El plan del Gobierno para abaratar el crédito con la misma tecnología que le dio vida al Bitcoin

La adopción de activos digitales empieza a superar la etapa dominada por el trading. La próxima fase es incursionar en el mercado financiero
Economía Digital
11.08.2026 • 06:07hs • Economía Digital

Puntos importantes

El financiamiento cripto emerge en Argentina, transformando empresas con tokenización y Bitcoin en tesorerías corporativas.

La tokenización de activos y el uso de Bitcoin en balances abren nuevas vías de capital para pymes argentinas.

Podría reducir el costo de intermediación y ampliar el acceso al mercado de capitales para empresas con dificultades de crédito.

La relación de los argentinos con las criptomonedas estuvo marcada por dos grandes motivaciones: escapar del peso y apostar a una suba de Bitcoin. Pero el mercado empieza a mostrar una transformación más profunda y buscan integrar estos activos al financiamiento empresarial.

Un documento elaborado por Bitfinex identifica cuatro áreas en las que comienza a manifestarse este cambio en la Argentina:

El movimiento todavía se encuentra en una etapa inicial, pero puede paliar el escaso crédito de largo plazo, la baja profundidad financiera y las dificultades que enfrentan las Pymes para acceder a capital.

Tokenización: una nueva puerta para las Pymes

La tokenización consiste en representar digitalmente un activo o derecho económico mediante blockchain. El instrumento subyacente no necesariamente cambia. Lo que se transforma es la manera de emitirlo, registrarlo, distribuirlo y negociarlo.

Para las Pymes, esto abre una vía adicional de financiamiento. En lugar de depender únicamente del crédito bancario o una emisión tradicional, podrían dividir un activo o proyecto en pequeñas unidades digitales y ofrecerlas a una base más amplia de inversores. Esto contempla reducir los montos mínimos de entrada, facilitar la distribución de los instrumentos y aumentar su potencial liquidez. 

La oportunidad cobra relevancia en una economía en que la inflación y la volatilidad históricamente empujaron al mercado hacia instrumentos de corto plazo. Las empresas enfrentan dificultades para financiar desembolsos extensos, mientras los inversores buscan activos líquidos y con horizontes reducidos.

Las claves del Gobierno para expandir el crédito con blockchain

Según Bitfinex, la tecnología ayuda a cerrar esa brecha. Pero tokenizar un activo no elimina su riesgo económico: una obligación negociable digital continúa dependiendo de la capacidad de pago de la empresa.

Tampoco desaparecen las exigencias regulatorias. La tecnología reduce costos de registro, distribución e intermediación, pero no reemplaza las obligaciones de auditoría, prevención de lavado, custodia y protección del inversor.

La Comisión Nacional de Valores (CNV) avanzó con un régimen para la representación digital de valores negociables. El desarrollo de ese marco será determinante para saber si la tokenización puede convertirse en una fuente relevante de capital para las Pymes o queda limitada a experiencias puntuales.

Bitcoin llega a las tesorerías corporativas

El segundo frente aparece dentro de los balances empresariales. Compañías como Strategy comenzaron a incorporar Bitcoin a sus reservas, para combinar exposición al activo con una alternativa frente a las monedas tradicionales.

En Argentina, Zonda Bitcoin Capital es la primera empresa local cotizante que adoptó una estrategia de tesorería cripto. Permite que inversores tengan exposición indirecta a Bitcoin mediante una acción negociada en el mercado local. Zonda accede al activo a través de instrumentos regulados, entre ellos IBIT, el ETF administrado por BlackRock.

El caso representa un puente entre el mercado bursátil tradicional y el ecosistema cripto. Pero comprar una acción no equivale a comprar Bitcoin directamente. El precio del papel depende tanto de la cotización del activo digital como de la administración de la empresa, sus costos, su política de financiamiento y la relación entre su valor bursátil y sus tenencias. También existe riesgo de dilución si emite nuevas acciones para financiar futuras compras.

Para Bitfinex, este tipo de estructuras demuestra que Bitcoin empieza a ser considerado una herramienta de diversificación corporativa. Sin embargo, su capacidad para preservar valor no está garantizada: la volatilidad del activo puede generar pérdidas considerables y fuertes variaciones en el patrimonio de las compañías que lo incorporan.

Stablecoins: el dólar digital de los argentinos

El tercer canal es el más extendido entre los usuarios: las stablecoins, como USDT o USDC, están diseñadas para mantener una cotización cercana a una moneda tradicional, generalmente el dólar. 

