Ya pasó más de un mes del inicio de la guerra en Medio Oriente y Donald Trump lanzó un ultimátum a Irán: el republicano mostró en redes sociales su confianza en que puede llegar a un acuerdo en las próximas horas.
Desde el comienzo del conflicto, los argentinos en plataformas cripto mostraron un patrón de comportamiento bien definido, mostrando su capacidad como "pilotos de tormentas" ante cualquier crisis.
Cómo invierten los argentinos en criptomonedas
Primero, desarmaron riesgo y después volvieron a entrar. Según datos de la industria, el arranque del conflicto estuvo marcado por una rotación defensiva de portafolios, con usuarios priorizando liquidez y reduciendo exposición a activos volátiles en medio del shock inicial.
Ese movimiento no fue exclusivo del universo cripto. Parte de los flujos migró hacia commodities tradicionales, principalmente oro y petróleo, activos que históricamente funcionan como cobertura en contextos de estrés geopolítico.
En segundo lugar, otra porción relevante de inversores optó por quedarse en liquidez, una señal clara de que el objetivo en esa primera fase no era capturar oportunidades, sino preservar capital en un contexto de alta incertidumbre.
Sin embargo, el dato más relevante aparece en la segunda etapa del mes. Una vez que los precios encontraron un piso y la volatilidad empezó a estabilizarse, se activó un proceso de recompra.
Los usuarios que habían reducido exposición volvieron a posicionarse en criptomonedas aprovechando valuaciones más bajas. Es decir, el mercado pasó rápidamente de una lógica de cobertura a una de acumulación táctica.
Desde el equipo de Lemon comentan a iProUP que en el mercado estuvo pendiente en las últimas semanas de la Reserva Federal (Fed) y de los datos de empleo de EE.UU., en un escenario de presión macro sobre los activos de riesgo.
Al mismo tiempo, en el Congreso de EE.UU. empezó a discutirse una reforma para quitar un beneficio impositivo hoy aprovechado por Bitcoin y otros criptoactivos, mientras se busca favorecer a stablecoins reguladas. A eso se sumó la tensión geopolítica en Medio Oriente, con impacto potencial sobre el precio del petróleo y el apetito global por riesgo.
Al cierre de marzo, desde Lemon señalaron que hubo un salto "extraordinario en la operatoria de Bitcoin". El volumen operado fue 26% mayor que en febrero y la dinámica estuvo equilibrada entre compras y ventas: 48% vs. 52%).
No obstante advirten que "sí registramos el 4 de marzo como el quinto día de mayor volumen operado" de BTC en el año. Al mirar el mes completo no aparece una señal de pánico ni de acumulación agresiva, sino una reacción puntual en un mercado atravesado por más volatilidad global.
En perspectiva, sostienen que Bitcoin sigue consolidado como un activo de largo plazo dentro de la exchange, con más de 1,1 millones de personas que tienen una porción de $BTC en la app. "Mes a mes crece la base de personas únicas con Bitcoin" en la app, lo que refuerza su rol como reserva de valor, indican.
En cuanto al dólar digital, el volumen operado fue 60% mayor que en febrero y predominó la venta, "que explicó el 54% del total operado", pero creen que puede estar atado más a eventos locales que a la incertidumbre geopolítica.
Cobertura, cortos y rebote
Jerónimo Ferrer, Gerente de Desarrollo de Negocios para Argentina, Uruguay y Paraguay en Bitfinex, señala que el comportamiento de los usuarios mostró un aumento notable en la actividad y una dinámica mucho más táctica desde el inicio de este año, impulsado por la volatilidad y la incertidumbre macroeconómica. Desde el último mes, agrega, se observó un interés alto en Bitcoin y USDT.
"La venta agresiva al contado, especialmente por parte de grandes participantes", acompañada de un aumento en las posiciones bajistas en derivados, fue una característica de las primeras semanas. Representó un intento de posicionamiento defensivo antes de eventos macroeconómicos importantes y una búsqueda de coberturas contra caídas.
Después de varios datos económicos relevantes, asegura el experto, esto cambió muy rápidamente con la activación de compras al contado cada vez más agresivas y el cierre de posiciones cortas. Los instrumentos derivados y las stablecoins se utilizaron más intensamente, no solo como fuente de liquidez sino también como herramientas para gestionar el riesgo a corto plazo.
La reducción en el interés abierto junto con el aumento de precios indica que parte del impulso provino menos de la entrada de capital que de la cobertura de cortos, un rasgo característico de las transiciones de fase en las inversiones.
Los usuarios no se retiraban del mercado, ajustaban su exposición: tomaban ganancias con cada subida, pero también se reasignaban durante las caídas. La liquidez y la flexibilidad en su estrategia eran lo más importante.
El experto remarca que "cuando aumentan las tensiones geopolíticas, el inversor en criptomonedas tiende a mantenerse activo", alternando entre cobertura, trading táctico y acumulación selectiva.
En tanto, Rodrigo Durán, director de Comunicaciones de Notbank by CryptoMarket, agrega que al cierre de marzo vieron un aumento en la actividad en Argentina, pero que predominó una reconfiguración del portafolio más que una compra especulativa.
Según detalla, hubo una mayor demanda por stablecoins impulsadas por la necesidad de resguardo de valor, lo que confirma que el uso de criptomonedas en el país responde más a una lógica funcional que a una apuesta de riesgo.
En activos como Bitcoin, observaron un comportamiento más táctico, con entradas en caídas y toma de ganancias en alzas, reflejando un usuario cada vez más sofisticado.
"Más que un impacto puntual de la guerra, se ve la consolidación de tendencias estructurales", como dolarización digital y mayor educación financiera.
El perfil del inversor argentino
Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica, comenta que el inversor local ha logrado una madurez notable frente a contextos de volatilidad global, siendo más sensible a la macro local que a conflictos externos.
En ese sentido, sostiene que el ecosistema local ha consolidado a las criptomonedas como un "seguro geopolítico y financiero" para los ahorristas. Esto se refleja en Bitcoin, cuyas correcciones desincentivan a inversores de corto plazo, pero son vistas por otros como oportunidades de entrada en momentos de caída.
Por otro lado, los efectos inflacionarios globales junto con la cultura de ahorro en dólares hacen que se mantenga una mayor proporción de usuarios que buscan refugio en stablecoins.
Esto responde a que los inversores están a la espera del momento técnico ideal para reingresar a activos volátiles, mientras buscan rendimiento en instrumentos más estables.
Los datos del primer mes de la guerra en Medio Oriente confirman que el usuario local ya no es un principiante: utiliza la tecnología para dolarizarse y resguardar su patrimonio frente a crisis externas.