Mientras Bitcoin, Ethereum y el resto del mercado cripto viven momentos difíciles: la divisa digital líder se derrumbó hasta u$s60.000 en la semana y logró rebotar hasta los 70.000 dólares.
Pero el dinero no se fue. No sale del ecosistema. Se refugia. Según el último informe de CoinDesk Data, la capitalización total de las stablecoins alcanzó los u$s310.000 millones, un nuevo máximo histórico que confirma su rol como activo defensivo dentro del mundo cripto.
El dato es aún más relevante por el contexto. Noviembre había marcado la primera caída mensual en 26 meses, lo que encendió dudas sobre un posible cambio de tendencia. Sin embargo, diciembre disipó esas alarmas. El mercado no se achicó, se reordenó. Con la volatilidad en alza y la incertidumbre macro dominando la escena global, los inversores optaron por dolarizarse sin abandonar la infraestructura cripto.
Ese movimiento se refleja también en el peso relativo del sector. La dominancia de las stablecoins subió a 9,98%, desde el 9,70% del mes previo. En términos prácticos, uno de cada diez dólares del mercado de divisas virtuales hoy está estacionado en dólares cripto, una señal clara de cautela, pero también de permanencia.
El comportamiento del volumen refuerza esa lectura. Las operaciones en pares de stablecoins en exchanges centralizados sumaron u$s868.000 millones en diciembre, aunque con un ritmo menor al de noviembre. También muestra su resiliencia en tiempos de crisis: mientras Bitcoin se desplomó la semana pasada, el market cap de stablecoins absorbió flujos, como muestra la imagen de Coinglass:
Menos trading, menos rotación, menos apalancamiento. Más liquidez en pausa. El mercado se desacelera, pero no se vacía.
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Dentro de ese universo, USDT se mantiene como el ancla del sistema. Con una capitalización de u$s184.000 millones y 28 meses consecutivos de crecimiento, concentra casi el 75% del volumen operado en stablecoins. USDC, en tanto, consolida su rol institucional: alcanzó los u$s77.000 millones de market cap y superó los u$s50 billones en transferencias on-chain acumuladas, con una expansión cada vez más visible fuera de Ethereum, especialmente en Solana.
El informe también deja claro que no todas las stablecoins crecen por igual. USDS (Sky Dollar) avanzó 11% en el mes y se convirtió en la tercera stablecoin más grande del mercado, desplazando a propuestas que perdieron tracción. La lectura es fina pero contundente: el capital se mueve hacia estructuras percibidas como más sólidas, transparentes y eficientes, incluso dentro del segmento estable.
Quizás el dato más revelador esté en el plano on-chain. En redes como HyperEVM, la capitalización en stablecoins alcanzó un récord de u$s740 millones, aun cuando el token nativo de la red cayó de precio. Es una señal potente: la liquidez crece aunque el precio no acompañe. Uso real, no especulación.
El mensaje de fondo es claro. En un mundo atravesado por tensiones geopolíticas, tasas altas y dudas sobre el crecimiento, las stablecoins se consolidan como el "cash" del ecosistema cripto. No prometen rendimientos extraordinarios, pero ofrecen algo que el mercado valora cada vez más: liquidez inmediata, exposición al dólar y permanencia dentro del sistema.
Con u$s310.000 millones en circulación, las stablecoins ya no son un instrumento auxiliar. Son el núcleo defensivo del mercado. Cuando el riesgo aprieta, el capital no se va: se queda en stablecoins y espera. Y eso, en cripto, dice mucho más de lo que parece.
Al respecto, Guillermo Escudero, dDirector de CryptoMarket Argentina, en charla con iProUP, señala que las monedas estables, por su propio modelo de negocio, tienden a crecer de manera sostenida en capitalización. Para analizar ese crecimiento, el punto clave, dice, es observar cuántos tokens se mintean a lo largo del tiempo, ya que cada emisión implica respaldo en moneda fiat y refleja una demanda real que el mercado necesita cubrir.
"Ese aumento de la demanda está impulsado, en gran parte, por un número cada vez mayor de instituciones que utilizan stablecoins para realizar giros y transferencias, aprovechando su eficiencia frente a los sistemas tradicionales", plantea Escudero.
Al comparar la capitalización de las stablecoins con los volúmenes que se mueven a través de FedWire, Escudero aclara que la escala todavía es reducida. En ese sentido, sostiene que las monedas estables no podrían hoy cubrir el 100% de las transferencias globales, y que para competir de forma directa con el sistema bancario tradicional "deberían emitirse muchos más tokens, ampliando significativamente la oferta disponible".
Como referencia concreta, el experto destaca la evolución de USDT, la stablecoin con mayor participación de mercado: "En los últimos cinco años pasó de una capitalización de u$s4.620 millones en 2020 a u$s186.830 millones en la actualidad, una expansión que ilustra con claridad el crecimiento estructural del sector", advierte Escudero.
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Escudero aclara que, por el momento, las stablecoins no son todavía el principal destino de los grandes flujos de liquidez global, ya que el mayor volumen de transferencias sigue canalizándose a través del sistema bancario tradicional. Sin embargo, subraya que la adopción y el crecimiento del uso de monedas estables son visibles a simple vista, tanto en volumen emitido como en casos de uso concretos.
A su vez, plantea que el tiempo será un factor decisivo. A medida que el mercado madure y escale, sostiene que las transferencias vía blockchain demostrarán ser estructuralmente más eficientes en costos, velocidad y disponibilidad que los sistemas internacionales tradicionales como SWIFT, especialmente para pagos transfronterizos. En ese escenario, las stablecoins no reemplazarían de inmediato al sistema bancario, pero sí comenzarían a erosionar su hegemonía en segmentos clave del flujo global de dinero.
Por su parte, Fabiano Días, Director de Negocios Internacionales de Bitwage, plantea que, aunque los precios de mercado de las principales criptomonedas –como Bitcoin, Ethereum y Solana– se mantienen relativamente estables, el uso de stablecoins crece con fuerza, algo que se refleja de manera directa en la actividad sobre las blockchains.
Para Días, la expansión responde a una combinación de factores: El uso creciente de stablecoins como medio de pago en puntos de venta y el avance de las finanzas descentralizadas (DeFi), impulsado en gran medida por las recientes mejoras en la red Ethereum. "Este doble motor explica el fuerte aumento de la capitalización del mercado de las stablecoins, una tendencia que continuará en los próximos meses", dice el experto.
En paralelo, la mayor seguridad de las redes blockchain y el rol de las stablecoins como protección frente a la inestabilidad de las economías locales en países en desarrollo refuerzan su adopción, analiza Días.
En ese contexto, las monedas estables –y, en una etapa posterior, las criptomonedas– podrían consolidarse primero como refugio de valor y como medio de uso cotidiano en economías emergentes de América del Sur, África y países afectados por crisis recurrentes de bancos centrales, como Irán y Turquía, concluye el experto.