La Digital Asset Market Clarity Act no superó la votación procesal del martes 15 de septiembre de 2026. El resultado fue 49 a favor y 50 en contra, muy por debajo de los 60 votos necesarios para avanzar.
El dato que más incide no es la distancia con el umbral sino otro. El proyecto no alcanzó ni la mayoría simple, con varios republicanos (supuestamente a favor) votando en contra.
Los negociadores de ambos partidos habían elaborado más de 600 páginas de compromiso legislativo. El punto de quiebre fueron las secciones finales. Es decir, las disposiciones éticas destinadas a limitar que altos funcionarios gubernamentales mantengan vínculos comerciales con criptomonedas.
La senadora Cynthia Lummis, principal negociadora republicana, hizo la última propuesta sin lograr convencer a suficientes colegas. "No permitamos que este día sea el día en que entregamos nuestro futuro a otra persona porque tuvimos demasiado miedo para terminar lo que comenzamos", remarcó en el pleno. "Votemos que sí. No solo unámonos a la economía del siglo XXI. No solo unámonos a la era digital. Liderémosla. Definámosla."
El calendario electoral fue determinante. Cuanto más se acercaba el proceso a las elecciones de medio término del 3 de noviembre, más difícil resultaba sostener un acuerdo bipartidista.
Clarity Act no avanzó en el Senado e impactó en cripto y acciones
Bitcoin retrocedió aproximadamente un 3% en 24 horas, llegando brevemente a la zona de los u$s75.000 y cotizando en torno a u$s75.889 tras la votación. Pero el golpe más fuerte lo recibió el mercado accionario vinculado al sector.
Las dos noticias negativas para Bitcoin esta semana
Coinbase cerró la jornada con una baja del 10,14% en u$s172,05, tras haber caído casi 9% durante la sesión. Circle, el emisor de USDC, se desplomó 13,07% hasta u$s84,69. Galaxy Digital perdió 7,71% y Gemini cayó cerca del 7%.
El daño se extendió a todo el ecosistema. Robinhood cayó 3%, Bullish perdió 5% y eToro descendió 4%. Entre los mineros, Riot Platforms bajó 5%, mientras MARA Holdings, CleanSpark, IREN y Core Scientific cedieron entre 3% y 4%.
Esa diferencia entre la caída del 3% de Bitcoin y el desplome de más del 10% de Coinbase es reveladora. Quiere decirnos que las acciones cripto funcionan como versión apalancada del sector, y son las que más sufren cuando el marco regulatorio se aleja.
Pero conviene un matiz. La votación no explica toda la caída. La jornada del martes también estuvo marcada por inversores reduciendo exposición al riesgo antes de la decisión de la Reserva Federal del miércoles, que probablemente termine con un aumento de tasas. El Nasdaq y el S&P 500 también cerraron en rojo.
¿El mercado ya había descontado la votación de la Clarity Act?
Los inversores ya habían dado como un hecho el freno legislativo de la ley cripto. Eso explica por qué Bitcoin cayó menos de lo que sugiere la magnitud política del episodio.
Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica, fue explícito sobre ese punto: "Tal como anticipamos la semana pasada, el mercado ya no era optimista respecto a la aprobación de la Clarity Act este año. Los mercados de predicción y las estadísticas disponibles no le daban más del 20% de probabilidad de aprobarse".
Su lectura del resultado: "La votación procesal del 15 de septiembre confirmó ese escenario: el proyecto no consiguió los 60 votos necesarios para avanzar en el Senado, pese a que en los días previos la Casa Blanca había cedido en algunos puntos, como una nueva cláusula de ética, para intentar sumar apoyo demócrata".
Colombo remarcó, además, que se trataba de un voto de procedimiento y no de la votación final, aunque advirtió que "su fracaso complica sensiblemente el calendario legislativo, con el Congreso encaminado a un control dividido el próximo año".
Sobre la reacción del precio, su diagnóstico fue directo: "La reacción inmediata fue la esperada: Bitcoin retrocedió tras conocerse el resultado de la votación, en línea con lo que veníamos remarcando sobre la sensibilidad y volatilidad de estas jornadas cuando las señales regulatorias de Estados Unidos coinciden con un contexto financiero ya expectante".
