Mientras gigantes de Estados Unidos, Europa y China compiten por liderar la movilidad aérea urbana, un empresario argentino busca posicionarse una industria que promete crecer con fuerza en los próximos años.
Se trata de Diego Ursella, fundador de XFlight, quien invirtió más de u$s10 millones para adquirir y reactivar Petrel, una histórica fábrica de aviones que había quedado sin actividad.
A diferencia de muchas startups tecnológicas, el proyecto no nació con fondos de inversión. "Las primeras etapas fueron financiadas principalmente con recursos propios provenientes de mis actividades en la industria aeronáutica", detalla Ursella.
Los recursos llegaron desde XFlight, la empresa de formación de pilotos que desarrolló durante los últimos años y que le permitió financiar nuevos proyectos dentro del sector.
La compra de Petrel respondió a una decisión estratégica. "En la aviación certificada no es posible simplemente diseñar una aeronave y tercerizar su fabricación. Se requiere una organización industrial habilitada, procesos aprobados y capacidades específicas", menciona.
Para Ursella, la operación fue clave para acelerar sus planes. "La adquisición de Petrel permitió recuperar una capacidad productiva estratégica ya existente", agrega. Con esa base industrial, ahora busca competir en uno de los mercados más prometedores de la aviación.
Él es Sergio Ursella, empresario que invirtió u$s10 millones en una fábrica de aviones
La compra que transformó una startup en una compañía industrial
El empresario detectó que el principal desafío del sector, además de desarrollar una nueva aeronave, era obtener las habilitaciones necesarias para fabricarla y comercializar. Por eso decidió avanzar sobre una compañía que ya contaba con trayectoria productiva y certificaciones vigentes.
"Pasamos de tener una idea a contar con activos tangibles, certificaciones aeronáuticas vigentes, planta física y capacidad de producción", enfatiza el empresaria.
Con esa operación, el empresario dejó de depender de terceros para avanzar en sus desarrollos y comenzó a construir una plataforma industrial propia con la mira puesta en un mercado global.
Mientras desarrolla sus proyectos de movilidad aérea, la compañía genera ingresos con el Petrel 912i, un avión de instrucción certificado que ya cuenta con demanda dentro del mercado aeronáutico.
La diferencia, según Ursella, es que la empresa ya cuenta con infraestructura industrial, certificaciones y capacidad de fabricación. "No somos un proyecto en PowerPoint: somos una compañía que fabrica. Eso cambia completamente la conversación", resume.
La apuesta al negocio de la movilidad aérea urbana
En paralelo a la recuperación de Petrel, Ursella avanza con Dron X, un proyecto orientado a la movilidad aérea urbana que busca desarrollar soluciones para el transporte de personas en trayectos cortos.
La iniciativa cuenta con una patente obtenida en Argentina y forma parte de una carrera global en la que participan apenas unas 15 compañías que buscan definir cómo será el transporte aéreo de la próxima generación.
La propuesta apunta a aplicaciones concretas donde las alternativas de transporte actuales presentan limitaciones de tiempo o infraestructura, como es:
- Conectividad regional
- Logística
- Asistencia sanitaria
Según el empresario, la electrificación, la automatización y los avances tecnológicos ya generan las condiciones para que la movilidad aérea urbana se convierta en uno de los mercados de mayor crecimiento durante los próximos años en el país
Los próximos pasos incluyen ampliar la protección de la patente hacia Estados Unidos, avanzar en certificaciones internacionales y evaluar la instalación de capacidades productivas en territorio norteamericano para acelerar la expansión global del proyecto.
La visión de Ursella es consolidar nuevamente la fabricación de aeronaves certificadas en Argentina, fortalecer su presencia internacional y posicionar a la región dentro de una industria que promete protagonizar una de las mayores transformaciones del transporte en las próximas décadas.