India impulsa un plan para desplegar la infraestructura de su moneda digital oficial (CBDC) con el objetivo de reducir la dependencia del dólar y frenar el avance de las criptomonedas privadas.
La iniciativa, encabezada por el Banco de la Reserva de India (RBI), busca consolidar un sistema de pagos digitales respaldado por el Estado y proyectarlo hacia el bloque BRICS como alternativa a las redes financieras dominadas por Estados Unidos.
En ese sentido, el RBI propuso interconectar las monedas digitales de los países BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— para facilitar operaciones de comercio y turismo. La propuesta surge en un escenario de tensiones globales, donde varias naciones buscan disminuir su exposición al dólar en transacciones internacionales.
India lanzó su piloto de CBDC, la e-rupia, en 2022 y ya alcanzó alrededor de 7 millones de usuarios. El banco central considera que este avance le da legitimidad para proponer un sistema de pagos transfronterizos basado en monedas digitales oficiales. Ningún país del bloque tiene todavía una CBDC plena, aunque algunos cuentan con programas piloto.
Según el RBI, el crecimiento de las stablecoins representa un riesgo para la confianza monetaria y la estabilidad financiera, por lo que la alternativa estatal se presenta como un mecanismo de control y seguridad.
Además, el proyecto apunta a limitar la expansión de activos como Bitcoin y Ethereum en el mercado indio. El gobierno busca que las transacciones digitales se canalicen por vías oficiales y reguladas.
BRICS Pay: la apuesta por un sistema financiero propio
En paralelo, el bloque BRICS avanza en la creación de BRICS Pay, un sistema de pagos transfronterizo que busca reducir la dependencia del dólar y del sistema SWIFT, pilares históricos del comercio internacional dominado por Occidente.
Durante la cumbre de julio de 2025 en Río de Janeiro, los líderes respaldaron oficialmente el "Informe Técnico: Sistema de Pagos Transfronterizos BRICS", que plantea una plataforma interoperable, segura y de bajo costo, inspirada en tecnología blockchain y capaz de realizar transacciones en monedas locales sin intermediarios.
La arquitectura se apoya en infraestructuras ya existentes, como el SPFS ruso, el CIPS chino, el UPI indio y el PIX brasileño.
El modelo no contempla una moneda única, sino la compatibilidad entre redes, lo que permite que cada país mantenga el control de su nodo dentro de una red descentralizada.
Aunque todavía está en fase piloto, BRICS Pay responde a una necesidad política urgente: proteger a los miembros de sanciones financieras y fortalecer la cooperación Sur-Sur.
Con una población que representa el 45% del total mundial y más de un tercio del PIB global, el bloque tiene el peso suficiente para alterar las dinámicas económicas tradicionales.