El nivel técnico que define realmente el futuro del precio
La resistencia llega a los u$s83.000, y está bastante más arriba de donde opera el precio hoy. Iván Bolé, analista cripto, resume: "A mi criterio, todas las noticias quedan incorporadas a precio. Por ende lo que hay que mirar para intentar proyectar o comprender el movimiento de fondo en curso son amplios marcos temporales de tiempo".
Su tesis central es que el bear market no terminó, y la evidencia que aporta es un doble rechazo. "Bitcoin ya mostró una confirmación bajista al rechazar el nivel de 82.900-83.000. Ese nivel es bastante más importante de lo que se piensa", analiza el experto para iProUP.
La secuencia que describe es la siguiente: el precio dejó de caer en febrero de 2026 en torno a los u$s59.000, rebotó con fuerza hasta los u$s82.900, retomó la senda bajista hasta los u$s57.800 en julio, y remontó espectacularmente en agosto y septiembre para volver a visitar los 83.000. "Pero no lo pudo pasar por ahora".
"Ese doble rechazo del nivel, ocurridos en mayo y en septiembre, refuerza la tesis bajista de corto plazo y la visión de que el mercado bajista no está terminado", continúa Bolé.
Los niveles que marca hacia abajo son concretos: soporte inmediato en torno a u$s76.000 (donde el precio ya está cotizando levemente por debajo), luego u$s72.300 y después u$s67.300. "Perder este último abriría la caja de Pandora para nuevos mínimos, y u$s57.800 podría ser vulnerado", advierte con preocupación.
Qué cambiaba si la Clarity Act se aprobaba
Menos de lo que la narrativa del mercado sugiere, según Bolé. El analista plantea el escenario alternativo sin descartarlo: "Si los republicanos sacan una Clarity Act de la galera, podrían 'fabricar' un nuevo impulso alcista, superar u$s83.000 y en tal caso aspirar a revisitar máximos anteriores que se sitúan en torno a los u$s98.000".
Pero acá está el punto que desarma la lectura convencional. Su proyección es idéntica con o sin ley. "Sin Clarity Act, la opinión es exactamente la misma. Cualquier impulso alcista tiene ese mismo perfil: primero 83, y acto seguido 98. Y ahí 'vemos'. Porque el mercado bajista puede dar una pata más incluso desde allá arriba".
Su síntesis sobre el rol de las noticias es la frase más contundente del análisis: "Las noticias no forman estructura, solo exageran el movimiento".
Lo que sí puede cambiar el escenario, según su lectura, es otra variable: "¿Qué es lo que sí puede cambiar las cosas? El tiempo". Y, por supuesto, explica por qué: "Si el precio no acelera bajista y transcurre el tiempo, eso favorece escenarios alcistas. Si se 'consume' el año, el mercado bajista también perdería fuerza, porque convengamos que viene cayendo ya desde hace 12 meses, y que los vendedores no van a poder dominar el mercado 'para siempre'".
Para lo inmediato, marca dos cosas a vigilar: si la vela diaria cierra por debajo de los u$s76.000 (como parecía ser el caso) y cómo fluye el volumen. Sobre la reunión de la Fed es cauto: "La suba de tasas se supone estar en precios, pero tendremos que ver cómo reacciona el humor de mercado ante el hecho consumado".
Su conclusión operativa: "Una cosa es segura: hay volatilidad en puerta". Y la condición que define todo: "Recordemos: sin u$s83.000 no podemos ni empezar a hablar".
Lo que significa para la industria quedarse sin ley
No tener ley implica, básicamente, que la regulación queda en manos de organismos que pueden cambiar de criterio con cada gestión.
Pablo Casadio, cofundador de Bit2Me, plantea el costo real del fracaso: "Es una mala noticia para la industria, no porque esperáramos una ley perfecta, sino porque cada vez que el Congreso deja pasar la oportunidad de dar reglas claras, el mercado sigue operando en una zona gris que termina perjudicando más a los usuarios que a las empresas serias del sector".
Y apunta al factor que definió el desenlace: "Lamentablemente, la politización del debate volvió a ganarle a la necesidad real del mercado. Con las elecciones de noviembre encima, es difícil pensar que haya voluntad para retomar esto pronto, y eso significa más meses de incertidumbre para un sector que necesita previsibilidad para seguir creciendo".
Mientras tanto, la industria vuelve la mirada hacia los reguladores. La SEC propuso recientemente Reg Crypto, su primera gran norma para criptomonedas, y está por aprobar una versión limitada de tokenización de valores.
