Bitcoin atraviesa uno de sus peores momentos desde el rally histórico que lo llevó a su máximo absoluto. Casi seis meses después del flash crash cripto del 10 de octubre que borró millones de dólares en un solo día, Bitcoin sigue bajo presión, muy por debajo de su pico reciente.
El activo tocó un máximo histórico de u$s126.080 el 6 de octubre, pero desde entonces cayó aproximadamente un 47% hasta rondar los u$s67.000. En ese contexto de pánico e incertidumbre, una de las voces más influyentes del mundo inversor salió a dar un mensaje poco convencional: la caída, lejos de ser una catástrofe, esconde otro mensaje.
La tesis de Wood: menos volatilidad, más madurez
Cathie Wood, reconocida defensora de largo plazo del bitcoin y CEO de ARK Investment Management, instó a los inversores a mantener una perspectiva de largo plazo. En una entrevista en el programa Squawk Box de CNBC, la ejecutiva abordó la caída actual y reencuadró la magnitud del retroceso como un signo de maduración del mercado, no de debilidad.
Wood argumentó que una caída de aproximadamente 50% desde los niveles máximos representa un cambio respecto a la volatilidad extrema de ciclos anteriores, cuando Bitcoin experimentaba rutinariamente desplomes de entre el 85% y el 95%. Se derrumbó, pero no "tanto" en este ciclo.
Para la CEO de ARK, esos colapsos devastadores son historia. Describió al bitcoin como una "tecnología probada" y una "nueva clase de activos", sugiriendo que su comportamiento en el mercado evolucionó junto con la adopción masiva y la participación institucional. En esa línea, sostuvo que si las pérdidas se mantienen en torno a la mitad del valor máximo, eso sería considerado una "verdadera victoria" dentro de la comunidad Bitcoin.
El argumento no es menor. ARK Invest fue una de las primeras gestoras de activos cotizadas en bolsa en ganar exposición a bitcoin en 2015. Wood no habla desde afuera: su firma tiene posiciones en Coinbase, Robinhood Markets, Block, Circle Internet Group, Bitmine Immersion Technologies y Bullish, ajustando sus carteras según las condiciones del mercado.
El peso de la historia: ¿qué tan grave es esta caída?
Para entender el mensaje de Wood hay que mirar los números en perspectiva. Durante el ciclo 2021-2022, Bitcoin cayó casi un 80% desde su entonces récord de alrededor de u$s69.000, llegando a tocar fondo cerca de los u$s15.600.
El ciclo actual, que arrancó con el máximo de octubre de 2025, muestra una dinámica diferente. Datos onchain de Glassnode indican que el retroceso actual, medido desde el máximo de octubre de 2025, llegó a aproximadamente un 52% en su punto más bajo. Una caída severa, sin dudas, pero muy lejos de los abismos del pasado.
La comparación histórica le da sustento empírico a la postura de Wood. Si los ciclos de bitcoin efectivamente están domesticándose (pasando de colapsos del 90% a retrocesos del 50%), eso indicaría que el activo se comporta cada vez más como un instrumento financiero convencional y menos como un activo puramente especulativo.
Las tesorerías corporativas, bajo presión
Mientras Wood transmite calma, en el universo corporativo el panorama es más agitado. La caída del precio del bitcoin está forzando a un número creciente de empresas públicas y entidades soberanas a deshacer sus tesorerías en BTC, marcando una reversión brusca respecto a la tendencia acumuladora de los últimos dos años.
Firmas que antes defendían la tenencia de largo plazo ahora venden para gestionar liquidez, repagar deudas y financiar pivotes estratégicos. El listado de las que recortaron posiciones es extenso y llamativo.
Riot Platforms, Genius Group, Empery Digital, Nakamoto Holdings y Marathon Digital redujeron sus tenencias, en algunos casos de manera significativa. Marathon vendió más de 15.000 BTC por u$s1.100 millones para reducir deuda, mientras que Genius Group salió completamente de su posición.
Riot también estuvo desprendiéndose de bitcoin a medida que reorienta su foco hacia infraestructura de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento. El movimiento de Riot es especialmente simbólico: una minera de bitcoin que apuesta por la IA como negocio principal.
Incluso actores con mayor convicción recortaron reservas. Empery Digital vendió parte de sus tenencias para repagar préstamos, mientras que Nakamoto Holdings liquidó una porción menor para sostener operaciones. Bután redujo sus reservas estatales de bitcoin luego de haberlas acumulado previamente a través de la minería.
El contexto macroeconómico global (con tasas altas, aversión al riesgo y la incertidumbre generada por las nuevas políticas arancelarias de la administración Trump) agrava el escenario para activos de riesgo como el bitcoin.
¿El piso o el precipicio?
La pregunta que se hacen los inversores es si el mercado ya tocó fondo o si hay más caída por delante. Wood no da una fecha ni un precio, pero su mensaje apunta a que el cambio estructural ya ocurrió: Bitcoin ya no es el activo salvaje de la primera década.
A pesar de las ventas masivas, las empresas públicas aún tienen colectivamente alrededor de 1,16 millones de BTC, más del 5% del suministro total. Esa cifra muestra que, aunque hubo desinversión, el compromiso institucional con el activo sigue siendo significativo.
La narrativa de Wood es, en el fondo, una apuesta a que el mercado cripto creció y que los viejos patrones de destrucción no volverán. Si tiene razón, el piso actual —en torno a los u$s67.000— podría ser el punto de entrada que muchos inversores están esperando. Si se equivoca, los próximos meses pondrán a prueba esa convicción.
Por ahora, el mercado busca referencias. Y Wood, fiel a su estilo, eligió ser alcista cuando el consenso teme lo peor.