Durante años, el principal problema del mercado cripto en Estados Unidos no fue la falta de capital ni de interés institucional. Fue algo mucho más básico: la ausencia de reglas claras.

Ahora, ese escenario podría empezar a cambiar. La Digital Asset Market Clarity Act de 2025, conocida en el mercado como Clarity Act, volvió oficialmente a la agenda del Senado y el ecosistema cripto la mira como una posible bisagra para toda la industria.

El 14 de mayo, el Comité Bancario del Senado debatirá el proyecto que busca convertirse en el primer marco regulatorio integral para activos digitales en la mayor economía del mundo. Detrás de ese avance aparece una idea que Wall Street espera hace años: terminar con la incertidumbre jurídica que todavía rodea al negocio cripto en EE.UU.

La discusión no es menor: uno de los grandes problemas para fondos institucionales, bancos, emisores y desarrolladores es que no existe una definición completamente clara sobre qué activos son considerados:

Esa ambigüedad terminó convirtiéndose en uno de los mayores frenos para la entrada masiva de capital institucional. Ningún gigante financiero quiere operar con un activo normalmente para luego enfrentar una demanda regulatoria retroactiva.

¿Qué busca definir la ley?

La iniciativa busca definir competencias regulatorias, estándares de protección al consumidor, reglas para desarrolladores y aspectos clave del negocio de stablecoins y activos tokenizados. Para la industria, el verdadero cambio no pasa solamente por "regular", sino por ofrecer previsibilidad.

En el ecosistema repiten una frase hace tiempo: Wall Street no necesita permiso para entrar, necesita certeza jurídica. Y esa certeza podría empezar a tomar forma con esta ley. El trasfondo es mucho más profundo que una discusión técnica: está en juego quién controlará la próxima capa de infraestructura financiera global.

En paralelo, gigantes financieros tradicionales ya empezaron a moverse. BlackRock, Franklin Templeton, Fidelity y JPMorgan avanzan cada vez más en tokenización de activos, stablecoins y productos financieros onchain. El problema es que gran parte de esa innovación todavía convive con zonas grises regulatorias.

La industria interpreta que Clarity Act podría desbloquear una nueva etapa de crecimiento para el sector, especialmente en áreas como tokenización de bonos, fondos monetarios digitales, stablecoins respaldadas por Treasuries y mercados financieros tokenizados.

Bancos vs. empresas cripto

El debate sobre stablecoins es justamente uno de los puntos más sensibles por la tensión entre bancos tradicionales y empresas cripto.

Los grupos bancarios intentan limitar la posibilidad de que emisores ofrezcan recompensas o rendimientos, argumentando que eso puede competir directamente con los depósitos bancarios. Detrás de esa discusión aparece una pelea mucho más estructural: quién controlará el negocio del dinero digital en los próximos años.

La industria cripto sostiene que prohibir esos beneficios sería bloquear innovación financiera y proteger artificialmente al sistema financiero tradicional. Desde Coinbase acusaron directamente al lobby bancario de intentar "matar la competencia".

La pelea no es casual. Las stablecoins ya se convirtieron en uno de los segmentos más relevantes del ecosistema financiero. Hoy funcionan como una especie de dólar tokenizado que permite mover capital globalmente en segundos, operar 24/7 y reducir costos de transferencias y pagos internacionales.

Pero además, detrás de las stablecoins aparece un negocio gigantesco: la administración de reservas en bonos del Tesoro. De hecho, fondos monetarios tokenizados y productos vinculados a Treasuries empiezan a convertirse en uno de los trades más calientes de Wall Street.

Por eso el mercado sigue tan de cerca el avance de esta ley. Si Estados Unidos finalmente establece un marco regulatorio integral, muchos inversores creen que puede producirse un efecto similar al que ocurrió con los fondos cotizados (ETF) spot de Bitcoin: una validación institucional que transforme definitivamente la escala del mercado.

La diferencia es que ahora no se trata solamente de Bitcoin. Se trata de toda la infraestructura financiera construida sobre blockchain. Y ahí es donde la Clarity Act podría cambiar todo.

Iván Bolé, analista de mercados cripto y abogado experto en el sistema financiero, señala: "Que la aprueben en comité no significa que la ley ya esté aprobada. Implica que sale de la etapa de negociación técnica y pasa al pleno del Senado para debate y votación general. El mercado puede entusiasmarse con el título, pero los tiempos políticos son otros".

"Siempre lo digo. En política te quieren vender el anuncio en efectivo, pero no se sabe cuándo, ni si entregan el producto", añade el experto, quién añade que "la CLARITY Act no implica cambios para Bitcoin, pero ayuda a reforzar, por contraste con las stablecoins, su carácter descentralizado", completa

Igualmente, anticipa, "Si se aprueba, cambia el marco mental y jurídico alrededor del mercado cripto. En el fondo Bitcoin es inmutable, pero la percepción del público probablemente es que sale fortalecido porque es el activo más descentralizado, no es un security y no es susceptible de ser regulado como sí ocurre con las stablecoins".