En la Argentina, se utilizan para ahorrar, transferir fondos, cobrar servicios exportados y realizar pagos internacionales sin depender de los horarios y canales bancarios. Además de su cobertura frente a la inflación o la devaluación, pueden transferirse durante las 24 horas y negociarse en numerosas plataformas. También facilitan operaciones para personas y empresas con acceso limitado a dólares bancarizados.

Una stablecoin no es exactamente lo mismo que un dólar depositado en un banco. Su estabilidad depende del emisor, de la calidad y liquidez de las reservas que la respaldan y del funcionamiento de la red utilizada. A esto se suman riesgos regulatorios, tecnológicos y de custodia: su expansión como sustituto digital del dólar también exige mayor transparencia sobre reservas y mecanismos de rescate.

¿La tokenización puede bajar el costo del financiamiento?

Rodrigo Durán Guzmán, director de Comunicaciones de Notbank by CryptoMarket, sostiene que la tokenización "puede contribuir a reducir algunos componentes del costo de financiamiento", sobre todo los vinculados con la estructuración, distribución, registro, administración y liquidación de una emisión.

Considera que "digitalizar y fraccionar instrumentos permite ampliar potencialmente la base de inversores y diseñar colocaciones de menor tamaño", clave para empresas que hoy no acceden al mercado de capitales.

Y advierte que "sería incorrecto pensar que la tecnología, por sí sola, puede resolver el problema del costo financiero argentino". Asegura que la tasa que paga una Pyme sigue dependiendo de factores como la inflación, la volatilidad cambiaria, el riesgo regulatorio, la capacidad de pago y la disponibilidad de ahorro de largo plazo. "La tokenización puede reducir la fricción, pero no elimina el riesgo", resume.

Mariquena Otermin, CMO de Bitwage by Paystand, coincide en que la macroeconomía y la falta de crédito de largo plazo continúan siendo "los desafíos de fondo" de la Argentina.

Enfatiza que la tokenización sí ataca un problema concreto: "el costo de intermediación". Afirma que emitir deuda en el sistema tradicional implica "altas comisiones, extensos procesos de aprobación y estructuras de suscripción que muchas veces resultan prohibitivas" para una Pyme. Cree que blockchain permite reducir esos costos, agilizar liquidaciones y optimizar la tesorería, aunque "no resuelve los problemas estructurales de la economía".

¿Puede abrir el mercado de capitales a más Pymes?

Para Durán Guzmán, "la tokenización puede ampliar de manera significativa el acceso" porque vuelve económicamente viables varias emisiones que bajo la infraestructura tradicional resultan demasiado pequeñas o costosas. Destaca que muchas empresas no emiten obligaciones negociables porque los costos legales, regulatorios y administrativos superan el monto que necesitan financiar.

Además, indica que esta tecnología facilita la creación de instrumentos respaldados por "facturas, contratos, créditos comerciales, exportaciones, activos productivos o determinados proyectos", permitiendo estructurar financiamiento sobre flujos identificables y verificables.

Otermin coincide en el diagnóstico y sostiene que definitivamente puede ampliar el acceso al mercado. Asegura que las nuevas normas de la CNV buscan precisamente que "la tecnología sea un puente real hacia el financiamiento". Así, una Pyme puede "fraccionar digitalmente flujos futuros, facturas o cuotas partes de sus propios activos y salir a captar inversores minoristas a una fracción del costo habitual".

Durán Guzmán destaca que la CNV avanzó en la representación digital de valores negociables y la incorporación de instrumentos emitidos bajo regímenes de oferta pública automática. También resalta los cambios para el crowdfunding y las ON PyME.

No obstante, aclara que "tokenizar no significa convertir automáticamente a cualquier empresa en un sujeto financiable". Siguen siendo indispensables "información confiable, trazabilidad de los fondos, evaluación del riesgo, adecuada estructuración jurídica, custodia segura, mecanismos de cumplimiento y una propuesta atractiva para el inversor".

Incluso, advierte que una mayor facilidad para distribuir una emisión "no garantiza que después exista un mercado secundario profundo".

Otermin pone el foco en el mismo avance regulatorio, aunque con una visión más optimista. Destaca las normas de oferta pública automática y la ampliación del sandbox regulatorio como señales de que la CNV busca simplificar el acceso al financiamiento. Desde su perspectiva, esa combinación entre regulación y tecnología permitirá que empresas más pequeñas puedan acceder al mercado de capitales con menores barreras de entrada.

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