El movimiento más claro lo dio JP Morgan, que en 2025 lanzósu primer fondo monetario tokenizado sobre Ethereum. La decisión implica utilizar la red como base para estructurar instrumentos financieros tradicionales, en lugar de limitarse a pruebas internas o soluciones cerradas.
Su CEO, Jamie Dimon, comenzó a reconocer el potencial competitivo de herramientas como las stablecoins y los contratos inteligentes, en un giro relevante frente a su histórico escepticismo.
Por su parte, BlackRock aceleró su estrategia de tokenización de activos sobre Ethereum. El objetivo es mejorar la eficiencia en la emisión, distribución y liquidación de instrumentos financieros, aprovechando una infraestructura que permite operaciones continuas, mayor transparencia y menor dependencia de intermediarios.
Detrás de este cambio hay factores estructurales. En primer lugar, la escala alcanzada por Ethereum. La oferta de stablecoins en la red se duplicó desde 2024, pasando de u$s90.000 millones a los niveles actuales, impulsada principalmente por la demanda institucional y mejoras en la capacidad operativa del sistema.
El nuevo Wall Street motorizado por cripto
Según CoinDesk, Ethereum se consolida como la principal infraestructura del mercado de stablecoins. "El crecimiento no es marginal: en los últimos tres años, la red expandió este segmento un 150%, y solo desde enero de 2024 duplicó su tamaño, pasando de u$s90.000 millones a los niveles actuales", analiza el documento.
El documento destaca que este avance se da en un contexto de expansión más amplia del ecosistema. El mercado total de dólar cripto alcanzó un récord de u$s317.000 millones, mientras que el volumen operado llegó a u$s792.000 millones en exchanges centralizados.
Ethereum no solo lidera en volumen, sino que se posiciona como la capa dominante sobre la cual se emiten y transfieren estos activos.
Tokenización de activos: el impulso que consolida a Ethereum
El crecimiento de la tokenización refuerza ese rol. El mercado de activos tokenizados alcanzó los u$s16.200 millones en marzo, con un alza mensual del 8,93% y tres meses consecutivos de expansión.
Dentro de ese universo, los bonos del Tesoro tokenizados explican más de la mitad del total, con u$s9.000 millones, seguidos por commodities y acciones, que también muestran un crecimiento sostenido. Las proyecciones aseguran que el flujo de stablecoins sobre Ethereum podría sumar hasta u$s850.000 M adicionales.
En ese escenario, la red dejaría de ser solo el principal hub cripto para convertirse en una infraestructura clave dentro del sistema financiero global, impulsada por la tokenización de activos y la creciente adopción institucional.
Es que la posibilidad de liquidar transacciones en tiempo casi real, reducir costos y automatizar procesos mediante contratos inteligentes representa una ventaja concreta frente a la infraestructura financiera tradicional.
Finalmente, aparece un cambio más profundo: Ethereum empieza a posicionarse no solo como una plataforma tecnológica, sino como una capa alternativa para la circulación de activos financieros: la tokenización deja de ser un caso de uso aislado para ser una herramienta con potencial sistémico.
El avance, sin embargo, convive con riesgos. La evolución regulatoria sobre stablecoins, la competencia entre distintas blockchains y la volatilidad macro global siguen siendo variables que pueden condicionar la velocidad de adopción.
El foco del mercado estará en la integración de activos del mundo real (RWA) y en la capacidad de Ethereum para escalar a través de soluciones de segunda capa. Si esas dos variables se consolidan, el proceso de adopción institucional podría acelerarse.
En ese escenario, el movimiento de Wall Street no responde a una apuesta táctica, sino a una adaptación progresiva a un cambio de infraestructura. Ethereum empieza a ser menos una narrativa cripto y más una pieza dentro del sistema financiero global.
La visión de los expertos: por qué Wall Street eligió Ethereum
Mariquena Otermin, CMO de Bitwage, cree que el mercado está en un punto de inflexión, "el paso de la narrativa del 'experimento' a la infraestructura real". Remarca que jugadores como JP Morgan y BlackRock ya no la perciben como un activo especulativo, sino como el riel tecnológico sobre el cual se pueden liquidar operaciones en tiempo real y sin intermediarios.
"Eligieron esta red porque es el estándar global de facto: ofrece la mayor liquidez, seguridad y un ecosistema de desarrolladores que ninguna otra blockchain iguala", explica.
Otermin advierte que esta transformación tiene implicancias más profundas. "A mediano plazo, rompe las barreras de entrada y democratiza el acceso a instrumentos sofisticados, permitiendo una representación digital de valor que es inmutable y auditable en tiempo real", señala.
Plantea que el proceso de tokenización excede lo tecnológico: "Para el sistema financiero, el problema resuelto es la obsolescencia. Tokenizar no es solo una mejora tecnológica, es la estrategia de supervivencia de Wall Street para seguir siendo relevante en un mundo donde el flujo de capital ya no conoce fronteras ni horarios de oficina"
Por qué Ethereum ya es clave para Wall Street
Carolina Gama, Country Manager de Bitget para Argentina, dice que JP Morgan dio un paso decisivo al lanzar su primer fondo monetario tokenizado sobre Ethereum. El vehículo, denominado MONY, comenzó con u$s100 millones y permite a inversores institucionales obtener rendimiento en dólares mientras mantienen sus posiciones en formato tokenizado dentro de la blockchain.
"Los rescates pueden realizarse tanto en dólares como en USDC. Se trata de un hito relevante: es el banco sistémicamente más importante del mundo en desplegar un producto de este tipo sobre una red pública", sostiene Gama.
BlackRock ya había avanzado en esa dirección. "Su fondo BUIDL supera los u$s2.850 millones en activos tokenizados y fue pionero en operar sobre Ethereum en 2024. Desde febrero, además, comenzó a integrarse con Uniswap, el mayor exchange descentralizado del ecosistema, ampliando su alcance operativo", asegura la experta.
Agrega que su CEO, Larry Fink, viene reforzando esta tesis al definir a Ethereum como la "autopista de peaje" de la tokenización, en un contexto donde más del 65% de los activos digitalizados del mundo ya se estructuran sobre esa red.
Para Gama, el cambio de postura de Wall Street tiene un detonante claro: la regulación. "La aprobación de la Ley Genius otorgó a los bancos un marco normativo para operar con stablecoins y activos digitales. Hasta ahora, el interés existía pero sin reglas claras", asevera.
La elección de Ethereum no es casual. Gama considera que a escala institucional, sigue siendo la red con mayor profundidad: "Concentra liquidez, ofrece trazabilidad completa, cuenta con contratos inteligentes probados durante años y mantiene uno de los esquemas de validación más descentralizados. Para entidades que operan en volúmenes de billones, la seguridad y la robustez pesan más que cualquier ventaja marginal en velocidad", indica.
El atractivo, en última instancia, es económico. La tokenización reduce tiempos y costos. Un bono del Tesoro tokenizado, por ejemplo, puede transferirse directamente entre wallets sin pasar por cámaras de compensación, brokers o custodios tradicionales. Es menos fricción, menos costo y más eficiencia.
"Ese cambio ya se refleja en los números. El mercado de activos tokenizados sobre Ethereum supera los u$s22.500 millones y más que duplicó su tamaño en el último año. La conclusión es directa: dejó de ser una prueba de concepto para convertirse en infraestructura financiera en funcionamiento", concluye la experta.