Argentina está en la puerta de una de las transformaciones regulatorias más profundas de su historia empresarial.
El proyecto de reforma integral de la Ley General de Sociedades enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, propone reemplazar por completo la Ley 19.550, vigente desde hace más de medio siglo, por un esquema diseñado para la economía digital, la inteligencia artificial y las nuevas formas de organización descentralizada.
Reforma de la Ley de Sociedades: puntos clave
La iniciativa incorpora figuras inéditas para la legislación local como las Sociedades Automatizadas gestionadas por inteligencia artificial y las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO), que funcionan mediante tecnología blockchain y contratos inteligentes.
Para buena parte del ecosistema emprendedor y tecnológico, la propuesta representa una oportunidad histórica para que el país se convierta en uno de los destinos más atractivos del mundo para startups, desarrolladores, proyectos Web3 e inversiones vinculadas a la IA.
"Estamos frente a una muestra de pura astucia legal", sostiene Juan Sebastián Heredia Querro, especialista en derecho transaccional, quien considera que el proyecto coloca a la Argentina al nivel de Estados Unidos, Alemania o Japón en materia de innovación corporativa.
Según el experto, el ecosistema emprendedor necesita que el Congreso avance rápidamente con la aprobación y advierte que cualquier modificación puede afectar el delicado equilibrio de una norma diseñada para competir globalmente.
Las claves de las nuevas sociedades que promueve el Gobierno
Menos burocracia y más libertad para emprender
Uno de los principales cambios que introduce el proyecto es la consolidación de la autonomía de la voluntad como principio rector del derecho societario. Así, los socios tendrán mayor libertad para definir cómo organizar sus empresas, mientras que muchas disposiciones legales pasarán a tener carácter supletorio.
Los impulsores consideran que este esquema permitirá abandonar estructuras rígidas y adaptarse con mayor velocidad a las necesidades de los negocios digitales. A ello se suma una digitalización prácticamente total de la actividad societaria: la constitución de empresas, modificaciones estatutarias y numerosos trámites podrán realizarse mediante firma digital o electrónica. Y se crea un Registro Nacional de Sociedades completamente digital, con acceso público y gratuito.
La simplificación también alcanza al mundo del venture capital: incorpora instrumentos de inversión similares a los SAFE y KISS utilizados en Silicon Valley, permitiendo acuerdos de financiación temprana mediante contratos convertibles que facilitan el fondeo de startups en etapas iniciales.
Otro punto destacado es la incorporación del arbitraje societario, herramienta que permitirá resolver conflictos empresariales por fuera de los tribunales comerciales tradicionales, reduciendo tiempos y costos judiciales.
"Pareciera que el derecho comercial busca volver a sus orígenes, cuando los comerciantes arbitraban, rápidamente y ante expertos, sus conflictos comerciales. Lo viejo funciona, Juan", remarca Heredia Querro.
El sueño de convertirse en la "Irlanda" de la IA
Dentro del sector tecnológico, el entusiasmo es palpable. Néstor Kreimer, Co-CEO de Criptokuántica, define la iniciativa como "un salto cuántico que resetea un marco normativo rígido".
Para el empresario, la aprobación puede generar un efecto similar al que experimentaron países que construyeron marcos regulatorios amigables para la innovación tecnológica. "Si se aprueba tal cual fue redactada, Argentina puede convertirse en la nueva Irlanda de la IA y las DAO", afirma.
La comparación no es casual. Irlanda logró posicionarse como uno de los principales centros tecnológicos de Europa gracias a políticas regulatorias e impositivas orientadas a atraer inversiones internacionales. Las principales compañías del Silicon Valley (como Google o Meta) fijarón allí sus sedes para el Viejo Continente.
El propio ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, comenta que el país puede ocupar ese rol en el Cono Sur. Los defensores de la reforma creen que Argentina tiene una oportunidad similar gracias a la calidad de su talento y al creciente desarrollo de empresas vinculadas con blockchain, inteligencia artificial y economía del conocimiento.
Reconocimiento legal a las DAO
Uno de los capítulos más innovadores es la incorporación formal de las DAO. Estas organizaciones tienen las siguientes características:
- Funcionan mediante protocolos informáticos y contratos inteligentes alojados en redes blockchain
- Las decisiones se toman de manera descentralizada
- Sus participantes suelen interactuar mediante activos digitales o tokens
Si bien el modelo ya mueve miles de millones en distintos países, en gran parte del mundo todavía opera dentro de zonas grises regulatorias. La nueva ley les otorgaría personería jurídica plena, permitiéndoles desarrollar actividades económicas con mayor seguridad y previsibilidad.
Para el ecosistema Web3, es de una señal particularmente relevante ya que brinda reconocimiento legal a estructuras que hasta ahora carecían de una regulación específica.
Las empresas que podrán funcionar con inteligencia artificial
Sin dudas, el aspecto más disruptivo del proyecto es la creación de las llamadas Sociedades Automatizadas. La propuesta las define como organizaciones capaces de desarrollar su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial, sin necesidad de empleados para su funcionamiento ordinario.
En otras palabras, empresas cuya operatoria cotidiana puede estar completamente gestionada por software inteligente. Alejandro Batista, especialista en blockchain y nuevas tecnologías, considera que la iniciativa abre enormes posibilidades para reducir costos operativos y simplificar procesos.
"Reduce la burocracia, pero exige desarrollar gobernanza ética y controles de riesgo", advierte. La propuesta coloca a la Argentina en una conversación que recién comienza a darse a nivel mundial sobre el rol que tendrán los sistemas inteligentes en la administración de organizaciones empresariales.
El desafío regulatorio que acompaña la innovación
Aunque el clima predominante dentro del ecosistema tecnológico es favorable al proyecto, algunos especialistas plantean la necesidad de profundizar determinados aspectos regulatorios. Entre ellos aparece la cuestión de la responsabilidad cuando las decisiones son adoptadas por sistemas automatizados.
María Milagros Santamaría, estratega regulatoria especializada en Web3, considera que la iniciativa resuelve adecuadamente la responsabilidad patrimonial de las sociedades, pero abre interrogantes sobre eventuales responsabilidades penales derivadas de decisiones tomadas por algoritmos.
La especialista recuerda el debate internacional que se abrió a partir de una pregunta formulada por el historiador Yuval Harari durante el Foro de Davos: "¿Reconocerá su país a la IA como persona jurídica?".
Lejos de rechazar la innovación, Santamaría propone complementarla con herramientas que permitan garantizar la trazabilidad y la identificación de responsables humanos cuando corresponda. "Que el excitement por la innovación y la evolución no nos ciegue de nuestros valores como pueblo, como industria y como país", resume.
Una oportunidad histórica para la economía digital
Más allá de los debates técnicos que seguramente atravesarán su discusión parlamentaria, la reforma ya logró algo significativo: instalar la idea de que Argentina puede competir por liderar la próxima generación de empresas tecnológicas.
La combinación de digitalización, reducción de burocracia, reconocimiento de nuevas formas societarias y apertura hacia la inteligencia artificial constituye una señal fuerte para inversores, emprendedores y desarrolladores.
En un contexto global donde los países compiten por atraer talento y capital para la economía del conocimiento, la nueva Ley de Sociedades aparece como una apuesta ambiciosa para posicionar a la Argentina en el mapa mundial de la innovación.
La decisión ahora está en manos del Congreso. Y buena parte del ecosistema tecnológico observa con expectativa lo que ocurra en los próximos meses.