Los BRICS acuerdan ampliar los pagos en monedas locales para reducir la dependencia del dólar

El bloque BRICS acordó ampliar el uso de monedas locales para comercio y pagos, en un nuevo paso de su estrategia para reducir la dependencia del dólar
Por iProUP
Economía Digital
13.09.2026 • 08:40hs • Economía Digital

Puntos importantes

Los BRICS acordaron impulsar el uso de monedas locales en comercio e inversiones para reducir su dependencia del dólar.

La Declaración de Nueva Delhi no plantea una moneda común ni eliminar el dólar, sino vincular sistemas de pago existentes.

El Grupo de Trabajo de Pagos deberá desarrollar mecanismos concretos para esta autonomía financiera.

Los países del bloque BRICS acordaron profundizar el uso de monedas locales en operaciones comerciales e inversiones, durante la apertura de la 18.ª cumbre del bloque celebrada en Nueva Delhi.

El entendimiento refuerza su estrategia para reducir la dependencia del dólar, aunque el documento aprobado no propone una moneda común ni plantea desplazar inmediatamente al billete estadounidense.

¿Qué acordó el BRICS sobre el uso de monedas locales?

La Declaración de Nueva Delhi 2026 incorpora el compromiso de seguir desarrollando mecanismos que permitan utilizar las divisas nacionales en operaciones comerciales e inversiones entre los integrantes del bloque.

La iniciativa apunta especialmente a mejorar la conexión entre las infraestructuras financieras existentes, de manera que bancos y empresas puedan procesar operaciones internacionales con menos dependencias de sistemas externos.

El Grupo de Trabajo de Pagos viene analizando cómo hacer compatibles los canales transfronterizos y los sistemas de mensajería financiera, mientras estudia alternativas para ampliar las liquidaciones en monedas locales.

En la práctica, esto significa buscar una infraestructura capaz de vincular distintos sistemas nacionales, evitando que cada operación internacional tenga que atravesar necesariamente una misma red o moneda de referencia.

La declaración también encomienda al grupo técnico continuar trabajando sobre soluciones que sean rápidas, de bajo costo, accesibles, eficientes, transparentes y seguras para los participantes.

Sin embargo, el documento no determina una plataforma concreta ni fija un cronograma para poner en marcha ese esquema, por lo que el anuncio todavía funciona como una hoja de ruta.

¿El acuerdo busca reemplazar al dólar?

El acuerdo profundiza la agenda de desdolarización del bloque, pero no equivale a una decisión para eliminar el dólar de sus intercambios ni establece restricciones sobre su utilización en operaciones internacionales.

La diferencia es importante porque el BRICS apuesta, al menos por ahora, por ampliar las alternativas disponibles y facilitar que sus miembros puedan operar directamente con sus propias monedas cuando resulte conveniente.

La definición fue adoptada durante una cumbre marcada por tensiones diplomáticas y presión de Washington, en un contexto donde el bloque busca reducir vulnerabilidades frente a las políticas económicas estadounidenses.

Ese escenario contribuyó a generar un espacio común entre países que mantienen diferencias en otros asuntos, permitiendo avanzar hacia una declaración compartida.

Después de una reunión a puerta cerrada, el primer ministro indio Narendra Modi comunicó que ningún integrante había objetado el documento, que terminó aprobado por unanimidad.

La declaración, de 45 páginas, combina así una señal política de mayor autonomía financiera con una agenda técnica cuyo desarrollo todavía requiere acuerdos entre los distintos sistemas nacionales.

¿Cómo funcionarán los pagos en monedas locales?

La utilización de monedas nacionales permitiría que una operación entre dos países pueda liquidarse directamente en sus respectivas divisas, siempre que existan mecanismos capaces de conectar los sistemas financieros involucrados.

Ese modelo podría reducir conversiones y pasos intermedios, aunque su funcionamiento dependerá de cuestiones como los costos cambiarios, la disponibilidad de liquidez y la capacidad para compensar las operaciones.

La interoperabilidad constituye otro desafío, porque los sistemas de pago de cada país pueden utilizar tecnologías, normas y controles diferentes, dificultando una conexión automática entre las distintas infraestructuras.

Por eso, el trabajo del Grupo de Pagos resulta central: antes de convertirse en una herramienta cotidiana, el proyecto necesita resolver cómo circulará la información y cómo se liquidarán las transacciones.

Para las empresas, una mayor conexión podría generar nuevas opciones para cobrar y pagar operaciones internacionales, siempre que las alternativas sean previsibles, seguras y competitivas frente a las existentes.

Para los gobiernos, el proyecto también tiene una dimensión estratégica vinculada con la autonomía financiera y la reducción de la exposición a infraestructuras internacionales dominadas por el dólar.

¿Qué falta definir después de la cumbre del BRICS?

El principal desafío será transformar los lineamientos políticos de la declaración en herramientas concretas que puedan utilizar bancos, compañías y otros participantes de las operaciones internacionales.

El Grupo de Trabajo de Pagos deberá continuar evaluando la interoperabilidad entre sistemas y avanzar hacia mecanismos que combinen velocidad, costos reducidos, acceso, eficiencia, transparencia y seguridad.

Todavía no se definió qué plataforma concentrará las operaciones, qué monedas tendrán mayor protagonismo ni cómo se resolverán los intercambios cuando dos participantes no utilicen las mismas divisas.

Tampoco existe un calendario definitivo para implementar el esquema, por lo que el acuerdo alcanzado en Nueva Delhi debe interpretarse como un paso dentro de un proceso más amplio.

La unanimidad obtenida durante la cumbre puede facilitar las próximas negociaciones, aunque no elimina las diferencias económicas y diplomáticas que existen entre los integrantes del bloque.

Por ahora, el BRICS apuesta por una estrategia gradual: ampliar el uso de monedas locales, conectar sistemas de pagos y ofrecer alternativas al dólar sin plantear una ruptura inmediata con el sistema financiero internacional.

El resultado final dependerá de la capacidad del bloque para convertir esos objetivos en infraestructura efectiva, algo que requerirá coordinación técnica y decisiones nacionales antes de modificar significativamente los pagos globales.

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