La verdadera batalla: "el control del dinero digital"

Para el analista, "el gran tema de fondo no es solamente cripto o el efecto sobre Bitcoin. El asunto es quién controla el dólar digital del futuro: los bancos, el Estado o las stablecoins privadas".

En esa línea, sostiene que las monedas estables "parecen encaminadas a convertirse en una capa financiera paralela al sistema bancario tradicional. Y justamente por eso generan tanta resistencia".

Según Bolé, la norma busca "formalizar todavía más la distinción entre Bitcoin y otras criptomonedas, pero su propósito real es dolarizar las stablecoins. El bottom line es: si se aprueba la CLARITY Act, podemos decir que el Estado estadounidense mete la cuchara en las stablecoins. Las doraliza en el sentido de atarlas al dinero fiat, bonos del tesoro y el sistema bancario".

Desde la óptica de mercado, Bolé considera que el principal efecto potencial de la ley pasa por la reducción de incertidumbre regulatoria, uno de los factores que históricamente limita la entrada de grandes jugadores institucionales. 

"En términos de mercado, una regulación clara suele reducir incertidumbre. Y cuando baja la incertidumbre, el capital grande entra más cómodo. Por eso, se especula con que puede traer más institucionalización, adopción y capital. La regulación no crea valor por sí sola, pero puede actuar como catalizador psicológico dentro de un ciclo que el mercado que ya viene construyendo", agrega.

De todos modos, advierte que el proyecto todavía enfrenta un recorrido político complejo y que su aprobación definitiva está lejos de estar garantizada. "Sigue en etapa de dictámenes en el Senado. El 14 de mayo hay una votación clave en comité, pero todavía falta bastante camino", remarca.

En este sentido, remarca que "las probabilidades implícitas en mercados predictivos caen de niveles cercanos al 80% a una zona de 60%–65%. No significa nada concreto, pero refleja que el escenario sigue siendo incierto porque dentro del Partido Demócrata hay sectores procripto, anticripto y posiciones intermedias", explicó.

Finalmente, recordó que la iniciativa ya supera una instancia importante en la Cámara de Representantes. "La ley ya pasa por la Cámara de Representantes en 2025 con fuerte apoyo bipartidista, pero sigue trabada en el Senado, que esta semana tiene una instancia clave", concluyó.

Por su parte, Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, explica que la Clarity Act es vista hoy como el intento más ambicioso de Estados Unidos para construir una regulación moderna para los activos digitales, "ya que busca reemplazar años de incertidumbre jurídica por un marco legal específico para la industria cripto".

"A diferencia del enfoque que predominó durante gran parte de la última década, en la que muchas decisiones regulatorias llegaron a través de demandas y sanciones, esta propuesta busca establecer reglas claras antes de que ocurran los conflictos", señala la experta.

El efecto de la Clarity Act

Según Chaves, durante años el mercado operó bajo una lógica en la que la SEC interpretó gran parte de los tokens como valores financieros utilizando normas creadas mucho antes del nacimiento de blockchain. Además, indica que "eso provocó choques constantes con empresas del sector, litigios millonarios y una percepción de riesgo regulatorio que frenó la participación de capital institucional".

"El problema no era únicamente la regulación, sino la falta de claridad sobre qué era legal, qué autoridad supervisaba cada activo y bajo qué condiciones podía operar una compañía cripto en Estados Unidos", añade Chaves, quien sostiene que la Clarity Act busca resolver precisamente ese vacío regulatorio.

La directiva remarca que "la propuesta establece categorías más definidas para los activos digitales y reparte competencias entre la SEC y la CFTC". Y añade: "Plantea que algunos tokens pueden iniciar su vida como instrumentos asociados a financiamiento o inversión, pero que, si alcanzan suficiente descentralización y utilidad dentro de una red blockchain, pueden dejar de ser tratados como valores tradicionales y pasar a una categoría más cercana a un commodity digital".

Para la analista, ese punto es uno de los elementos más relevantes del proyecto porque introduce predictibilidad regulatoria, algo que los grandes jugadores financieros consideran indispensable para ampliar exposición al sector.

"Fondos institucionales, bancos, aseguradoras o administradores de patrimonio necesitan reglas estables para poder participar de forma masiva. Nadie quiere construir productos financieros sobre activos que pueden cambiar de clasificación regulatoria de un día para otro o quedar atrapados en disputas entre agencias gubernamentales", remarcó.

Además, destaca que el proyecto también "busca establecer marcos más claros para custodia regulada, segregación de activos, registros para plataformas de intercambio y estándares de supervisión más definidos. Todo eso reduce riesgos operativos y reputacionales para participantes institucionales que hasta ahora mantenían una exposición limitada al sector".

Según Chaves, el impacto potencial de la ley podría ir mucho más allá de Bitcoin y terminar acelerando la institucionalización de toda la industria.

"La diferencia es importante: los ETF facilitaron acceso a Bitcoin; una regulación integral podría facilitar el desarrollo completo de mercados cripto regulados, incluyendo tokenización de activos reales, nuevos productos financieros, stablecoins, exchanges institucionales y eventualmente ETF vinculados a otros activos digitales", concluye.

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