Los pagos con tarjeta de crédito cerraron el primer trimestre del 2026 en números rojos. La mora de las familias está en niveles récord y los hogares ajustan el bolsillo: vuelven a las compras chicas y evitan el uso del plástico para no endeudarse aún más.
Según un informe de First Capital Group, el financiamiento a través de tarjetas de crédito en pesos cayó 6,8% en términos reales en los primeros tres meses del año.
El documento detalla que la operatoria con plásticos creció un 3,2% nominal mensual en marzo, con un saldo total que alcanzó los $24 billones, frente a los $17,4 billones registrados en febrero. En la comparación interanual, ese movimiento implica una suba nominal del 37,8%.
Sin embargo, una vez descontada la inflación, el panorama cambia por completo: el avance real fue de apenas 0,2% en el último mes, mientras que el incremento anual real se achicó al 4,7%. Esa brecha explica el retroceso del 6,8% acumulado en los primeros 90 días del año.
"Al cierre del primer trimestre del año, el financiamiento a través de tarjetas de crédito en pesos cayó un 6,8% en términos reales. Es decir, la cartera que se construye a través de ella creció por debajo de la inflación, lo que representa una contracción del consumo", explica Guillermo Barbero, de First Capital Group.
Hogares al límite: cae el uso de la tarjeta y cambia el patrón de gasto de las familias
Christian Balatti, experto en productos fintech y Country Manager de Argentina en Stefanini Group, sostiene a iProUP que "se empieza a observar el 'estrés financiero' en los hogares, lo que impacta directamente en los patrones de consumo".
Considera que esta contracción no es un hecho aislado y que también se refleja en la caída de los préstamos personales, otro frente que no logra recuperar terreno y que en marzo encadenó otro mes consecutivo a la baja en términos reales.
Según datos de First Capital Group, en base a información del Banco Central (BCRA), el crédito al sector privado sufrió una caída real del 0,6% mensual en marzo.
Durante el tercer mes del año, el financiamiento a personas subió un 2,6% en términos nominales, con un saldo total de $20,5 billones. Sin embargo, al ajustar por inflación, se observó una baja mensual de 0,4 puntos.
Mientras tanto, la morosidad de las familias con entidades financieras sigue en aumento: subió por 16° mes consecutivo y se ubica en los niveles más altos desde 2004, en las últimas dos décadas. En enero trepó al 10,6% y saltó al 11,2% en febrero, tal y como indica 1816.
Según el análisis de la consultora, la morosidad de las familias subió en 28 de los 30 principales bancos del país. La misma tendencia se puede ver en los números de las entidades no bancarias, con una mora fintech que se ubica por encima del 25%.
Esto significa que al menos una de cada 10 personas en bancos y una de cada 4 en billeteras virtuales tiene una deuda impaga y en situación irregular.
Para Balatti, este cuadro "se agrava cuando se cruza con los datos del comercio minorista" y toma como referencia el Índice de Ventas Minoristas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que cayó un 0,6% interanual en marzo y acumuló así un retroceso del 3,6% en el primer trimestre, con cinco de los siete rubros relevados en terreno negativo.
Este dato se contrasta con otro: en 8 de cada 10 deudas de los hogares, el gasto con tarjeta, que representa el 30,5% del endeudamiento familiar frente a otro tipo de deudas, se destinó a comida, indumentaria o combustible, según el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas.
La consultora EcoGo también señaló, en un informe reciente, que la morosidad en créditos para electrodomésticos trepó del 15% en 2024 al 41% en 2025. Todos estos rubros tienen algo en común: son necesidades básicas, elementales.
Ante este panorama, con morosidad creciente y caída de salarios registrados (que acumularon una pérdida real de más de 7 puntos entre septiembre de 2025 y enero de 2026), muchos hogares eligen ajustar sus gastos.
"Muchos se vieron obligados a pagar solo los montos mínimos de sus tarjetas, y con un costo financiero total altísimo, eso pone límites concretos al uso del plástico en los meses siguientes. Muchos van a compras más pequeñas y frecuentes, ajustadas a la disponibilidad de ingresos", asegura Balatti.
Para el experto, "el freno en el uso de la tarjeta refleja el agotamiento del crédito disponible en familias que ya llegaron a su techo de endeudamiento", y advierte que esta retracción del consumo "difícilmente se revierta en el corto plazo".