En medio de un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas, fragmentación financiera y dudas crecientes sobre las monedas fiduciarias, un tipo de stablecoins comienza a ganar terreno como una nueva capa dentro del ecosistema cripto
Se trata de las divisas digitales con respaldo en commodities: ya no se trata solo de replicar el dólar en formato digital, sino de tokenizar activos reales como el oro, la energía o incluso productos agrícolas, y llevarlos a la blockchain.
Los números muestran que el fenómeno dejó de ser marginal. El mercado total de activos tokenizados alcanza los u$s26.640 millones, y dentro de ese universo, los commodities representan casi el 20%.
Estos instrumentos cumplen un rol distinto al de sus pares tradicionales como USDT o USDC. No buscan estabilidad nominal en dólares, sino replicar el precio de activos subyacentes, funcionando como una especie de "refugio digital".
Cómo crecen las stablecoins respaldadas por commodities
Iñaki Apezteguia, cofundador de Crossing Capital, explica a iProUP que, en un contexto marcado por sanciones, guerras comerciales, procesos de desdolarización y compras récord de oro por parte de bancos centrales, las stablecoins y activos tokenizados con respaldo en commodities, están ganando protagonismo como cobertura digital frente a los riesgos del sistema fiat.
"Permiten acceder a refugios clásicos con las ventajas de la infraestructura blockchain: liquidez, transferencias globales instantáneas y sin necesidad de custodia física", dice Apezteguia. En ese sentido, según el experto, funcionan como herramientas para sortear fricciones bancarias, protegerse en entornos inflacionarios o con restricciones, y también como colateral en DeFi o para pagos transfronterizos.
En cuanto a la adopción, Apezteguia señala que ya registran un volumen de operación relevante, especialmente en el caso del oro, aunque también crecen los vinculados a agro y energía. Estos dos últimos, Justoken está avanzando en Argentina con la digitalización de granos y también de electricidad junto a YPF.
"Si bien todavía representan una porción menor dentro del universo de stablecoins fiat, su actividad es elevada en relación a su tamaño y viene acelerándose al calor de la suba del oro y la incertidumbre geopolítica", advierte el experto y aporta cifras:
- El mercado total de activos tokenizados alcanza los u$s26.640 millones
- Los commodities explican u$s5.132 millones (19% del total), el segundo segmento más grande
"Dentro de este universo, Tether Gold (XAUT) lidera con más de u$s2.511 millones, seguido por Paxos Gold (PAXG) con u$s2.246 millones. En tercer lugar aparece JMWH de Justoken, con u$s861 millones, evidenciando un crecimiento acelerado, mientras que los tokens vinculados al agro también ganan terreno, con u$s430 millones en aceite de soja y u$s378 millones en soja", completa.
Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, asegura que en el contexto actual de tensión geopolítica, las monedas respaldadas por commodities están cumpliendo un rol muy específico: "No son un medio de pago como las stablecoins en dólares, sino una herramienta digital para acceder a activos refugio".
Para la experta, en un entorno de inflación persistente, riesgo de sanciones y mayor fragmentación financiera, "funcionan como una forma eficiente de mantener exposición a un activo real, pero con la flexibilidad del ecosistema cripto".
"Se están operando, y con más profundidad de la que suele percibirse. Aunque siguen representando una porción pequeña frente al universo total de stablecoins, el segmento ya supera varios miles de millones de dólares en capitalización y mueve cientos de millones diarios en volumen, con una rotación elevada. Esto indica que no solo se utilizan como reserva de valor, sino también para trading táctico, cobertura y arbitraje", completa.
El mercado hoy está claramente concentrado en oro. Los productos más relevantes son PAXG y XAUT, que combinan escala, liquidez y acceso en exchanges globales. En términos de madurez, el segmento dejó de ser experimental: hay custodias auditadas, posibilidad de redención física y creciente integración con infraestructura cripto. Sin embargo, fuera del oro, el desarrollo es todavía limitado: otros commodities no han logrado la misma tracción.
Para inversores, asegura Chaves, son una opción viable pero con un uso muy definido. Tienen sentido como instrumento de diversificación y cobertura frente a riesgos macro o geopolíticos, especialmente en portafolios expuestos a monedas débiles o entornos inestables. "Ofrecen ventajas claras frente al oro físico o incluso ETF en términos de accesibilidad, operativa continua y portabilidad", señala.
