La morosidad de las familias argentinas ya multiplica por cuatro el nivel de hace un año.
Según datos del Banco Central (BCRA) al cierre de marzo de 2026, el incumplimiento en los hogares llegó a 11,5%, cuando doce meses atrás estaba en 3,3%.
El sistema en su conjunto también se deterioró: pasó del 2% a 7% en el mismo período.
Es el peor salto interanual en la calidad del crédito desde la salida de la convertibilidad y marca un cambio de régimen en la relación entre bancos e ingresos de los hogares.
Detrás del aumento de la mora hay una foto clara: la deuda creció más rápido que los salarios reales.
Los datos de ingresos muestran el desfasaje:
- Los salarios privados registrados caen cerca de 4,8% en términos reales desde fines de 2023
- El total de salarios registrados retrocede alrededor de 9,2%
- El sector público es el más golpeado, con una pérdida del 17%
Crece la mora en las familias: Dónde se siente más el deterioro
En ese contexto, el crédito funcionó como una alternativa para sostener consumo en el corto plazo, pero la situación comenzó a complicarse cuando las cuotas, intereses y refinanciaciones quedaron por encima de la capacidad de pago real, dejando más familias endeudadas y menos margen para cumplir.
La suba de la mora no es pareja, pero sí extendida: los créditos ligados al consumo cotidiano son los que peor performance muestran.
- préstamos personales: mora de 14,2% (contra 4,1% un año atrás)
- tarjetas de crédito: 11,7% (desde 2,8%)
- empresas: 3,1% (desde 0,9%)
El dato más fuerte está en el consumo de los hogares: tanto préstamos personales como tarjetas duplicaron o triplicaron su nivel de irregularidad: son justamente las líneas que se usan para gastos corrientes, alimentos, servicios o emergencias.
En empresas también hay deterioro, pero la escala es menor y, por ahora, no genera tensión sistémica.
Durante buena parte del proceso de ajuste, el endeudamiento funcionó como complemento del ingreso y permitió sostener el consumo incluso con salarios en retroceso.
Sin embargo, esa dinámica empezó a fallar cuando la suma de cuotas, intereses y refinanciaciones se volvió más pesada que el ingreso disponible.
Ese punto de quiebre se habría dado hacia el segundo semestre de 2025, y los datos de marzo de 2026 lo confirman.
Cuáles son las consecuencias del aumento de la mora
El aumento de la mora tiene efectos directos sobre la actividad y genera:
- Menos consumo disponible, porque parte del ingreso se destina a deuda atrasada
- Más presión sobre los bancos, que deben aumentar previsiones por incobrables
- Posible freno en la expansión del crédito al sector privado
- Impacto indirecto en la actividad económica en los próximos trimestres
Para que la mora deje de subir deberían darse dos condiciones: la recuperación sostenida del salario real y una baja significativa de las tasas de interés activas.
Sin embargo, por ahora, ninguna de las dos se ven en el horizonte. Los salarios privados mejoran levemente, pero desde niveles bajos y la baja de tasas todavía no se traslada plenamente al crédito al consumo.
En ese escenario, es más probable la estabilidad en niveles altos de mora durante buena parte de 2026 y una posible mejora recién en la segunda mitad del año si coinciden recuperación de ingresos y mayor actividad.