Pero el propio presidente de la SEC, Paul Atkins, declaró que las nuevas normas y las exenciones de registro no serán duraderas sin una ley que las sustente. Gran parte de lo definido hasta ahora tomó forma de orientaciones fáciles de revertir, e incluso una norma formal puede eliminarse del mismo modo en que fue redactada.
Colombo coincide en que esa dinámica seguirá su curso: "Más allá de lo que ocurra en el Congreso, la SEC y la CFTC ya vienen avanzando por su cuenta con reglas propias, por lo que buena parte de la industria seguirá operando bajo el marco regulatorio actual independientemente del resultado legislativo. El estancamiento del proyecto no cambia esa dinámica de fondo".
¿Cuándo podría retomarse el debate de la Clarity Act?
La Clarity Act podría volver al recinto en 2027 y el escenario empeora. El Congreso actual concluye su sesión a fin de año y uno nuevo asume a principios de enero. Las elecciones del 3 de noviembre de 2026 definen su composición.
Si los demócratas obtienen mayoría en alguna cámara (y se considera probable ese resultado en la Cámara de Representantes) ningún proyecto avanzará sin su consentimiento.
Los nombres que asumirían las comisiones clave son elocuentes: Maxine Waters volvería al liderazgo del Comité de Servicios Financieros, donde la estructura del mercado cripto no sería prioridad, y si los demócratas ganan el Senado, el Comité Bancario quedaría en manos de Elizabeth Warren, una de las voces más críticas del sector.
A eso se suma que dedicarían tiempo considerable a investigaciones sobre la relación entre la administración Trump y las empresas del criptomundo.
Hay, además, una decisión pendiente del lado de la industria. Los super PAC encabezados por Fairshake deberán definir cómo tratar a los políticos que no emitieron votos el martes. Una persona familiarizada con la planificación del PAC señaló que todavía no habían tomado una decisión.
El freno de la Clarity Act y su impacto para Argentina
El efecto en Argentina es limitado de forma directa, relevante de forma indirecta.
Según Colombo, "el impacto directo sigue siendo limitado por tratarse de legislación extranjera. Su influencia seguirá siendo indirecta, a través de prácticas internacionales de cumplimiento y clasificación de activos. Dependerá, en definitiva, de si el proyecto logra reactivarse y bajo qué versión final".
Casadio, en cambio, pone el foco en el efecto sobre el impulso regulatorio regional: "El caso europeo muestra que cuando hay un marco como MiCA, aunque no sea perfecto, el mercado gana algo muy valioso: previsibilidad. Argentina ya viene dando pasos propios en ese sentido. Ojalá este traspié en el Senado norteamericano no frene el impulso en la región, ya que esa misma certidumbre es necesaria para que la industria pueda planificar a largo plazo".
Ese punto conecta con el debate local. El anteproyecto de desregulación que prepara el Ministerio de Desregulación incluye reconocimiento legal de contratos inteligentes, criptomonedas como garantía de préstamos y autorización para que los fondos comunes inviertan en activos virtuales. La CNV amplió el régimen de autorización automática para fideicomisos financieros.
Ninguna de esas medidas resuelve la clasificación de activos, que es exactamente lo que la Clarity Act pretendía definir en Estados Unidos.
¿Queda algún motivo para el optimismo?
Uno concreto y verificable, el precedente de la GENIUS Act. La industria pasó de un 2022 marcado por fracasos y escándalos de alto perfil a una victoria legislativa significativa en apenas tres años. La GENIUS Act, que estableció el marco para las stablecoins, obtuvo amplia aprobación bipartidista y se convirtió en ley a principios de 2025. Los reguladores ya la están implementando.
Eso demuestra que el Congreso puede aprobar legislación cripto cuando el consenso existe. El problema de la Clarity Act no fue el tema sino el contexto. Es decir, año electoral, un componente de conflicto de interés presidencial y un bloque republicano sin cohesión.
Los comités de acción política de la industria seguirán incorporando legisladores favorables a las criptomonedas con la expectativa de alcanzar un punto de inflexión que haga la legislación inevitable.
Pero para 2026 la respuesta ya está dada. Y para el precio de Bitcoin, la conclusión de Bolé sigue siendo la referencia: el nivel que hay que superar está en los u$s83.000, y hasta entonces, la estructura sigue siendo bajista.