suficiente confianza para que los actores amplíen su participación.