En medio de un escenario de pánico cripto, Bitcoin (BTC) cayó hasta los u$s60.000, su nivel más bajo desde 2022. Mientras el mercado acusó el impacto de la volatilidad, las stablecoins marcaron un récord, lo que evidenció un fuerte contraste en el comportamiento de los activos digitales.
En ese contexto, estos instrumentos cuyo valor está vinculado a una moneda fiat alcanzaron un hito histórico al registrar u$s10 billones en volumen de transacciones en apenas un mes, una señal del rol que asumieron como refugio operativo dentro del ecosistema.
En esta línea se debe recordar que este volumen extraordinario representa casi un tercio de los u$s33 billones procesados por las stablecoins en todo 2024, condensados en apenas 31 días.
Ante este hito y el momento actual de Bitcoin, muchos inversores se preguntan si el futuro de las criptomonedas está en Bitcoin o en torno a las stablecoins.
¿Son las stablecoins un refugio ante la volatilidad de BTC?
Mariquena Otermin, CMO de BITWAGE, le comenta a iProUP que actualmente las stablecoins funcionan como un refugio, pero no en el sentido clásico del oro o los bonos soberanos.
"Son un refugio operativo. En contextos de alta volatilidad permiten a personas y empresas mantenerse dentro del ecosistema cripto sin quedar expuestas a movimientos extremos de precio", sostiene la ejecutiva.
Y añade: "Para quienes priorizan previsibilidad, liquidez y velocidad, especialmente en economías con inflación o restricciones cambiarias, cumplen un rol claro: preservar valor en el corto plazo y facilitar transacciones sin fricción".
Por su parte, Rodrigo Durán Guzmán, director de Comunicaciones Notbank by CryptoMarket, suma a la charla que las stablecoins se consolidaron como una herramienta de resguardo táctico dentro del ecosistema cripto, especialmente en contextos de alta volatilidad.
En sintonía con su colega, Guzmán explica que, más que un "refugio" en el sentido clásico, las stablecoins funcionan como una posición defensiva estratégica.
"Permiten reducir exposición al riesgo, mantener liquidez inmediata y aprovechar oportunidades de mercado sin necesidad de realizar retiros hacia el sistema bancario tradicional", asevera.
"En mercados emergentes, además, cumplen un rol adicional como instrumento de cobertura frente a la depreciación de monedas locales", añade el ejecutivo.
¿2026 será el año de las stablecoins?
Por su parte, Otermin sostiene que, de cara a 2026, Bitcoin no va a perder relevancia y seguirá siendo el activo de largo plazo del ecosistema, una referencia de mercado y un pilar tecnológico.
"Pero las stablecoins están llamadas a consolidarse en la vida diaria, como la capa práctica que conecta la tecnología cripto con el uso real. Esa convivencia marca una etapa de mayor madurez del mercado", manifiesta la ejecutiva.
Por otro lado, y al igual que Otermin, Guzmán sostiene que Bitcoin seguirá siendo el activo dominante del ecosistema por capitalización, narrativa y reconocimiento institucional, ya que es el activo de referencia, el "benchmark" del mercado cripto, y concentra el mayor flujo de capital en ciclos alcistas.
Sin embargo, añade el ejecutivo, el crecimiento estructural probablemente vendrá del lado de las stablecoins, ya que su adopción está directamente vinculada a pagos digitales, remesas, tokenización de activos y transferencias internacionales.
A medida que avance la regulación y se consoliden marcos jurídicos más claros, hace hincapié el ejecutivo, las stablecoins podrían convertirse en la principal puerta de entrada al sistema financiero digital.
"No es un escenario excluyente. Es muy probable que Bitcoin continúe siendo el activo de reserva dentro del ecosistema, mientras que las stablecoins serán la infraestructura que facilite su uso masivo. En términos estratégicos, 2026 podría marcar una etapa de consolidación para ambos, pero con roles complementarios más definidos", concluye Guzmán.