Dicho esto, la especialista agrega que no son un sustituto del efectivo ni de los dólares cripto. "Su precio fluctúa con el commodity, dependen de la estructura del emisor y aún tienen menor profundidad que los grandes instrumentos financieros tradicionales".
Del dólar al oro tokenizado: la nueva apuesta dentro del ecosistema cripto
Jerónimo Ferrer, Gerente de Desarrollo de Negocios para Argentina, Uruguay y Paraguay en Bitfinex, añade que en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica y presión sobre las monedas fiduciarias, las stablecoins respaldadas por commodities empiezan a ganar visibilidad como una alternativa híbrida "entre el mundo cripto y los activos tradicionales de refugio".
Para Ferrer, "la lógica es simple: combinar la estabilidad relativa de un activo físico con la liquidez, portabilidad y programabilidad de la infraestructura blockchain".
Este fenómeno no surge en el vacío. "Lo que comenzó con Bitcoin como una alternativa marginal al sistema financiero tradicional evolucionó hacia un ecosistema que hoy compite en escala y relevancia, incluso a nivel geopolítico", desliza el experto.
Dentro de ese universo, las stablecoins vinculadas a commodities todavía ocupan un lugar incipiente. "Mientras el mercado total de stablecoins supera los u$s300.000 millones y ya mueve volúmenes comparables a redes como Visa o Mastercard, las respaldadas por oro rondan los u$s4.000 millones, aunque muestran un crecimiento acelerado en momentos de mayor demanda por activos de cobertura", comparte.
Hoy el mercado está concentrado en pocos emisores, principalmente tokens respaldados en oro físico, y su uso es más táctico que estructural. Funcionan como instrumentos de cobertura o diversificación dentro del ecosistema cripto, pero no como infraestructura de liquidez, rol que sigue dominado por las stablecoins fiat como USDT o USDC.
¿Son una opción para inversores? Ferrer responde que sí, pero con matices. "Las stablecoins tradicionales ya están consolidadas y difícilmente pierdan su lugar central, incluso con una mayor participación de jugadores institucionales. La entrada de Wall Street, lejos de desplazar a los actores actuales, probablemente acelere la adopción al aportar escala y credibilidad", comenta.
En ese marco, las stablecoins respaldadas por commodities encuentran su nicho: "Permiten a los inversores exponerse a activos como el oro sin salir del ecosistema cripto, con acceso fraccionado, liquidez inmediata y de uso en DeFi o pagos globales. Esto las vuelve especialmente atractivas en entornos de alta volatilidad macro y tensiones geopolíticas".
Sin embargo, no son una solución masiva. Ferrer explica que tienen limitaciones claras: "Menor liquidez que las stablecoins fiat, mayor complejidad operativa al depender de la custodia y auditoría del activo subyacente, y una 'estabilidad' relativa, ya que su precio fluctúa con el commodity que replican. Por eso, más que reemplazar a las stablecoins tradicionales, hoy funcionan como una herramienta complementaria dentro de estrategias diversificadas".
Por último, Richard Meng, cofundador de Cregis, concluye que el desarrollo de las stablecoins es un fenómeno global, con América Latina como uno de los mercados más dinámicos, tanto en el segmento corporativo (B2B) como entre usuarios individuales. Su adopción responde a un problema concreto: la ineficiencia de los pagos transfronterizos.
En ese punto, su propuesta de valor es clara. A través de soluciones como el motor de pagos de Cregis, el volumen de transacciones internacionales alcanzó los u$s300.000 millones en 2025, triplicándose en un año. La clave está en la velocidad: las stablecoins permiten evitar los plazos de liquidación bancaria tradicional, que suelen demorar entre tres y cinco días, reduciendo costos y tiempos de forma significativa.
En paralelo, las empresas comienzan a integrar estos activos en su gestión financiera. Cada vez más compañías evalúan el uso de stablecoins como herramienta para optimizar pagos internacionales, administrar liquidez y mejorar la eficiencia de los flujos de capital entre distintos mercados.